La responsabilidad social en la crisis actual

Con una convicción sólida sobre lo que significa la honradez el problema de la corrupción sería mínimo.



Diariamente en un número muy importante de medios radiofónicos, televisivos, de redes sociales y de la prensa se comentan las situaciones que se han venido generando durante la actual administración y las consecuencias actuales, y las que se prevén para el futuro si no hay una enmienda en las decisiones que se han venido tomando.

Sin embargo, habría que voltear la mirada en dirección al otro componente de esta realidad que es la sociedad, que si bien está sujeta a las decisiones que toma el gobierno, también tiene una parte importante por ser el componente mayoritario en esta historia.

Los enfoques para hablar sobre este tema son muy variados, y a la vez con múltiples ópticas para analizar, lo que hace demasiado amplio el tema, pero al menos hay que intentar reflexionar sobre algunos, y no simplemente tomar la actitud de Poncio Pilato, de lavarse las manos frente a la necesidad de tomar una grave decisión.

Hay un fundamento que debe ser la base de cualquier sociedad y que se llaman valores y principios, porque como decía el Lic. Anacleto González Flores: “Porque solamente el oro y la plata y los bosques y los campos no son la riqueza de un país, sino que al lado de los codiciables recursos materiales de una nación deben aparecer y en lugar preferente los valores humanos. Porque sí es pobre y casi un mendigo un pueblo que apenas tiene oro y plata para vivir, es un pordiosero el pueblo que lleva sobre sus espaldas la carga pesada y abrumadora del empobrecimiento de hombres… Y así como no basta que un pueblo tenga portentosos yacimientos de metales, selvas riquísimas, tierras muy fértiles y un clima envidiable, sino que tienen necesidad de talleres donde todos esos recursos caigan bajo la mano del hombre para satisfacer necesidades especiales, así también no basta haber moldeado en nosotros al hombre, sino que es necesario juntamente con el hombre, el artífice que podrá extender sus dos brazos desnudos para llenar con maestría insuperable, en virtud de una larga, tenaz y conveniente preparación, una determinada función de las que constituyen todos los días supremas necesidades de la vida de los hombres y de los pueblos”.

Uno de los grandes problemas al que nos hemos enfrentado es que hemos confundido instrucción con educación, y hemos dejado mucho en manos de un Estado que ha querido monopolizar ambos conceptos, y poco a poco se han ido diluyendo en las mentes no solamente de los jóvenes, sino también de las generaciones mayores, lo que significaba la responsabilidad para enfrentar los deberes cívicos, la solidaridad, la responsabilidad de un trabajo bien hecho, el respeto a las leyes de convivencia, y esto, ha ido creciendo hasta llegar a la confusión de lo que significan las verdaderas libertades y derechos humanos, con ideologías impuestas mediante una publicidad intensiva por fuerzas muy poderosas llegadas desde el extranjero, pero ya muy arraigadas en nuestra mentalidad social.

Empecemos tal vez por una parte muy descuidada, que es la formación humana para la constitución de una familia como parte esencial de una sana sociedad, empezando porque el concepto mismo de familia se ha venido modificando, y se ha olvidado que la familia no simplemente se constituye, como se constituye una sociedad comercial a base de intereses económicos o de ventajas, sino que implica el compromiso de trabajo conjunto en todos los aspectos que la convivencia familiar exige para una relación respetuosa y sana y generosa entre los esposos, que pueda proyectar a los hijos una expectativa de crecimiento y desarrollo para consolidar personalidades equilibradas en lo espiritual, psicológico, físico, intelectual y religioso y que posteriormente se puedan integrar plenamente a la sociedad y contribuir al desarrollo justo y equilibrado de la misma.

Dentro de esta formación de alguna manera ha faltado una solidez moral, de gran auxilio fue siempre en este aspecto la religión, pero hoy se encuentra muy disminuida y a veces hasta desterrada de muchas familias. Con una convicción sólida sobre lo que significa la honradez el problema de la corrupción sería mínimo.

También habría que esperar como parte de esta formación de responsabilidad social, la formación empresarial, que si bien es una parte esencial en el desarrollo del país, hay un abanico muy amplio que nos muestra que se requiere de un gran sentido social para que no solamente se procure cumplir con la ley, sino que se busque brindar las mayores posibilidades económicas, sociales, de capacitación y seguridad a los empleados, con la correspondiente reciprocidad de los mismos poniendo su mayor esfuerzo y dedicación en el cumplimiento de sus funciones para lograr la mayor eficiencia en beneficio de todos.

Dentro de la responsabilidad social, quizás uno de los aspectos más descuidados entre los mexicanos ha sido desarrollar la conciencia de la participación cívica y política, que nos obliga a estar pendientes de los acontecimientos, de las decisiones, y de las actuaciones de los encargados de dirigir los destinos del país, para actuar en consecuencia y participar activamente no solamente votando cada cierto tiempo, sino exigiendo el cumplimiento de lo comprometido. También el cuidado de las infraestructuras públicas, el respeto a la propiedad privada, y sobre todo a la integridad y la vida de las personas nos proporcionaría una mucho mejor sociedad.

El tema es inagotable, pero el objetivo es que todos debemos reflexionar en que no solamente podemos concentrarnos en las críticas al gobierno, que son muy necesarias y justas, pero también deberemos pararnos un rato frente al espejo para analizar nuestras propias responsabilidades para mejorar nuestra actuación social.


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