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La noche de la unidad y la esperanza

Para los hombres de buena voluntad, la llegada de Dios significa un gran mensaje de convivencia, fraternidad, justicia y paz.



La llamamos familiarmente “La Nochebuena” y la festejamos el 24 de diciembre, nos reunimos con los familiares y amigos más queridos y hay abrazos y regalos y los mejores deseos, y todo parte de que es la noche en que según la tradición en una pequeña aldea del para nosotros remoto Israel nace Jesús que en ese momento desde la perspectiva humana parece que no tendrá ninguna trascendencia, pero que con el tiempo será el gran acontecimiento que modifique la historia y marcará la vida de millones de seres humanos a través de siglos y siglos hasta nuestros días.

Desde los días anteriores deseamos a todos los que se cruzan con nosotros, conocidos y desconocidos una feliz Navidad, y hay una especie de tregua de los malos sentimientos para sacar del fondo de nuestras conciencias los mejores deseos para compartir con los demás.

Aunque se ha perdido mucho de la tradición todavía las amables y tiernas figuras de María y José en torno al Niño Jesús, acompañados de los pastores y los Reyes Magos, el canto de las posadas, la alegría de las piñatas y las reuniones de amigos y compañeros de trabajo crean una atmósfera que nos llena de un rayo de esperanza de que sí podemos mejorar como personas y como sociedad.

Para las personas religiosas significa la venida de Dios a traer un mensaje y la salvación para los creyentes, pero también para los hombres de buena voluntad significa un gran mensaje de convivencia y fraternidad y de justicia y de paz.

Por eso es tan importante que mantengamos el sentido pleno de esta noche y el de mañana 25 de diciembre día de la Navidad, que con toda su fuerza significativa vino a cambiar el sentido de división de los hombres para que de indiferentes y muchas veces de rivales de unos contra otros pasáramos a ser en el concepto cristiano hermanos.

Esta historia como ya dijimos se inició bajo la perspectiva de un horizonte poco prometedor, continuó con un exilio forzado a Egipto, después con una historia de un revuelo que despertó en muchos el interés por seguir a Jesús para terminar con una traición, una terrible injusticia y después con el fracaso de la muerte, pero cuando parecía inminente el fin de esta historia, aquellos seguidores que cobardemente lo habían abandonado todo, aseguraron que ese Jesús muerto ante todos había resucitado y ahora se transformaban en testigos valerosos hasta la muerte, seguidos después por los que creyendo en su testimonio también fueron capaces de permanecer firmes hasta la muerte propagando ese mensaje de Jesús, y después de muchas vicisitudes el mismo ha llegado hasta el día de hoy en que nuevamente parece que se ha desatado una persecución con un nuevo sentimiento de indiferencia que parece que lo hará desaparecer, y que sin embargo sigue siendo de una presencia vital muy importante en la sociedad.

Ante la crisis de todo tipo que estamos viviendo no solamente en México sino en el mundo es importante reflexionar sobre estas palabras del maestro Anacleto González Flores: “Mientras todo los demás sistemas jamás han podido elevar al espíritu humano a las alturas serenas del amor a Dios y al prójimo, la palabra redentora de Jesús enseñada, interpretada por la Iglesia ha venido a ser una fuerza incontrastable que ha arrebatado a los hombres y a los pueblos, les ha revelado sus destinos, los ha ennoblecido y los ha hecho vivir de Justicia y de amor hasta donde lo ha permitido la debilidad misma de nuestra naturaleza”.

Que el sentido de la Navidad nos inspire para trabajar por un cambio verdaderamente humano, con base en los valores trascendentales y a la auténtica justicia, y no con base en corrientes extrañas a nuestra esencia de tradiciones para evitar que la desunión sea el motor del cambio que nos puede conducir a la ruina moral y económica, y recobremos la fuerza de nuestra cultura basada la unidad en torno a los valores cristianos y humanos para recobrar el rumbo de esta patria querida.

Feliz Navidad a todos.


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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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