Un país de clase única

Para obtener una clase ciudadana, se necesita un trabajo personal de todos los ciudadanos, una revisión a fondo de los sistemas educativos, que no sean tan sólo para enseñar conceptos, sino principios fundamentales.



No es nuevo, e inclusive está muy generalizado clasificar a los habitantes de un país en clases, muchas veces motivado por cuestiones políticas, ideológicas, económicas, religiosas o algunos otros motivos, sin embargo parece que es una característica del actual gobierno utilizar este vocablo con fines directamente ideológicos para impulsar una política de derechos para algunos y demostraciones para otros, sin un verdadero análisis crítico y con un sentido de división artificial que no abonan para nada en un auténtico sentido de sano nacionalismo.

La definición de clases populares, clases medias o clases altas siempre ha sido un tanto arbitrario, y muy diferente dependiendo de la región o país donde se utilice, sin embargo hoy día estamos estrenando aquí nuevos conceptos, como los del pueblo sabio, o clases medias aspiracionistas, lo cual contribuye a generar una mayor confusión y división entre los mexicanos.

No vamos a negar que en la práctica existe una tendencia de los propios ciudadanos a identificarse a sí mismos en alguna de estas clasificaciones tradicionales, sin embargo, casi siempre pensando en que con un esfuerzo se puede aspirar a una mejoría que pueda llevar a las personas, o al menos a las siguientes generaciones a llegar a alguna de las clases superiores, que se que se identifican con una mejor condición económica, social y cultural. Desde luego hay quienes logran esto mediante actuaciones que dejan mucho que desear en la cuestión ética y moral, pero hay muchos otros, que lo hacen mediante esfuerzo y sacrificio, lo cual hace que su progreso sea totalmente legítimo, y esta debe la manera en que se eduque a las nuevas generaciones para que se esfuercen en lograrlo.

Sin embargo, sería muy importante en pleno siglo XXI que se trabajara por cambiar esta forma de pensamiento y que se pensara que en México y en general en todas las naciones debería de existir una sola clase, que debería de ser: la clase ciudadana, compuesta por personas que pusieran siempre el mejor esfuerzo para desarrollar sus propios talentos, siempre considerando que se debe trabajar con ellos con un objetivo legítimo , es decir, no a costa de los demás, sino con los demás, esto desde luego no quiere decir que se produciría una sociedad al estilo socialista, donde teóricamente todo el ciudadano sería igual, tendría lo mismo, y sería tan solo parte de un engranaje estatal, sino que desde luego habría diferencias, en donde el más talentoso y el más esforzado, seguramente tendría más, pero todos trabajando en conjunto, y desarrollando al máximo las capacidades y talentos, y respetando la justicia, la dignidad humana, y con generosidad, seguramente se tendría una sociedad libre de las miserias y la pobreza con que actualmente se constituye no solamente nuestro país, sino muchos otros.

Desde luego para lograr esto, se necesita un trabajo personal de todos los ciudadanos, una revisión a fondo de los sistemas educativos, que no sean tan sólo para enseñar conceptos, sino principios fundamentales, que en nuestra herencia cultural e histórica están fuertemente impulsados por valores universales y cristianos, que se basan en el respeto a los demás, en la justicia y en el esfuerzo y sacrificio propios para que los logros no sean solamente en beneficio personal, sino de los de todos los miembros de la sociedad.

 

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