Una semana muy mexicana

Como ciudadanos necesitamos levantarnos de la apatía y salir a trabajar para animar a una responsable participación ciudadana que nos conduzca a tener un Congreso que represente un equilibrio de poderes.



No cabe duda que la llamada Semana Santa, no es solamente muy importante para los católicos, que forman una mayoría en México, sino en general para toda la población pues es parte de nuestras tradiciones, no solamente en las ciudades más importantes, medianas o pequeñas, sino también en los poblados más pequeños y hasta en las comunidades más alejadas en los campos y en las montañas, por eso digo que es una semana muy mexicana.

Durante esta semana, iniciando por el Domingo de Ramos, pasando por el jueves, viernes y sábado santo, para culminar con el Domingo de Resurrección, en las diferentes comunidades hay eventos que además de su significado religioso forman parte de la propia cultura y tradición.

Así por ejemplo la representación de la Pasión de Jesucristo en Iztapalapa es uno de los eventos más reconocidos no solamente a nivel nacional, sino aún internacional.

En ciudades como San Luis Potosí, y muchas otras de tradición colonial las procesiones se preparan con muchísima anticipación y la participación de la población es enorme, no solamente local, sino que llegan personas de muchos otros lugares.

En nuestros pequeños pueblos no se quedan atrás, y la preparación de estos eventos llevan a veces todo un año, y la población participa con una mezcla de fe y de sentido de comunidad que se acrecienta durante estos días.

Si bien para los católicos el significado es un gran sentido espiritual, y nos proporciona la oportunidad de profundizar no solamente en el sentido de nuestra fe, sino en la búsqueda de una transformación interior para corresponder a ese sacrificio de Jesús, pero también para reflexionar en la manera de mejorar como personas, como miembros de una sociedad, de una familia, e inclusive como ciudadanos, y puede ser de igual manera una oportunidad para que aún los no católicos tomen este momento para una reflexión seria sobre la situación que estamos viviendo en todos los ámbitos, y que requiere de una acción de todos los ciudadanos para tomar medidas correctivas que nos lleven por un mejor camino.

Y hoy que por la pandemia muchas de estas expresiones religiosas y populares no van a ser posibles, es aún mayor la oportunidad para profundizar en el sentido espiritual de la vida, del mensaje específico de los acontecimiento que nos recuerdan que de un aparente fracaso como fue la crucifixión, vino después la resurrección, que transformó a los apóstoles de hombres temerosos en valientes expositores de su fe, cuyo resultado es que aún hoy después de casi 2000 años seguimos conmemorando esos sucesos, y así por analogía necesitamos como ciudadanos levantarnos de esa apatía y salir a trabajar para animar a una responsable participación ciudadana que nos conduzca a tener un Congreso que represente un equilibrio de poderes y no una solamente a una corriente ideológica que nos va conduciendo por caminos de fracaso.


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