Una segunda oportunidad en tu pareja

Vale la pena luchar por tu matrimonio, y si necesitan una segunda oportunidad, no lo pienses y lucha por seguir adelante con quien hace pocos o muchos años iniciaste un proyecto de vida común.



Quienes estamos casados hace pocos o muchos años, sabemos que la monotonía, los conflictos, las inseguridades y los problemas nos pueden separar. Hay amores que se terminan, pero la mayoría de ellos pueden tener una segunda oportunidad con algo de colaboración y deseo de continuar unidos.

Los datos de divorcios y separaciones en nuestro país y el mundo entero siguen creciendo exponencialmente. ¿Por qué se rompen tantas parejas?

Hay quien dice que se han perdido los valores o que las parejas de hoy ya no aguantan lo mismo que antes, ya no hay compromiso; otros que las personas se han vuelto egoístas y piensan sólo en ellas; que la incorporación de la mujer al mercado laboral ha hecho que tenga independencia económica; que las personas quieren vivir felices y no solo soportarse, y así podemos seguir y seguir. Hay muchos motivos y todos respetables.

Lo cierto es que un rompimiento no es siempre el mejor camino, pareciera una solución, pero es realmente el inicio de una vida con muchos cambios, la mayoría de ellos negativos.

Toda relación debe cultivarse, y lo más importante, no dejar que se deteriore poco a poco. Muchas de las parejas buscan ayuda profesional cuando ya es demasiado tarde.

La convivencia conlleva obligaciones, buenos y malos momentos, cansancio, responsabilidades, ceder, priorizar, negociar. Para que no se marchite, comparto contigo los siguientes consejos de la editorialista Patricia Ramírez, partiendo de cero, no echándose nada en cara y deseando estar bien: una segunda oportunidad.

1. No estás en guerra, solo en pareja: hazte esta pregunta antes de iniciar un reproche: ¿Qué buscas, herir o que el otro cambie algo que te molesta y afecta el buen funcionamiento de la pareja? Pon más atención a lo que te llevó a enamorarte de él o de ella, qué te atrajo. Dirige tu atención a los que los une, a lo que deseas, en lugar de lo que te molesta o aleja. Son los mismos desde hace años, lo que ha cambiado es la actitud entre ustedes.

2. Hagan cosas en común: realicen actividades juntos, que ambos disfruten y se diviertan. Deben de estar unidos, tanto en las obligaciones y la rutina, como en el ocio. No significa hacer todo juntos, pero si compartir momentos, reírse, disfrutar de un poco de calma, conversaciones relajadas, recuerdos. Aprende a relajarte con tu pareja.

3. Pide: muchas personas en pareja se sienten insatisfechas y desdichadas porque su compañero no es capaz de satisfacer sus necesidades. ¡Pero cómo te vas a sentir satisfecho/a, si no pides lo que necesitas! Nadie tiene capacidad de adivinar. Si quieres algo de tu pareja, como que ayude más en casa o que esté más tiempo contigo: díselo. Para eso es la confianza en un matrimonio, no solo para compartir habitación.

4. Se generoso/a: si existe el interés por romper con la dinámica negativa, tienes que estar abierto a las solicitudes de cambio del otro. No implica que cedas a algo que vaya contra tus valores o convicciones, pero muchas veces basta con poner un poco de atención a las necesidades del otro y complacerle. Y por favor, no compares lo que das con lo que recibes.

5. Piensa en lo que te agrada y aprecias: oblígate a buscar cosas que le gusten: los detalles, la sonrisa, un gesto de complicidad, un momento agradable.

Vale la pena luchar por tu matrimonio, y si necesitan una segunda oportunidad, no lo pienses y lucha por seguir adelante con quien hace pocos o muchos años iniciaste un proyecto de vida común.


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