Decálogo para educar mejor

Como bien lo dijo Pitágoras: “Educad a los niños, y no tendréis que castigar a los hombres”.


Manual para papás


Muchos papás desearíamos que nuestros hijos nacieran con un manual que nos dijera qué hacer y qué no hacer. Pero esto no sucede y tenemos que ir aprendiendo a medida que crecen como aplicar la disciplina en casa sin caer en un autoritarismo.

Lo más importante en la educación es establecer reglas que no las rompan los hijos, y tampoco los padres. La mejor prevención es la intervención temprana, a partir de los seis meses los niños entienden muchas cosas, aunque no hablen, saben diferenciar entre esto sí se puede y esto no.

Hay algunas reglas básicas que seguramente pueden ayudarte para que el camino de educar no se convierta en un empedrado:

1. Volumen y tono de voz: para conseguir que nuestros hijos hagan algo no se trata de hablar fuerte o gritar. Si quieres que te respeten, empieza por respetarlos tú también.

2. No des órdenes contradictorias ni demasiadas al mismo tiempo. Cometemos el error de decirle a nuestro hijo: báñate, ordena tu cuarto, vente a comer…resultado, no hace nada. Dile cuál es la prioridad y en qué orden obedece.

3. Imaginación. Sean creativos al establecer reglas en casa. Pueden, en un principio, manejarse como juegos o competencia, y después convertirse en un hábito. A los niños les gustan las actividades creativas.

4. No querer cambiar todo a la vez. Como papás no queramos cambiar todas las cosas que hace mal un hijo o que nos molestan. Mejor elijan una conducta a modificar y trabajen en ella, para luego seguir con la otra.

5. Al corregirlos: no te enojes, los ridiculices o les digas que no hacen nada bien. Una cosa es decirle: “tu cuarto está muy desordenado, guarda las cosas en su lugar… que: tu cuarto está hecho un asco, ¡eres un cochino!”.

6. Sean constantes. Si ya se establecieron ciertas reglas, se tienen que cumplir siempre y no dependiendo de las circunstancias. Mejor negocien lo que es negociable, y nunca sentar un precedente con lo que no lo es.

7. Paciencia y calma. Las personas que trasmiten con paciencia son más creíbles y generan un ambiente cálido y relajado.

8. No se contradigan entre papá y mamá. De lo contrario, estarán chantajeando a uno y a otro, a ver quién cede primero. Además de no haber disciplina, terminarás discutiendo y peleándote con tu pareja. Aquello con lo que no están de acuerdo, discútanlo en privado y lleguen a un acuerdo.

9. Nunca levanten los castigos. Es preferible aplazarlo, pero que sea efectivo y lo cumpla, que imponer uno muy duro fruto del enojo, y después que no se cumpla.

10. Es mejor el refuerzo que el castigo. Significa fijarte en lo que hace mejor que en estarlo corrigiendo. Esto le hará sentir a tu hijo, que como padres están orgullosos de él.

Recuerda algo muy importante: hasta la adolescencia no hay figuras más importantes para el niño que sus padres. Los hijos copian, son como esponjas. Educar con acciones tiene mucho más impacto que con palabras.

Como bien lo dijo Pitágoras: “Educad a los niños, y no tendréis que castigar a los hombres”.

 

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