La comunicación no verbal de la empatía

Tenemos que tener mucho cuidado y ser conscientes de los gestos y las posturas sobre los propios estados emocionales y cognitivos.



La comunicación verbal es importante al relacionarnos con los demás, pero aún más lo es la no verbal, aquello que decimos sin hablar: gestos, ademanes, posturas, entre otros.

Los expertos afirman que al relacionarnos con los demás, la CNV representa un 70%, nuestro tono de voz representa un 20% y el restante 10% son nuestras palabras.

¿Te das cuenta de esto? Queremos ser empáticos con quienes nos rodean, entenderlos y ponernos en sus zapatos, y sin embargo, en muchas ocasiones les demostramos lo contrario.

Hoy platicaremos sobre las llamadas posturas cerradas y posturas abiertas en la comunicación no verbal.

Debemos volvernos más conscientes de las posturas cerradas que adoptamos habitualmente durante nuestras interacciones con los demás. Son contrarias a la transmisión de intenciones empáticas y afectan al diálogo en un sentido de desacuerdo o rivalidad.

Las actitudes cerradas incluyen un rostro inexpresivo, arrogante o agresivo, el ceño fruncido, la elevación pronunciada de una sola ceja, una sonrisa desdeñosa y una mirada distante, apagada o fría.

Indican un estado emocional negativo, que puede representar un carácter hostil, competitivo, defensivo, o como caso especial, introvertido.

Los mensajes que envía una persona con actitudes cerradas son entre otros: no estoy disponible, no quiero escucharte, no me interesa, no quiero escucharte, no me interesa, estoy incómodo, me quiero ir, estoy cansado.

Las posturas en las que la cabeza y el tronco se mantienen alejados del interlocutor señalan el deseo de tomar distancia. Cruzar los brazos, entrelazar los dedos y en ocasiones cruzar las piernas son también signos antiéticos de la comunicación empática.

Por lo tanto, es fundamental presentar posturas abiertas que indiquen un estado emocional positivo: la sonrisa franca, la mirada solícita y amable, las manos y las palmas a la vista, representan un carácter jovial, asertivo y extravertido.

Indican buena predisposición, atención al tema, y una intención de sinceridad y aceptación, transmitiendo las siguientes ideas: es usted bienvenido, estoy disponible, me alegra verte, me interesa lo que dices, soy amigable, confío en ti.

Enfrentar a nuestros interlocutores con el cuerpo y el rostro completamente orientados en su dirección, sin cruzar los brazos ni las piernas, y realizar actos no-verbales denotativos de actitudes abiertas, tales como mostrar las palmas de las manos o ladear la cabeza, manifiestan una actitud favorable de comunicación empática.

A todos nos gusta que las personas con las que interactuamos nos presten atención, que escuchen con interés lo que tenemos que decirles, que nos miren a los ojos.

Por el efecto de retroalimentación que tienen los gestos y las posturas sobre los propios estados emocionales y cognitivos, tenemos que tener mucho cuidado y ser conscientes de estos.

Pregúntate muy sinceramente cómo es tu comunicación no verbal al comunicarte con los demás, al demostrar empatía hacia otra persona. ¿Utilizas las llamadas posturas cerradas sin darte cuenta? O realmente entiendes a la otra persona y se lo demuestras con posturas abiertas y positivas.


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