Carta al papa

Además, les impusieron su religión y ellos estaban muy tranquilos matándose entre ellos y ofreciendo princesas y enemigos en sacrificio a sus dioses, como lo hicieron ustedes en la inquisición, no se hagan.



A nuestro presidente le da por regañar a propios y extraños. Salvo a Trump, al que le tiene pavor, López Obrador no tiene ningún problema en tratar a los demás países y líderes como si se tratara de miembros de la maltrecha oposición nacional. No le importa hacer osos internacionales que son motivo de vergüenza para los mexicanos.

La semana pasada le mandó una carta al papa Francisco en la que le instaba a que la Iglesia Católica se disculpara con nuestro país por lo sucedido en la Conquista, el saqueo y las imposiciones en ese entonces, e insiste en las disculpas que debe –según él– España a nuestro país. Además, le sugiere que para engrandecimiento de la propia Iglesia, reivindiquen públicamente al cura Hidalgo y al cura Morelos. De risa loca, pero también de pena ajena. A continuación, un ejercicio de cómo fue el borrador de esa vergonzosa misiva:

Estimado señor papa: antes que nada, reciba un cordial saludo desde esta tierra que como usted sabe es la sucursal del cielo desde que estamos cambiando y transformando nuestra nación con una dedicación y éxito de los que seguramente usted y los suyos han oído hablar, pues somos ejemplo mundial en lo que a valores se refiere. Le quiero pedir, con todo respeto, que nos mande los códices que se robaron cuando la Conquista y que tienen en ese lugar de la hipocresía, la falsedad y la ostentación, que es El Vaticano.

Debo decirle que usted me cae muy requetebién y que continuamente lo cito en mis mañaneras, porque me gusta mucho lo que dice en contra de los neoliberales. A mí también me indignan esos tipos que por acá hicieron tropelía y media –haga de cuenta como los españoles en la Conquista–, el saqueo fue monumental, pero ya estamos arreglando las cosas y estamos destruyendo todo, repito: todo lo que hicieron en los pasados treinta años que fueron una pesadilla.

Le escribo porque es de queeeeee…usted y los suyos nos deben una disculpa por lo que pasó en 1521. Se pasaron y llevan siglos callados como momias. No se vale, y por eso gané, para que todos nos paguen lo que nos deben. Mande los códices y llévense sus catedrales que fueron construidas con el sudor indígena, no con el de ustedes malditos farsantes.

Además, les impusieron su religión y ellos estaban muy tranquilos matándose entre ellos y ofreciendo princesas y enemigos en sacrificio a sus dioses, como lo hicieron ustedes en la inquisición, no se hagan.

El fundador del partido en el que milité por décadas organizó una matazón de católicos, pero eso fue distinto porque ellos trataron de defenderse por lo que no tenemos nada de qué disculparnos.

Así que, con todo respeto, pídanos disculpas por lo que hicieron porque nosotros no olvidamos. Queremos mucho al prójimo, pero más a nosotros mismos y eso es la base el humanismo desde mi punto de vista. Es como lo de los españoles que, a la fecha, siguen con el saqueo de los bienes nacionales y no nos piden perdón los malditos. Digo, yo en un principio me llamé Xochipitl Canontzin, llegaron los españoles y soy Andrés Manuel. Así que puede usted imaginar el tamaño de lo que hicieron.

Con toda humildad le sugiero que hagan santos a Hidalgo y a Morelos, de esa manera se hablará bien de la Iglesia. Digo si mataron a españoles, pero se lo merecían. Eso es diferente.

Entonces: mande los códices, pidan disculpas y ahí muere. No es en mal plan, es por su bien y el de la Iglesia que usted dirige tan atinadamente. Aprovecho para recordarle que el representante de Dios en la tierra soy yo, por lo que no toleraré usurpaciones como la de usted.

Atte. El presidente de México y de la 4T.

P.D. ¿Sabía usted que Mussolini se llamaba Benito porque su papá admiraba a Benito Juárez?


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