El PAN en video

Por supuesto no está fácil ser perseguido y el gobierno ha comenzado, por decirlo de alguna manera, con los eslabones “más débiles”.


Ataques de Lozoya


La bienal de video de Emilio Lozoya ha comenzado y no parece ser poca cosa. Está dando en el centro de una ya menguada, maltrecha y pusilánime oposición. El video de estos días es un golpe al PAN. Quizá la directiva panista pueda pensar que puede esquivar la responsabilidad al expulsar a un par de militantes de infantería; o quizá se quiera deslindar de lo que hicieron quienes ya no están en el partido. Acusarlos de corruptos, de que ya no cabían en el partido y que por eso se fueron algunos y se expulsaron a otros. A lo mejor creen que eso les sirve, pero en realidad les quedará la etiqueta, la imagen, porque en esa época de los videos todos estaban felices en la oposición con Peña –en algunos casos se entiende por qué, ya lo vimos. Basta recordar la portada del semanario Proceso, en la que el presidente del PAN, Gustavo Madero, aseveraba muy feliz: “Peña sí cumple”.

La corrupción en el PAN no es algo que surgiera con esta dirigencia. Lleva años en los que no actuaron en nada en esa materia y por eso ahora la amenazas es para salpicar a los personajes relevantes de ese partido. En la mira del gobierno están desde el expresidente Calderón, que ya no milita en ese partido, hasta su último candidato a la Presidencia, pasando por gobernadores en funciones y personajes de relevancia en el pasado. Pero, hay que decirlo, aunque sea una ofensiva política del gobierno, eso no quita el golpe dado a la corrupción de la clase política con este caso.

Quizá un problema que enfrentan los señalados –y al mismo tiempo una fortaleza del gobierno para acusarlos– es lo divididos que están. En efecto, los mencionados por Lozoya y por el presidente pertenecieron a un partido –cosa que en varios casos ya no–; formaban parte de un grupo político –cosa que en varios casos ya no–, y eran amigos –cosa que en varios casos ya no. Así que nada mejor para sus detractores que tenerlos peleados, divididos, jalando cada quien por su lado. Eso garantiza que varios se aflojen y que no se presente una defensa estratégica y con sentido. Por supuesto no está fácil ser perseguido y el gobierno ha comenzado, por decirlo de alguna manera, con los eslabones “más débiles”.

Los ataques del presidente y la investigación de la FGR están centrados en golpear al PAN, a Calderón y a quienes colaboraron con él. Se trata de desmantelar, de desprestigiar a la oposición de derecha que ya siente el presidente que le va a competir el año que entra. Curiosamente al primer involucrado de los videos que ponen es a Ricardo Anaya, que ese día –horas antes de que se anunciara la aparición del video– aparecía como el preferido entre los opositores. Muerto el PRI –lo que resta de ese partido se irá a Morena y lo que no, pues morirá de inanición política–, sólo queda deshacerse del panismo y lo que gravite alrededor.

No son días felices para los que han sido y serán mencionados en este caso que trae babeando al presidente. Es probable que Calderón haga una defensa lúcida no solamente de él, sino también de sus decisiones, lo que le acarreará apoyos y sostendrá la ya legendaria animadversión entre él y el actual presidente. Pero también es probable que no todos puedan hacer algo similar, no solamente por capacidad, sino porque quizá con algo se ensuciaron. Habrá culpas de grupo, señalamientos colectivos, pero también responsabilidades individuales.

Lo que veremos sobre el PAN en los próximos meses será el triste epílogo de aquella entrevista en que el presidente del PAN, muy sonriente, aseguraba: “Peña sí cumple”.

 

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