El PRI: la extrema ambigua

Hace unos días, uno de los personajes más torvos del priismo actual, el diputado Rubén Moreira, anunció que el PRI había dado “una patada” al neoliberalismo y que ahora son de centro- izquierda.



Por allá de los 90 tardíos, cuando se hablaba de la ideología del PRI, algunos en el PAN decíamos que era de “extrema ambigua”, pues lo mismo le daba, por ejemplo, nacionalizar la banca que privatizarla. Ambas acciones las hacía con singular energía y gusto, le ponían pasión al tema y hacían de sus proyectos verdaderas cruzadas. Resultaba asombroso porque, en muchas ocasiones, estaban los mismos individuos votando a favor de una cosa que de la completamente opuesta. Ese era el PRI de antes. Y también el de ahora. Es el PRI de siempre, pero con menos poder.

El presidente López Obrador pertenecía a ese PRI del que se fue distanciando. De ahí son muchas de sus relaciones políticas y de sus afectos personales, así como de sus resabios ideológicos. Están colaborando con él personajes oscuros, sinestros del priismo. No solamente me refiero al señor Bartlett. Está Ignacio Ovalle o el propio diputado Ignacio Mier, que coordina a los legisladores de Morena, que lo mismo votó a favor del Fobaproa que ahora es servil criado del gran odiador de esa votación. De hecho, Morena es una variante del PRI que se salió cuando no cupo en el ambiente neoliberal.

Hace unos días, uno de los personajes más torvos del priismo actual, el diputado Rubén Moreira, anunció que el PRI había dado “una patada” al neoliberalismo y que ahora son de centro- izquierda. De risa loca. Dice que ahora serán “progresistas”, “feministas”, “social-demócratas”, “ambientalistas” y otras monadas, nada más la faltó decir la única que es creíble en ellos y en particular de Moreira: que ahora serán “lopezobradoristas”. Y es que el priismo siempre se mueve en los círculos presupuestales, en eso basa su supervivencia. Por eso no fue extraño que durante los sexenios que estuvo el PAN surgiera el PRIAN, esa mezcla de políticos panistas con priistas que gobernó el país. Ahora lo más natural es el PRIMOR, una verdadera monstruosidad de la alianza priista con los de Morena. De hecho, como se puede ver, los priistas son la constante de poder, porque este presidente, López Obrador, fue priista muchos años.

No ha sido sorpresivo el que este Moreira –que es bastante más pernicioso para el país de lo que fue su hermano ya en retiro– haga ese tipo de anuncios. Desde que se acomodó en esta legislatura ha intentado quedar bien con el presidente. En la pasada votó casi todo lo que le pidió Morena y ahora no habrá diferencia alguna. El propio presidente ha hablado públicamente, a manera de amenaza, de los negocios turbios del diputado Moreira. Así pues, que los priistas se pusieron a darle un marco “ideológico” a su entrega abierta a los brazos del presidente, su excompañero.

Habrá que estar pendientes de este viejo y nuevo, antiguo y renovado PRI que tiene como dirigente a un sujeto como Alito, que ya dijo que quiere ser candidato a la Presidencia y que se la pasa diciendo que a Luis Donaldo Colosio júnior no lo conoce nadie, logrando con esto que el joven sí se empiece a dar a conocer. A la mejor eso de pelearse por los muertos con los familiares del occiso es parte de ese nuevo PRI de centro-izquierda, progresista y ambientalista. Para mí que siguen siendo de extrema ambigua.


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