El señor X

La oposición no debe ser como AMLO y los suyos. La transparencia y las definiciones son parte vital de esa política que le hace falta al país.



En una de esas cosas extrañas que tiene la política nacional, ahora resulta que uno de los jefes de la oposición es un señor que no milita en ningún partido, no ocupa ninguna tribuna y que al parecer solamente tiene dinero. Es, literal, el señor X. De un tiempo a la fecha vemos que Claudio X. González aparece en las reuniones con los líderes de la oposición en lo que, dicen ellos (son puros hombres), son reuniones para unir a los opositores contra López Obrador.

¿Quién es Claudio X. González? No sabemos mucho. Es un personaje al que le gusta la política tras la cortina. No es dado a los reflectores, parece que le da miedo la plaza pública, prefiere estar lejos de la luz. Ha sido un promotor al tiempo que un beneficiario y usufructuario político de organizaciones civiles. Su pieza central, la joya de su corona, es Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad. Sin duda esta organización ha dado grandes aportes al país a través de sus estudios y reportajes. Mucho de lo que sabemos hoy sobre casos de corrupción actuales y pasados se debe a esa organización. Paradójicamente tiene su sede en uno de los edificios más llamativos de la ciudad y en quizá la zona más cara de la metrópoli. El señor X se pagaba sueldos sorprendentes, lo mismo que la directora, Amparo Casar, que alcanzan, según notas periodísticas, los 300 mil pesos. Los costos de las denuncias parecen estrafalarios cuando se supone que involucran principios y beneficio colectivo.

¿Por qué el señor X es uno de los líderes de la oposición? Puede ser por la pasmosa mediocridad de los líderes formales de los partidos opositores. Solamente ante la grisura de alguien como Marko Cortés puede destacar alguien como el señor X; solamente ante una persona como Alito, el del PRI, puede colocarse una figura como la de X. El propio presidente López Obrador prefiere referirse a Claudio que a cualquiera de los presidentes de los partidos. En esa mala entraña que habita en el pecho –que no es bodega– del presidente, no deja de referirse a X. González como el hijo de su enemigo, y traslada a los familiares las faltas y omisiones de los progenitores. Al presidente le conviene utilizar al hijo de un empresario famoso como receptáculo de sus críticas que a algún político mediocre que casi nadie conoce.

Por supuesto, no debe ser cómodo ser el señor X. Ser blanco de la furia presidencial no es precisamente algo que genere envidias. Vivir escondido tampoco es una buena idea cuando se quiere tener un peso político. A menos de que se trate de una suerte de mecenazgo o algo por el estilo. Y eso no nos han dicho los partidos de oposición y nos deben una explicación. ¿Qué hace, a quién representa, por qué toma parte de las decisiones Claudio X. González? ¿Tiene muy buenas ideas? ¿Les da dinero? ¿Paga sueldos, paga campañas? ¿A quién representa? ¿A los empresarios, a sí mismo? ¿Quiere ser presidente, senador, diputado? ¿Con qué partido se siente identificado? ¿Con el PRI o con el PAN o la modalidad PRIAN? ¿Qué tipo de política hace? ¿Qué definiciones tiene? En las fotos no parece que el tipo sea muy simpático y que se la pase uno bomba con él, así que uno puede imaginar que algo aporta en conocimiento o en especie.

Los partidos políticos son definidos por ley como entidades de interés público. Si el señor X participa en ellos tenemos derecho a que se nos contesten preguntas respecto de su participación. La oposición no debe ser como AMLO y los suyos. La transparencia y las definiciones son parte vital de esa política que le hace falta al país. No hacen falta personajes en las tinieblas, lo que urge es claridad.

 

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