Cosas que no hicieron los españoles

López Obrador sabe lo que dice cuando describe a las élites, pues es el único mexicano que vive en un palacio que también es museo.



Se sabe. Los malditos españoles no hicieron nada. Nunca. Por eso se irritan cuando nuestro presidente López Obrador –nieto de español– les dice sus verdades. Poseedor de un alma noble y generosa, incansable en su afán de amar al prójimo, el presidente mexicano explica todos los días los males que aquejan a nuestra gran nación y con su dedo flamígero señala a los culpables de la maldad. Porque hay que decirlo: nuestro presidente puede ser la reencarnación de Francisco de Asís, pero también puede ser Huitzilopochtli, dios de la guerra, y someter con dureza a los representantes del mal y exigir sacrificios humanos de propios y extraños. Y si hablamos del mal, tenemos que referirnos a los españoles, porque ellos trajeron el mal. Y también la viruela, como recordó el otro día nuestro líder nacional.

Nadie se había atrevido a decirlo con todas sus letras: los españoles en 300 años fueron incapaces de desarrollar una vacuna contra la viruela. Estúpidos. La vacuna contra COVID, como bien señaló López Obrador en su intervención, se tardó un año, y los haraganes de los españoles no la pudieron hacer en 300 años. Cínicos y desvergonzados, no se hartaron de robar durante esos siglos, y ahora andan aquí con sus empresas esquilmando, saqueando a esta gran nación que es todo corazón. El presidente ya se los advirtió públicamente en otra ocasión: “Pueden venir, pero no a robar”. Esto ya cambió y es importante que lo sepan los malditos españoles, siempre prestos para el atraco.

Trescientos años de pereza. No hicieron nada más que someter y oprimir a los sencillos y amables mexicanos. El Presidente pone el dedo en la llaga porque debiéramos preguntarnos qué pasó en esos tres siglos de inacción, por un lado, y saqueo por el otro. Porque ¿qué hubiera pasado si los españoles se hubieran puesto a trabajar en 1740 y lanzaban un cohete a la Luna? Tuvieron que pasar cientos de años para que llegara el hombre a Luna. ¿Y eso lo hicieron los españoles? Claro que no, fueron los gringos. Si los españoles se hubieran puesto a trabajar en esos años, a lo mejor hubieran inventado el Feis o Twitter o los Iphone, o algo así como el refrigerador o el horno de microondas, pero no. Se les iba en armar pachangas y tablaos, cantar y asistir a las corridas de toros y dar rienda suelta a su entonces ya conocida crueldad. Todo eran sevillanas, cante jondo, violencia y vulgaridad sin límite. Siglos oscuros, sin duda.

El presidente dejó muy claro que quiere “mucho mucho al pueblo español”, pero las élites son otra cosa y, como se sabe, los que llegaron con la invasión fueron puras élites. Y se dedicaron a sembrar enfermedades, fomentar la rivalidad, esparcir el miedo y asustar y amenazar a los habitantes de este lugar que, desde entonces, daban muestras de tener vocación por la hospitalidad y el buen trato con los de afuera. Ellos, como bien subrayó el Presidente, tienen “una arrogancia, unas ínfulas de superioridad, no saben ser humildes”. Y López Obrador sabe lo que dice cuando describe a las élites, pues es el único mexicano que vive en un palacio que también es museo. Suertudo.

Ojalá los españoles recapaciten por su actitud ante la historia y su incapacidad para inventar nada y violentar todo. Lo dijo sin ambages y de manera certera el señor presidente: todavía enseñan “que vinieron a civilizarnos”. Es justa la indignación presidencial, pues a juzgar por los resultados y quien nos gobierna hoy en día, el esfuerzo civilizatorio fue un rotundo fracaso.

 

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