Vidas esforzadas

Con la llegada de la 4T, la promesa de AMLO de purificar la vida pública del país parecía ser una cosa central. Para él la austeridad en el presupuesto va de la mano de la austeridad y la sencillez en la vida personal.


 


Cuando la entonces esposa del presidente Peña Nieto salió a aclarar el escándalo de la llamada Casa Blanca, fue ampliamente criticada por la pésima respuesta que dio, incluso se pone de ejemplo como uno de los peores manejos de crisis que se hubieran visto hasta el momento. Con soberbia, regañando a los críticos del inmueble, la señora Rivera defendió su derecho a tener la mansión y entre sus argumentos estaba uno que decía que eso era fruto de los esfuerzos de toda su vida. A la señora Angélica Rivera la aventaron de manera cobarde e irresponsable en la casa presidencial para defender a saber qué cosas y qué acuerdos, algunos de ellos materializados en esa casa. De nada sirvió el alegato de los esfuerzos, y el trabajo de “toda una vida”. La desgracia cayó sobre ella y su familia, incluido su entonces esposo, el presidente.

Y es que en política la gente tiene derecho a saber qué tienen y por qué lo tienen los poderosos. Los excesos, el derroche en cualquiera de sus vertientes siempre ha sido un eje, por ejemplo, en la crítica de AMLO a la clase política. Las fortunas mal habidas, el enriquecimiento a expensas de los cargos públicos, son cosas que enardecen a los ciudadanos y que reclaman, cada vez más, de manera airada a los candidatos y funcionarios.

Con la llegada de la cuatroté, la promesa de López Obrador de purificar la vida pública del país parecía ser una cosa central. Para él la austeridad en el presupuesto va de la mano de la austeridad y la sencillez en la vida personal. Pero al parecer está solo en ese esfuerzo. Conforme pasa el tiempo vamos descubriendo que los apóstoles del puritano acumulan propiedades como si fueran inmobiliarias que se dedicaran a la compra-venta de casas y terrenos. Unos más, otros menos; aquéllos en la ciudad, los otros en el campo; unos 25, otros 14, pero han demostrado una verdadera vocación por la adquisición de ese tipo de bienes. ¿Por qué alguien necesita 20 casas o 19 propiedades? A la mejor López Obrador en su inmensa sabiduría lo puede comprender, porque un simple mortal, no.

Manuel Bartlett acumula casi tres decenas de propiedades. Hasta donde se sabe son 23 casas y dos terrenos. El señor solamente se ha dedicado a ser funcionario público durante su vida. No está en duda si el señor es trabajador, sino por qué tiene tanto dinero. Él dirá que es el fruto del trabajo de “toda una vida”. Una vida esforzada como la de Bartlett deber rendir esos frutos. Digo, no en balde nos hemos enterado esta semana, por la revista Proceso, que si él entra a Estados Unidos lo pueden detener para que comparezca por el caso del asesinato de un agente estadounidense hace unas décadas. A la mejor por eso ahorró tanto: en lugar de ir a Estados Unidos, pues ahorra dinero y no gasta ni en shopping o en Disney ni nada por el estilo. Los esfuerzos de toda una vida se ven coronados así con muchisisísimas casas. Gente esforzada.

Otro par de esforzados de toda la vida son Irma Eréndira Sandoval y su esposo, John Ackerman. Estos tórtolos de la vida pública no llegan a la decena de propiedades, pero han podido acumular varias en muy poco tiempo. Ellos, que representan la intelectualidad y el erotismo de la trasformación, hacen sus pininos inmobiliarios, aunque no son tan esforzados como el señor Bartlett. A la mejor les falta arrojo o ponerle más ganas.

La semana pasada nos enteramos de otro héroe del esfuerzo: Alfonso Durazo. Traidor de tiempo completo, el señor Durazo se ha esforzado muchísimo toda su vida como todos sabemos y tiene por lo tanto más de 15 propiedades. En el PRI de Bartlett y de él era lo que se usaba, según parece. El esfuerzo es igual a las propiedades que tengas y pues el sonorense no se ha quedado atrás en obtener resultados por “los esfuerzos de toda una vida”.

Seguramente seguiremos viendo los frutos del trabajo de los que están con el Presidente. Es gente con una vida esforzada. Eso ni quien lo dude.

 

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