Qué decir del asilo a Evo Morales

Este asilo político a Evo es más un teatro para que Andrés Manuel mejorara su imagen ante el mundo, pero no le está resultando.


Evo Morales


A Andrés Manuel le preocupó el peligro que por su vida suponía corría Evo Morales si permanecía en Bolivia. Así que de inmediato le ofreció asilo político, que Evo aceptó también de inmediato. Pero ¿cuál era la real situación de Evo?

Primero que nada, Evo había presentado su renuncia al cargo de presidente de la república, la cual debería ser recibida y aprobada, para efectos, en el Senado. Pero cuando se le ofreció el asilo, eso aún no había sucedido. En realidad, seguía siendo presidente, aunque se consideró que legalmente había abandonado el cargo.

No existía orden de aprehensión ni persecución oficial en su contra, solamente se decía que su vida corría peligro, y eso le preocupó al presidente mexicano. Pero ¿cuántos millones de personas en el mundo tienen su vida en peligro, en peligro real, no supuesto, y no le preocupan a Andrés Manuel? La respuesta es que apoyar a Evo le significaba a AMLO mejorar su imagen política frente a los gobiernos y corrientes políticas de izquierda principalmente, aunque no lo era para el resto del mundo (probablemente pensó que también, pero no).

Evo había presentado su renuncia, a solicitud de los militares. Estos no lo echaron del cargo, no lo apresaron, simplemente le hicieron ver que no contaba con el apoyo de las fuerzas armadas para reprimir al pueblo, tal como la policía nacional se lo hizo saber. Ambas fuerzas le retiraron su apoyo ante el flagrante fraude electoral del de octubre y su intención de reprimirá las protestas ciudadanas. El pueblo se manifestó en las calles para reclamarle su intento de reelegirse por cuarta vez, lo cual era inconstitucional. No había una consigna ni manipulación extranjera ni de poderes fácticos como algunos de sus simpatizantes quieren hacer ver, la ciudadanía reclamaba que la elección era inválida y pedía nuevo proceso electoral.

Evo podía moverse libremente en Bolivia, legalmente hablando. Bien podía haber tomado un vuelo comercial para salir de su país sin que nadie del gobierno se lo impidiera. Es más, para subir al avión de la Fuerza Aérea Mexicana que lo fue a buscar ni siquiera requería salvoconducto, no lo hubo. Y una vez concedido el asilo político en México, no había ninguna necesidad ni obligación de que el gobierno de Andrés Manuel enviara una aeronave mexicana a buscarlo, que se hizo con cargo injustificado al erario mexicano.

Una pregunta hecha por diversos medios internacionales, era de por qué Evo no decidió salir a un país gobernado por sus amigos de izquierda latinoamericana, como a Cuba o Venezuela. El gobierno venezolano, por conducto de Diosdado Cabello, le ofreció recibirlo pero Evo lo ignoró.

El trato privilegiado que se da a Evo en México por el gobierno de Andrés Manuel, también con cargo al erario es injustificado. Y no tiene precedente en otros casos de asilados político en México. Alojarlo, darle una enorme protección militar, poner a su disposición vehículos oficiales blindados. A nadie como asilado político se le ha dado trato semejante, ni siquiera a pequeña escala. Y la gente en México se pregunta ¿de qué va a vivir Evo en México? Nadie lo ha dicho. Pero hay acusaciones de medios informativos sudamericanos que afirman que Evo tiene mucho dinero fuera de Bolivia, ilegalmente, para vivir el resto de su vida.

Este injustificado apoyo a Evo por parte de Andrés Manuel y su gobierno, ha causado enojos sí justificados de mucha gente, mexicana y extranjera. Y la imprudencia verbal de Evo ha causado enojos, cuando de acuerdo con la legislación mexicana en caso de asilo político, debería evitar participar en actividades políticas, aunque sea de palabra.

Tanto el propio Evo como Andrés Manuel y su gente, han tratado de hacer ver a Evo como una víctima política, cuando no lo es en absoluto. Evo es responsable de sus delitos electorales y paga el precio, nada más. Insiste Evo en decir que hubo un golpe de estado en su contra, cuando su salida del poder fue una renuncia totalmente voluntaria al sentirse solo frente a la población enfurecida boliviana. Este caso no tiene ninguna de las características de un golpe de estado, el ejército está en sus cuarteles, y solamente salió a las calles a apoyar a la policía ante los actos violentos de los seguidores de Evo. Los militares no se han tomado el gobierno en sus manos, nada, y nada refleja un golpe de estado.

Evo no necesitaba del asilo político en México, ni siquiera lo solicitó, lo aceptó, pues bien podía haber viajado a otros países que lo recibirían con gusto como su amigo. Está bien que México conceda asilo político por razones humanitarias, como hay casos evidentes, conozco algunos. Pero Evo en realidad no estaba en peligro de muerte, y bien podía, con todo derecho, solicitar la protección policial o militar en Bolivia, sin que hubiera razón para que se lo negaran y salir del país.

Este asilo político a Evo es más un teatro para que Andrés Manuel mejorara su imagen ante el mundo, pero no le está resultando, y ahora es tarde para dar marcha atrás. ¿Habrá algún límite pronto a este trato injustificadamente privilegiado? Lo más probable es que no, pero ojalá se haga y que el asilado se valga de sus propios medios. ¿Qué su vida corre peligro? Está por verse. ¿Para qué tratarían de acabar con quien es ya un cadáver político? En tanto, miles de mexicanos son asesinados a diario, y Andrés Manuel se niega a intervenir.

 

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