¿Tragedia del Metro? Irresponsabilidad criminal

El morenismo presidencial tratará de salvar su honor ante las elecciones del 6 de junio, pues la grave tragedia en el Metro de la CDMX por negligencia le costará muchos votos.



La tragedia del 3 de mayo en la Línea 12 del Metro de Ciudad de México no es un simple “accidente”. Es un evento de desastre, de falla por inatención a las señales de alarma de que algo estaba mal precisamente en el sitio de la tragedia. Hay culpables, y que pueden ser identificados plenamente si no hay torceduras en las investigaciones por razones políticas. Mas si este presidente y gobierno morenistas continúan su política de ni ser responsables de nada, que todo lo es de los conservadores, los neoliberales, la mafia del poder, los empresarios, ¡la prensa! En general los emisarios del pasado.

El diseño y construcción de la “Línea Dorada”, la 12, del Metro de Ciudad de México tuvo muchos señalamientos de fallas, y más los rediseños hechos por razones no técnicas sino políticas. Hubo fallas, según se puede comprobar, en la supervisión de obra. Tanto es así que ya en funciones, la línea tuvo que dejar de operar para corregir diseño de vías. Pero no eran todas las fallas.

El sismo de 2017 parece razonablemente causante de daños estructurales a la parte elevada de la “Línea Dorada”. Y tras ese desastre natural, hubo en varias ocasiones señales de alarme de fallas visibles a simple vista en la estructura del viaducto elevado de la misma. Pero nadie en las administraciones morenistas hizo caso alguno.

Ahora hay muertos y heridos, y graves daños materiales públicos y privados (vehículos aplastados). Y de ello hay responsables, por acción u omisión negligentes. Y deben deslindarse responsabilidades y proceder penalmente contra los culpables. No puede seguir la impunidad flagrante de este régimen morenista para cuando los responsables de delitos son su gente fiel y servil.

Hubo hace unos meses un incendio en instalaciones del Metro y la directora general se lavó burdamente las manos: ella “solamente era la directora general” y no tenía responsabilidad del mantenimiento, y por cierto, no había nominado a nadie para dirigir el mantenimiento. Ese incendio costó millones de pesos al erario, y nadie fue responsabilizado. Impunidad absoluta. Eso no debe pasar ahora que hay víctimas muertas o heridas.

Debe haber justicia, no solamente para que se paguen culpas, sino para dejar claros precedentes de que sí se fincan responsabilidades y de que, en adelante, se tomarán todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad de los usuarios del Sistema de Transporte Colectivo (Metro). No más negligencia.

Para desgracia de Morena y su presidente, los responsables de la tragedia son gente muy cercana a él, y deslindarlos de culpa, o permitirles evadir procesos de investigación y de procesos penales les será muy difícil. Ya lo ha hecho en actos de corrupción, salvarles el pellejo descaradamente, pero ahora hay demasiadas víctimas.

En la política es común torcer el lenguaje para no decir la verdad. Los políticos mexicanos son expertos en eso, en usar eufemismos para ocultar la verdad en sus declaraciones y posicionamientos públicos. Y hablarán de “un lamentable accidente”, y no de hechos delictivos por incumplimiento de responsabilidades de cargos de administración. Así como el presidente morenista desvió la atención atacando a la prensa en vez de hablar de las fallas criminales de su gente, muy probablemente tratarán de hacer creer a la gente, nacionales y extranjeros, que se trató de un hecho “imprevisible”, algo inesperado, un penoso “accidente”.

Y no hay que permitirlo, es indispensable que se haga justicia, como dijo Ebrard (uno de los principales presuntos responsables de la tragedia) sin importar de quién se trate. Debe haber una clara lección ciudadana: los responsables de negligencia criminal deben pagar sus delitos. Y todo servidor público deberá ser previsor y estar siempre preparado para las contingencias que puedan presentarse, sobre todo cuando hay señales claras de advertencia, como es el caso del 3 de mayo.

El morenismo presidencial y partidario tratará de salvar su (¿cuál?) honor ante las elecciones del 6 de junio, pues esta grave tragedia por negligencia les costará muchos votos. Hay que estar muy atentos y levantar voces que señalen responsabilidades de investigación clara y de probables procesos penales. No “ataques” como dice el presidente morenista, sino señalamiento de hechos, verdaderas denuncias e insistencia en la justicia y en la correcta forma de gobernar que México merece.

 

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