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Apuntando a la derecha

El peso político de la CPAC es muy grande. Durante los años electorales, sus eventos atraen la atención del público estadounidense, ya que acuden potenciales candidatos presidenciales del partido republicano.



La Ciudad de México, los días 2 y 3 de septiembre del presente año, será la sede de la Conferencia Política de Acción Conservadora. Originada en los Estados Unidos, esta asociación, también conocida por su acrónimo en inglés, CPAC (Conservative Political Action Conference) es una gran cumbre política organizada por la Unión Conservadora Estadounidense que reúne, desde 1974, a las personalidades más importantes de las diferentes corrientes de la derecha estadounidense, entre las cuales se encuentran: importantes políticos con cargo públicos, destacadas personalidades de los medios de comunicación, cientos de organizaciones, miles de activistas y millones de simpatizantes.

El peso político de la CPAC es muy grande. Durante los años electorales, sus eventos atraen la atención del público estadounidense, ya que acuden a estos potenciales candidatos presidenciales del partido republicano. Por lo que es utilizada tanto, como un barómetro para elegir a dicho candidato, como para catapultar la carrera política de algún personaje. Para darse una idea de la importancia de esto, basta mencionar que el discurso que pronunció Trump en la CPAC el año del 2011, puso en marcha su carrera política dentro del Partido Republicano.

El primer CPAC internacional fue organizado en Tokio en diciembre del 2017. El 2019, con unos meses de diferencia, se llevó a cabo el primer CPAC de Australia, de Brasil y de Corea del Sur. El primer país europeo en organizar un evento de la CPAC fue Hungría, apenas en mayo del presente año. Y como anunciamos al inicio, en unas cuantas semanas será México, bajo el lema: “Defendiendo la libertad en las Américas”, el siguiente país que se sume a dicha conferencia, la cual contará, como ya es característico, con la presencia de varias personalidades de talla internacional.

Como anuncia el vídeo promocional de la CPAC México, Hispanoamérica sufre la expansión y el crecimiento del socialismo en varios países, lo que ha ocasionado décadas de sombra marcadas por la miseria y la muerte. También señala que la sociedad en general sufre la imposición de un pensamiento único que, de la mano de la ideología de género y el rechazo a nuestra historia, ha permeado la sociedad. El vídeo termina haciendo un llamado a la sociedad para formar un frente común dispuesto a defender la libertad de pensamiento, de religión, de tránsito y de objeción de conciencia. Afirma que, dichos derechos sólo pueden ser defendidos por la sociedad en conjunto porque, como dice el lema de dicha conferencia; juntos somos más fuertes.

Como podemos notar, en los últimos años la CPAC, no sólo ha acrecentado su importancia, sino que ha expandido su área de influencia a nivel internacional. Su defensa de: el libre desarrollo, la propiedad privada, la empresa y la salud; así como el derecho a la educación de calidad, al trabajo digno y la igualdad de oportunidades; su protección al derecho a la vida de cada ser humano (en todas sus etapas de desarrollo) su reconocimiento de la importancia de la familia como base de la sociedad; sus creencias en, la libertad de conciencia, la libertad religiosa y la libertad de expresión como derechos fundamentales en equilibrio con el ejercicio de los deberes y obligaciones y su reconocimiento del valor de las tradiciones históricas así como la importancia del cuidado del medio ambiente; ha hecho que sus propuestas sean recibidas como una fresca lluvia en el desierto.

Y no es para menos, ya que el discurso progresista, es cada vez es más totalitario. De ahí, la importancia de dicha conferencia que busca ofrecer un importante contrapeso a las ideologías promovidas por el sistema globalista imperante. Si los de izquierda se han unido en discursos de identidades reconstruidas a partir de engaños, deconstrucciones y caprichos, la derecha se ha unido en su defensa por la libertad.

Sean bienvenidos y esperamos también sean exitosos, los movimientos que, buscan organizar una defensa común de la historia, cultura y valores occidentales frente a la ideología del abecedario multicolor, igualitarista-revanchista, fatalista-ecológica-climática, abortista y multiculturalista, entre otras cosas. Sin embargo, y sin el menor deseo de pronosticar un aciago futuro a la conferencia que, aglutina a muy diversos movimientos conservadores, no se puede dejar de señalar ciertos problemas.

Y es que dicha conferencia reúne diversos movimientos de esta nueva derecha, también llamada ultraderecha o derecha radical, que no es más que la derecha de siempre. Esa, que busca ingenuamente conservar valores tradicionales al tiempo que afirma y defiende, a capa y espada que para algo son conservadores, la autonomía del hombre, siempre y cuando, claro está, no afecte el derecho de terceros. Por ello, y aunque muchos conservadores debido a su visión cortoplacista o a su optimismo desmedido no sean capaces de verlo, tienen, en su defensa del principio liberal de la autodeterminación del hombre con independencia de Dios, su tendón de Aquiles. De hecho, sus diferencias ideológicas, así como sus posturas en temas importantes no son pequeñas.

El presidente de la CPAC México, Eduardo Verastegui, es actor y productor cinematográfico, activista provida y fundador de la organización: “Viva México”, movimiento social dedicado a unir y a potenciar los esfuerzos de la sociedad civil para la renovación de México que, actualmente dedica sus esfuerzos, a la loable lucha en contra de la trata de niños. Verastegui, como católico practicante que es, ha dedicado varios años a defender, apasionadamente y sin complejos, los principios cristianos. Por otro lado, se encuentra el ya confirmado conferencista, Javier Milei, candidato a la presidencia de Argentina por la coalición política “la libertad avanza” (tendencia conservadora en temas sociales, y libertaria, en temas económicos). Milei, es conocido por su personalidad provocativa, así como por sus puntos de vista controversiales de marcada directriz libertaria. Así, mientras se opone al aborto bajo el argumento de que, rompe el pacto de no violencia de la sociedad; afirma que no tiene problema alguno con el matrimonio igualitario pues considera el matrimonio no una institución sino un simple contrato por lo que las personas pueden vincularse con quien deseen. Además, se ha mostrado a favor de legalizar el consumo de drogas, siempre y cuando el estado no “tenga que pagar la cuenta”; y presume públicamente y con gran ordinariez su inmoral vida íntima.

Y es que, mientras la derecha, sin importar los apellidos que la acompañen, no se sustente en la ley natural y aún más importante, no se sustente en la ley de Dios, seguirá jugando el papel de oposición controlada que, lejos de ofrecer un cambio real y benéfico seguirá, aunque de manera más lenta, el camino marcado por el progresismo. En la siguiente entrega analizaremos esto con mayor profundidad. Mientras tanto, me despido con una frase de Chesterton: “Aun cuando el revolucionario pueda llegar a arrepentirse de su revolución, el conservador ya la está defendiendo como parte de su tradición. Así tenemos dos grandes tipos: la persona avanzada que nos apresura a la ruina y la persona retrospectiva que admira las ruinas”.


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