La familia como prioridad de las políticas públicas

La misión y su función social debe ser reconocida, valorada, apoyada y promocionada por la sociedad y los gobiernos a través de un marco social, económico (presupuestal) y jurídico que la proteja, la fortalezca y permita su desarrollo.


 Prioridades políticas


El 15 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Familia establecido en 1993 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es importante señalar que esta celebración es de gran significado para toda la humanidad y en especial para todas las familias del mundo.

La misma ONU en su resolución 59/111, aprobada por la Asamblea General el 6 de diciembre de 2004, reafirma la importancia de que la familia sea una prioridad en las políticas públicas al decir en su numeral 5: Alentar a los gobiernos a que hagan todo lo posible para que se cumplan los objetivos del décimo aniversario del Año Internacional de la Familia y se integre la perspectiva de la familia en el proceso de planificación.

Se reconoce que la familia es una sociedad natural, que existe antes que el Estado o cualquier otra comunidad, y que posee derechos propios e inalienables. Es la célula básica de la sociedad, sin familia no hay sociedad y de la misma manera, sin familia, o con familias desintegradas el individuo queda aislado frente al poder.

La familia también es mucho más que una unidad jurídica, social y económica ya que hablar de familia es hablar de vida, de pro socialización, de transmisión de valores, de educación, de solidaridad intergeneracional, de amor, de responsabilidad, de estabilidad y de futuro. La familia es sin duda el espacio y la palanca social básica para el desarrollo humano en cualquier ámbito, tanto económico como moral.

A pesar de que la formación de una familia sea una decisión personal e implique a dos personas: hombre y mujer y sus descendientes; la familia desempeña funciones sociales vitales para la sociedad como parte de su dinámica familiar y por eso, tiene una dimensión pública y debe estar presente, como protagonista, en las políticas públicas. Su misión y su función social debe ser reconocida, valorada, apoyada y promocionada por la sociedad y los gobiernos a través de un marco social, económico (presupuestal) y jurídico que la proteja, la fortalezca y permita su desarrollo.

La importancia de las políticas públicas en la familia

Las instituciones públicas y gobiernos tienen el desafío de la promoción y protección de la familia como lugar clave del desarrollo humano y el bienestar social.

Hoy más que nunca es necesario apostar y trabajar por el fortalecimiento y la estabilidad de la familia, una apuesta decidida por la familia significa una apuesta decidida por una sociedad mejor. La familia ha de ser una prioridad política en cualquier país y cultura.

Es necesario reorientar las políticas públicas de modo que tengan en cuenta a la familia como grupo social a fin de facilitar el cumplimiento correcto de sus fines específicos. Políticas públicas integradas con una perspectiva de familia, tales como:

* Políticas que defiendan la dignidad de la mujer y la maternidad y paternidad responsables con la verdadera equidad entre el hombre y la mujer.
* Políticas que garanticen y protejan la complementariedad entre el hombre y la mujer en beneficio propio y de los hijos.
* Políticas que permitan la conciliación de la vida laboral y familiar de manera que el vínculo familiar se fortalezca y permita familias unidas, sólidas y felices, así como el desarrollo personal de cada uno de sus miembros.
* Políticas que garanticen y protejan el respeto debido a los hijos y adultos mayores o personas dependientes, así como el valor y la dignidad de su vida.
* Políticas que garanticen y defiendan el derecho de los padres de familia como primeros educadores de sus hijos.

La solución no es reemplazar a las familias, sino tratar de ayudarlas y empoderarlas siempre que sea posible como lo señala The Family Impact Institute: “Los gobiernos no podrían reemplazar completamente las funciones que las familias cumplen para beneficio de sus miembros y provecho de toda la sociedad”.
Es decir, la intervención del Estado no es eficaz cuando suple a la familia; pero sí que resultan necesarias hoy más que nunca las políticas públicas y los programas de ayuda pública para el fortalecimiento de la familia y sus integrantes. La familia necesita de la sociedad y el gobierno, así como la sociedad y el gobierno necesitan de la familia.

“La política familiar se debe computar más como una inversión que como un gasto. En este sentido resulta barata porque es preventiva: genera bienestar y calidad de vida entre el grueso de la población [...] y, al contrario, impide que se gesten y se manifiesten problemáticas asociadas con la precariedad y el desasosiego familiares como el fracaso escolar, las drogadicciones, la delincuencia juvenil y el embarazo adolescente”. (Ll.Flaquer Las políticas familiares en una perspectiva comparada).

Por lo tanto, los gobiernos de cualquier nivel, competencia e ideología deben apostar e invertir en políticas públicas con perspectiva familiar con las funciones de: protección, promoción, reconocimiento y apoyo. La inversión del presente será el ahorro del futuro en problemáticas sociales, a esto le apuesta y trabaja a nivel municipal el Instituto Municipal de la Familia de San Pedro Garza García, Nuevo León (InFamilia.gob.mx).

 
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