Para mamás que buscan el balance trabajo-familia

Armonizar todas las áreas de la vida no es fácil. Intentar lograrlo a costa del propio descanso “cobra factura” en la salud física y emocional tarde o temprano.


 


Para una mujer que es madre y además es empleada o autoempleada, armonizar todas las áreas de su vida se vuelve una tarea retadora pero sumamente necesaria para lograr una mejor calidad de vida, tanto para ella como para su familia.

A nivel internacional se ha reconocido el reto que representa para toda persona lograr compaginar su vida laboral y familiar. En México, se establece el Día Nacional del Balance Trabajo Familia, a partir del 1o de Junio del 2019, con el objetivo de sensibilizar a la sociedad y generar conciencia y responsabilidad, tanto en el ámbito público como el privado, ante esta realidad.

Independientemente de que desde el Estado se comience a atender esta problemática mediante leyes que impulsen el teletrabajo o los permisos de maternidad y paternidad; o bien, que la propia empresa apoye al colaborador y su familia con prácticas como un regreso escalonado de la maternidad u horarios flexibles, es importante impulsar este cambio de cultura para un manejo adecuado del tiempo y fomentar la corresponsabilidad familiar entre los padres. Y parte de este cambio radica también en la responsabilidad de la propia persona por optimizar sus recursos y en su momento, descubrir y aprovechar las condiciones para favorecer su propia conciliación laboral-familiar.

De acuerdo con el Índice para una vida mejor, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México tiene uno de los niveles más bajos en el “Balance vida-trabajo” de entre 40 países analizados. Menciona también que en el hogar, las mexicanas dedican 4 horas más al día a labores no remuneradas de cuidado de otros y del hogar que los hombres. http://www.oecdbetterlifeindex.org/es/countries/mexico-es/ 

Queremos enfocarnos en aquellas madres que lidian con esta doble carga laboral, que implica su trabajo remunerado y no remunerado, que lógicamente puede tener una repercusión a corto y mediano plazo en su salud física y emocional pues prácticamente las priva del tiempo de ocio y cuidado personal, lo que más tarde afectará a todo el círculo familiar.

Es importante al hablar de corresponsabilidad familiar, considerar que estamos en medio de un cambio cultural. Evidentemente padre y madre son igualmente responsables de la gestión de tu casa y del cuidado de tus hijos. Ayuda pensar en la familia como una empresa que requiere un plan y la distribución equitativa del trabajo. Será determinante platicar sobre cuáles son las fortalezas de ambos, en qué etapa de crecimiento se encuentra la familia y configurar un plan de vida familiar que incluya las necesidades de cada uno y donde vuelquen su creatividad sobre cómo distribuir mejor la responsabilidad de la administración del hogar y la crianza. Por otro lado, también educar a sus hijos para que empiecen a ser responsables de sus cosas, de acuerdo a su edad.

Sea cual fuere el escenario de la madre, es un hecho que, para optimizar el tiempo, lo primero que hay que hacer es detenerse e “invertir tiempo” en analizar y planear (aunque se tenga la sensación de que no tiene “tiempo que perder”). Considerar que es de suma importancia parar para pensar. Analizar su horario. Cuánto tiempo se dedica a cada faceta de la vida: trabajo, familia, pareja, a sí misma (descanso y cuidado personal, vida espiritual), etc. Definir prioridades y tomar decisiones para no desperdiciar tiempo en lo que no lo merece. Reconocer que el cansancio excesivo provoca sentirse mal anímicamente, y este malestar general no deja ver con claridad las opciones y áreas de oportunidad, además de que pueda provocar menor eficiencia. Analizar qué rutinas pueden simplificarse, adelantarse o delegarse justamente para bajar el agobio. Se vale probar y rectificar.

Lo primero será distinguir entre lo urgente que ocupa y lo más importante que no hay que descuidar. Por ejemplo, preparar la comida es urgente, pero disfrutar tiempo con el hijo es muy importante. Tratar de “matar dos pájaros de un tiro” cuando sea posible. Es decir, involucrar a la familia y tener presentes tus metas educativas para hacer intencionadamente varias acciones a la vez. Por ejemplo, si el hijo es pequeño, se puede decir que jugarán a que la mamá es chef y él un superayudante. Pedirle que ayude pasando ciertos ingredientes, que limpie alguna cosa, es decir, que participe. Así comprenderá el trabajo que representa realizar una comida, desde comprar lo necesario, hasta la limpieza que viene después.

Invierte tiempo en enseñarle a tu hijo a tender su cama o doblar y guardar su ropa o juguetes (y no ponerse demasiado estricta si no queda tan bien como si lo hubieras hecho tú). Motivarlos con premios sencillos que impliquen algo que ya se iba a hacer por ellos, como llevarlos de paseo, ver juntos una película con palomitas, etc. Valorar sus esfuerzos y agradecer su ayuda.

Programar un tiempo para poner orden en casa. Involucrar a todos. Evitar acumular cosas. Reciclar. Que todo tenga “su lugar” ayuda a evitar el desorden y a hacer autosuficientes a cada miembro de tu familia.

Recuerda que armonizar todas las áreas de la vida no es fácil. Intentar lograrlo a costa del propio descanso “cobra factura” en la salud física y emocional tarde o temprano. Compartir la responsabilidad alivia y ayuda a la propia familia para crecer tanto en autonomía como en trabajo en equipo.


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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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