La paridad, el desafío

Los datos son contundentes: en la historia política del país, el 98% de los gobiernos estatales han sido para los varones. Somos la mitad del padrón electoral y sólo tenemos una participación marginal.


 Mujeres candidatas


Existen sentimientos encontrados al momento de escribir estas líneas, por la alegría y decepción que tengo sobre el tema de paridad total y los criterios que aprobó el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (9 votos a favor y 2 en contra) para que cuando menos 7, de las 15 candidaturas a los gobiernos estatales para el 2021, sean abanderadas por mujeres.

Alegría, porque con esta medida se dan pasos fundamentales para enfrentar el desafío que implica hacer valer la reforma constitucional que en su momento impulsó, con decisión y valentía, mi compañera panista Kenia López Rabadán, para garantizar la participación de las mujeres en la vida política en condiciones de equidad en todos los órdenes de gobierno.

Decepción, por la lamentable reacción de los coordinadores parlamentarios en el Senado de la República y algunas mujeres legisladoras que, en el 2019, aplaudieron la aprobación de la llamada “reforma de paridad total”. Resulta incongruente que estando en la Legislatura de “la paridad de género” sean evidentes las resistencias, simulaciones y falta de voluntad política para cumplir el espíritu de la ley.

Es inadmisible que después de tantos años de lucha de mujeres y hombres solidarios con esta causa para conseguir espacios de participación política para las mujeres, la primera respuesta legislativa haya sido cuestionar la facultad del INE para llevar a cabo una acción como esta y advertir que en breve procederían a la impugnación correspondiente. Triste que, frente a la paridad total, esté la amenaza.

Y también la decepción viene por las manifestaciones de los representantes de mi partido, el PAN, ante el Consejo General del INE, que no observaron en su conjunto los criterios de las medidas aprobadas. Cuestionaron al órgano electoral en lugar de aplaudir la esencia, que es lograr la paridad, y poca importancia dieron al trabajo de muchos años de mujeres panistas para tener espacios en la vida política y en los cargos públicos y así hacer de la paridad de género una realidad, enfrentándose aún a la violencia política.

No me extraña que la posición de Morena haya sido en contra de la paridad total. En dos años de un gobierno misógino, han destrozado todo lo que se logró en gobiernos anteriores por lograr la igualdad entre hombres y mujeres. Hay un lamentable retroceso que los panistas no podemos ni debemos acompañar. Por eso, es lamentable que mi partido se haya pronunciado en contra de lo que por tantos años hemos luchado.

Los datos son contundentes: en la historia política del país, el 98% de los gobiernos estatales han sido para los varones. Somos la mitad del padrón electoral y sólo tenemos una participación marginal. Esto es, las recomendaciones y las acciones afirmativas han sido una simulación que se festeja en la letra, pero en la realidad se hacen de la vista gorda.

Basta observar la portada de una revista de circulación nacional para ver que, en la época de la supuesta paridad, no hay ni una sola dirigente de partido político nacional. Es alarmante que este tema jale solo la nota informativa y a la hora de cumplirla, lo único que se quiere es el voto y el apoyo de las mujeres. Y tampoco es válido tener figuras decorativas para simular que se hace lo políticamente correcto, pues hay mujeres que dan la espalda al pasado y no se atreven a tomar decisiones a favor del género.

Estimadas y estimados lectores, les recomiendo la sesión extraordinaria y urgente del Consejo General del INE (https://m.youtube.com/watch?noapp=1&v=MqFP1IkbZdk), a partir del 5:05 horas). Los argumentos históricos, sociales, jurídicos, técnicos y operativos expuestos no tienen desperdicio. Enaltece saber que existen funcionarios que, a pesar de las resistencias, están decididos a cumplir con su deber.

Hoy, sin intervenir en la vida interna de los partidos políticos, hacen eco del reclamo, no de ahora, sino de generaciones completas, de mujeres que hemos dado la batalla en distintos frentes para tener condiciones reales de igualdad en todos los ámbitos de la vida. Tremendo paso para lograr la paridad es que existan mujeres postuladas a los gobiernos de los estados.

Necesitamos más mujeres en los espacios de decisión para cambiar el rostro injusto, insensible e inequitativo del país. Nosotras tenemos que apostar por nosotras. La igualdad no es una concesión, sino un derecho que debe ejercerse.

 

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