Toda transformación empresarial implica superar fronteras

La transformación sólo ocurre cuando una cosa, hecho o idea es convertida en otra. En algo que antes no era posible, en primerísimo lugar porque había una frontera –mental o física– que lo impedía.



Cambios empresariales


Lo escuchamos en todos lados. Nadie lo cuestiona en los espacios de la alta dirección. “Empresas y organizaciones deben estar en constante transformación”, se afirma con contundencia en cuanto foro lo permite expresar.

Lo que no todo el mundo asevera es que transformar es un efecto. Es el resultado de dejar de hacer cosas intencionalmente, con el propósito de hacer otras que no te eran afines antes. Es la consecuencia natural de un proceso obligado de cambio –de forma y de fondo– que conlleva modificar fronteras.

En su definición más simple, una frontera es una línea imaginaria o real que separa un estado de otro. En el mundo de la gestión de negocios, es una cosa que limita la extensión de algo. Sí, es un límite que previene a la organización para no cruzarlo.

En mercados que están viviendo ajustes bruscos, con externalidades que imposibilitan unas cosas y aceleran otras, ¿cómo asegurarnos de que estamos leyendo bien la modificación de fronteras en donde ocurren y la desaparición de las mismas en donde así sucede? Aquí tres fenómenos para la reflexión directiva:

1) Lo que antes era una línea, ahora es una zona gris.- Está pasando en todas las cadenas de valor. Es un efecto combinado de la digitalización, la contracción económica, la modificación de mercados y la inevitable innovación productiva.

Métodos y roles tradicionales en las cadenas productivas son cuestionados y ello permite repensar nuevas fronteras en los procesos de cada empresa, probando productos y servicios que no se limiten a las líneas predibujadas.

2) Son más los límites autoimpuestos que los umbrales inviolables.- Así se advierte en las conversaciones organizacionales que sacuden posibilidades y que cuestionan formas ortodoxas de hacer lo que se hace o hacía.

¿Por qué no vendemos directo? ¿Por qué no compramos en otras latitudes? ¿Por qué no controlar ese inventario desde aquí? ¿Por qué no extender esa línea de productos? ¿Por qué no eliminar ese espacio? ¿Por qué no hacerlo todo en digital?

3) Las limitaciones externas son conversaciones pendientes.- Imposible no considerar que hay límites a todo nuevo actuar de tipo contractual, legal o de fuerzas en la cadena de valor, pero todos esos casos se pueden reducir a conversaciones pendientes. Y nadie afirmará que serán conversaciones sencillas, totalmente armónicas o con desenlaces impredecibles, pero sí es necesario decir que son conversaciones que tienen que promoverse y, desde luego, que darse. Cualquiera que sea el resultado, producirá un nuevo efecto para ajustar la estrategia.

Miles de acciones necesarias en toda transformación de un negocio se toparán con fronteras de toda índole. Unas bien conocidas por sus directivos y otras reveladas hasta que se tocan intereses o resistencias mentales.

No es casual que muchos afirmen que la transformación sólo ocurre cuando una cosa, hecho o idea es convertida en otra. En algo que antes no era posible, en primerísimo lugar porque había una frontera –mental o física– que lo impedía.

Y sí, lo deberíamos escuchar en todos lados. Nadie lo debería cuestionar en los espacios de la alta dirección. “Empresas y organizaciones deben estar constantemente superando sus respectivas fronteras”. Con contundencia, así lo deberíamos afirmar en cuanto foro se nos lo permita expresar.


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