Las pruebas, una condición para la verdad

La irresponsabilidad del gobierno por la falta de aplicación suficiente de pruebas radica en que éstas son un instrumento científico que guía acertadamente la conducción de la pandemia ya que están directamente relacionadas con el conocimiento que permite un diagnóstico suficiente para una decisión política acertada.



Dos propuestas han sido consistentes durante la pandemia: las pruebas y los cubrebocas. En México, los ciudadanos hemos podido intervenir –subsidiaria y solidariamente– en el uso del cubrebocas. Sin embargo, en relación con la aplicación de las pruebas, los mexicanos no podemos ayudar de manera eficaz al respecto. Se requiere de inversión y estrategia que sólo las puede y las debe hacer el gobierno. La falta de pruebas, más allá de la necedad que demuestra por parte del gobierno, ha sido una de las decisiones más irresponsables de la crisis sanitaria porque implica faltar a la verdad y ha generado miles de muertes más que las que se pudieron haber sufrido.

La pandemia en México sufre de falta de información, decisiones selectivas, gráficas mal explicadas y hasta chascarrillos del día. Pero, sobre todo, la pandemia en México está llena de mentiras y lo primero que necesitamos para manejar esta pandemia, lo primero que exigimos los ciudadanos es la verdad.

Un ejemplo de la mentira en la que estamos metidos desde un principio son las pruebas. Y no es cosa menor, porque si en algo han insistido tanto la Organización Mundial de la Salud, los especialistas y los gobiernos que han sido bien calificados al respecto, es en la realización de pruebas y en el uso del cubrebocas para evitar la propagación del virus.

La irresponsabilidad del gobierno por la falta de aplicación suficiente de pruebas radica en que éstas son un instrumento científico que guía acertadamente la conducción de la pandemia ya que están directamente relacionadas con el conocimiento que permite un diagnóstico suficiente para una decisión política acertada.

En México el profesionalismo de doctores y personal de salud no ha faltado. Al contrario, si algo se ha demostrado es el alto nivel de nuestros profesionales y su entrega a grado de heroísmo. Además, hemos encontrado a expertos que, pese a no estar en cargos de toma de decisiones, no les ha faltado valor para orientarnos. Por ejemplo, la doctora Laurie Ann Ximénez-Fyvie o doctores como Alejandro Macías, Francisco Moreno o exsecretarios de salud como Julio Frenk y José Ángel Córdova. Todos se han referido a la enorme irresponsabilidad del gobierno en la aplicación de pruebas que ha generado un subregistro que el propio gobierno ha reconocido y que nos permite hablar de más de 150 mil fallecidos en lugar de los más de 50 mil que informan.

En las redes sociales se puede encontrar gráficas claras que demuestran que no son los contagios sino la aplicación de pruebas lo que ha disminuido. Es decir, se miente desde la autoridad. Por eso la doctora Laurie Ann nos dice en su cuenta de Twitter @iximenzfyvie que: “La pandemia en nuestro país no está disminuyendo, lo único que sí ha disminuido sistemáticamente en las últimas 2 a 3 semanas es el número de pruebas de diagnóstico que se realiza en México”.

¿Estamos a tiempo de corregir? Claro que sí. De hecho, el Reino Unido reconoció su error, cambió su estrategia y las consecuencias fueron tan positivas que ahora son un ejemplo a seguir para muchos países europeos.


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