La libertad de expresión

Es nuestro mínimo deber denunciar cualquier sospecha de atentado a la libertad de expresión en México.


Libertad de expresión en México


La transición democrática es un proceso largo: abarca desde 1986 a nivel local y 1988 a nivel federal. Hoy se pretende borrar en la historia de nuestro país, se trata de la consolidación de la democracia en la libertad. Pero la libertad requiere de nuestra lucha constante porque nunca puede darse por conquistada para siempre.

Durante esos años, los jóvenes salíamos a las calles a manifestarnos, llenamos las de las organizaciones políticas, las candidaturas, las manifestaciones públicas. Pero también hubo intelectuales, periodistas y académicos que iniciaron, acompañaron o se involucraron con esta lucha por la libertad. Entre ellos estuvo Enrique Krauze, sin duda; también Esteban Zamora, “Don Esteban” que hizo de su vida un esfuerzo constante y comprometido por la libertad de expresión en México y en su partido y que hace unos días falleció.

En esas épocas, López Obrador y muchos de su gabinete estaban en el otro lado, del lado del poder que no quería reconocer la libertad de expresión y que mucho se molestaba con la crítica. Hoy se repite.

Con Enrique Krauze aprendí que la libertad no es el único valor, pero es a partir del cual podemos luchar por otros valores y otros bienes. Con Carlos Castillo aprendí que la libertad es un bien público que todos debemos de cuidar, especialmente cuando desde el poder se atenta contra ella a través de denuncias colaterales y también por la banalización de la política que estamos viviendo y la frivolidad de todos los días a través de boletines y ruedas de prensa.

Se podrá discutir sobre la manera en que un gobierno puede manejar su presupuesto en publicidad, incluso si debe o no haber presupuesto para pagos en comentarios o campañas especiales. Pero el hecho de que la Presidencia de la República diera a conocer una lista de nombres –incompleta y elaborada sin rigor alguno–, a los que el gobierno pasado pagó servicios, parece poner en la mesa la pregunta de si se trata de un atentado a la libertad de expresión. Los ciudadanos interpretamos de acuerdo al comportamiento del propio gobierno y en ese caso, esta publicación tiene más bien un olor de amenaza a la libertad de expresión que a una intención de transparencia. Por supuesto que ya salieron algunos ofendidos a precisar la información y a defender su libertad de opinión, pero el haber publicado dicha lista de nombres –de esa manera– es un acto de poder que amenaza con la libertad.

Usted puede decir que es mejor no ocuparse de ello, que lo urgente y lo que quieren tapar es que no hay medicinas, o que se retrasa la entrega de presupuestos a institutos de Salud como si no importara, en salud, el retraso del pago; que se están dando contratos y contratos a empresas recién creadas; que mientras nos ocupamos de esto, o que no hay presupuesto para quienes combaten incendios ni siquiera para la gasolina de los vehículos o helicópteros con consecuencias mortales. Pero es importante resaltar que de todo eso nos hemos enterado gracias a muchos de los periodistas que hoy acusan. Es decir, nos enteramos gracias a la denuncia de quienes todavía dan la batalla por la libertad. Por ello, nuestro deber mínimo es denunciar cualquier sospecha de atentado a la libertad de expresión.

No podemos pasar esas amenazas desde el Poder a la libertad. No seamos indiferentes frente a los que están convirtiendo la televisión y la radio pública en estatal, eso es muy grave, no lo hemos comentado mucho, pero es muy grave. La libertad es un bien de la nación mexicana por el que generaciones han luchado y que todos debemos de cuidar.

 

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