El valor de los abogados en México

El juicio de amparo en México es precisamente la herramienta idónea para defender la violación de garantías perpetrada por la autoridad.



El 12 de julio se celebra el día del abogado. Soy abogada, hija y nieta de abogados y, aunque no lo celebrábamos en la casa, siempre tuve la conciencia de que el Derecho era una constante en mi familia. Vale la pena señalar que este año ha sido particularmente nublado y difícil para quienes creemos en el Derecho como “mejor instrumento para la convivencia humana”.

La labor de un abogado se vuelve especialmente difícil cuando, en México, la violación constante a los derechos humanos es perpetrada por quienes tienen la obligación de “guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen”, es decir, por el Ejecutivo Federal. Éste no ha estado sólo en esto, ha encontrado en los otros poderes de la unión la complicidad sumisa que requiere cualquier dictador.

Ahora bien, también es cierto que, frente a la anulación del Derecho por parte de las autoridades, se ha hecho evidente la lucha de abogados y abogadas patriotas que defienden constantemente la dignidad del Derecho.

1.- La corte (así en minúsculas) aprobó una consulta a todas luces inconstitucional, lo hizo en una vergonzosa sesión en la que las ministras y los ministros votaron a favor de las ocurrencias del poder ejecutivo, de ahí los argumentos tan débiles, tan inconsistentes, tan incongruentes, tan diversos, tan indignos. Pero frente a esos argumentos pudimos escuchar frases como la de la abogada ministra que aclaraba “a mí no me presiona nadie”; o del abogado ministro ponente que señaló valientemente que se trataba de un “concierto de inconstitucionalidades” o la “justicia no se consulta” de un ministro más. Las voces en defensa del Derecho están allí, sólo hace falta darles fuerza y hacerlas mayoría.

2.- Por otro lado, la Ley de Ia Industria Eléctrica significó una clara violación a tratados internacionales y a la propia Constitución. Evidentemente muchísimos despachos legales, representando a sus clientes, presentaron los juicios de amparo correspondientes. Al lograrse la suspensión, recurso jurídico que impide se aplique la ley combatida en tanto no se aclara su constitucionalidad, el Poder Ejecutivo acusó de traidores a quienes defendían los derechos de sus clientes. Imagine usted lo grave que es tildar de traidor a quien, usando los mecanismos jurídicos que establece la ley mexicana, se “atreve” a defender a su cliente contra disposiciones que podrían ir en contra de la Constitución. Eso, es la esencia de lo que hace un abogado. Para ellos, quienes siguieron con honor los amparos: felicidades.

3.- Uno de los agravios más humillantes que se pudieron hacer en contra del Derecho ha sido la reforma a la Ley Orgánica del Poder Judicial, en la que un artículo transitorio extendía el periodo del presidente del Poder Judicial. Los diputados, a sabiendas de que se trata de una reforma inconstitucional, la votaron a favor. Y el silencio calculador del presidente de la Corte y del Poder Judicial (es decir, aquél que verá su cargo extendido) ha sido penoso y poco digno para el Derecho. Para los abogados que se manifestaron en contra de esta decisión, incluyendo exministros de la propia Corte, y quienes ayudaron a la acción de inconstitucionalidad: felicidades.

4.- Para quienes han defendido a los padres y a los niños y niñas con cáncer, así como a quienes les han concedido la asistencia del Derecho: felicidades.

5.- A los tres colegios más importantes de abogado, empezando por la Barra Mexicana Colegio de Abogados, que se han pronunciado ante cada violación de Derechos Humanos, también les envío una gran felicitación.

Defenderse del acto autoritario por la vía del Juicio de Amparo es en México, desgraciadamente, un acto de valentía. Aun cuando este recurso jurídico es precisamente la herramienta idónea para defender la violación de garantías perpetrada por la autoridad. Es lo que la ley marca, es el camino de la razón y de la paz. Sin embargo, cada amparo ha tenido como consecuencia el enojo del Poder Ejecutivo y ha llegado a recriminar y recrudecer el ejercicio libre de la profesión al grado de condenar a los abogados con la etiqueta de “traidores de la patria”. Me uno a las voces de quienes defienden valientemente esta vía frente al poderoso; para estos abogados y abogadas, mi gratitud y una especial felicitación.


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