No pasa nada

Pretender que un hombre asuma las consecuencias de sus actos no es un linchamiento, es una petición elemental de estándares éticos.



Un hombre que ha sido acusado oficialmente cinco veces por violación y acoso. Él no dice nada, no se defiende y, a decir verdad, no hay nadie que lo defienda. Su caso parece ser indefendible. Hay complicidad. Sin embargo, al señor Salgado Macedonio lo hicieron en Morena candidato a gobernador de Guerrero. De telón de fondo, una vez más, está la violencia contra las mujeres, el dolor de las víctimas que no mereció una reflexión elemental respecto de la responsabilidad que los partidos políticos deben tener al presentar candidatos y particularmente del partido-gobierno que es Morena.

No podemos aceptar que una persona acusada por varias mujeres no rinda cuentas públicamente y menos que esta circunstancia se perciba como parte de la normalidad de nuestro país. Es inaceptable que no caigamos en la cuenta de la dimensión social que tiene sostener un candidato con esas acusaciones. El “no pasa nada” tiene consecuencias muy violentas; genera un efecto inhibitorio de las denuncias de violencia e incrementa la cifra negra. También refuerza el poder machista contra las mujeres. Incluso subyace la idea que ese tipo de comportamiento da más poder. Estamos ante decisiones en las que perdemos todos –especialmente las mujeres– porque degradan y manchan la política mexicana, ya de por sí tan percudida.

Mucho se ha reclamado y se ha dicho respecto de Salgado Macedonio, incluso algunas mujeres de su mismo partido han manifestado un desacuerdo. Al respecto, el candidato en cuestión no sólo no se ha defendido, sino que no parece tener quién lo represente. Nadie lo quiere defender. Frente a las acusaciones, sólo ha existido el silencio, la interpretación “coyotera” de la presunción de inocencia o, peor aún, la anodina defensa que desde el Ejecutivo se lanzó: “ya chole”, “es un linchamiento” y que “corresponde al pueblo de Guerrero decidir”. Veamos:

1.- “Ya chole” es una expresión mexicana que refleja, primero que nada, el hartazgo (manifestado con un dejo de superioridad) de parte de quien la dice. Es una expresión facilista que no requiere de mucha reflexión previa y que suele decirse sin pensar. Es decir, es una frase que refleja enojo sin argumentos. Es una frase que le he oído decir en actos públicos a dos mandatarios: a Peña Nieto (muy criticado por los actuales dueños del gobierno) y ahora al presidente López Obrador. Es una expresión que trivializa la queja, pero sobre todo la deprecia, equivale a decir que ni siquiera serás escuchada. Hoy Morena les repite a las mujeres que no serán escuchadas ni como personas, ni como empresarias, ni como madres de familia, ni como jóvenes, ni como víctimas de la violencia. “Ya chole” es una expresión mexicana que, usada por el presidente, denota un enorme cansancio, como si estuviera harto de las mujeres y de quienes opinamos distinto.

2.- Pretender que un hombre asuma las consecuencias de sus actos no es un linchamiento, es una petición elemental de estándares éticos. Los ciudadanos tienen derecho a pedir algo elemental en un candidato como lo es el respeto a las mujeres. No hay linchamiento, lo que hay es complicidad desde el poder.

3.- Trasladar la responsabilidad de los partidos políticos a los ciudadanos es una trampa y una ruindad. En este gobierno Morena ha recibido cerca de tres mil millones de pesos, ¿no puede tener otro candidato? Todos los partidos políticos son responsables de quienes proponen, sin exigirles que sean ministerios públicos, los ciudadanos podemos exigirles un mínimo de estándares éticos a la hora de presentarlos. Si no se ve así, entonces a los partidos les damos la posibilidad de entregar un pueblo a otros intereses.

Nuestro país, las mexicanas y los mexicanos merecemos mucho más. Las mujeres merecen una reflexión más para cambiar de candidato. No me digan que no hay un hombre o una mujer (de preferencia mujer) que pueda sustituir la candidatura de Salgado Macedonio.

No paso por alto que Guerrero es un estado víctima del crimen organizado, que día a día el crimen se apodera de pueblos completos; es un estado donde la violencia contra las mujeres se hace presente todos los días y, para colmo, en estos días esta violencia ha sido no sólo oficialmente aceptada, sino también promovida desde el gobierno y su partido.

 

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