No fuimos Dinamarca

Esta ñora se ha preguntado si con los famosos 500 millones de la corrupción los habrán buscado bien en Palacio Nacional.


México como Dinamarca


Esta ñora, como cualquier ñora, en su infancia se encontró con una caja de galletas danesas, sí esas cajas redondas, y la abrió con la golosa ilusión de encontrar los deliciosos montoncitos de galletas de mantequilla envueltos en capachitos blancos y, sentir la terrible decepción de encontrarla llena de hilos, agujas, botones y tijeras. Pues algo así ocurrió luego de diversos conteos que se habían hecho a partir de la promesa de que a partir del 1º de diciembre tendríamos un sistema de salud como el de Dinamarca.

Obvio, el conteo y los chistes tenían la intención de desmontar los muchísimos temas en los que hago-un-informe-a-las-cinco-nomás-para-cambiar-de-escenario-la-mañanera ha hecho promesas a la ligera… o sea toda su carrera política básicamente.

Para esta ñora, el problema no es que nuestro sistema de salud no sea el de Dinamarca, el problema es que los ciudadanos tampoco nos portamos como los daneses no sólo en el respeto al orden y la ley, sino en la capacidad de organización y reacción ante algo que consideraron injusto. Hace unas cuantas semanas se dieron una serie de protestas fuertes y masivas ante la puesta en vigor de una ley que hacía obligatoria la vacunación contra el covid, pudiendo el Estado hacerlo forzadamente a ciertos grupos si se consideraban “peligrosos”. La ley ya fue abandonada.

Esta ñora pasa a hacer varias aclaraciones, primero aunque no entiende por qué los científicos se dedicaron a hacer una vacuna en lugar de buscar el “tamiflú” del COVID, no está en contra de las vacunas pero ponerlas a fuerza no parece muy civilizado tampoco. Segundo, cree que en cualquier circunstancia sean las protestas el camino, pero sí admira la contundencia de la respuesta. Tercero, entiende esta ñora que en las circunstancias de Dinamarca y por la forma en la que dio esa ley, la protesta organizada, unificada y pacífica sí fue el camino.

¿Y acá? ¿Cómo hemos enfrentado los danxicanos las situaciones que afectan a nuestros intereses? La verdad es que usualmente con mucha indiferencia, pura plática y centrados únicamente en el gasto-montones-de-dinero-en-una-guía-moral-porque-busco-imponer-lo-que-a-mí-me-gusta. Esta ñora en redes o en las llamadas que los locutores leen de los radioescuchas muy pocas veces ve que se llame la atención sobre diputados o senadores, como no sean los líderes de las campañas.

En otras palabras, los danxicanos alimentamos a diario el presidencialismo. Es algo así como el “guilty pleasure” que toda ñora se negaría a confesar, pero al que no puede renunciar, porque no es tan dañino. Pero hoy que estamos con una figura que es autoritario pero inepto no se nos ocurre voltear a los otros poderes, sobre todo al judicial. Al “placer culposo” nomás le está quedando lo culposo.

Por eso, cuando en el lanzamiento de Sí por México, Claudia Ramírez que fue la primera en hablar comentó lo que esta ñora siempre ha subrayado la importancia de conocer y contactar a tu diputado local o al federal. Esta ñora quiso pensar que su idea había escalado hasta esos niveles, pero la realidad es que es descubrir el hilo negro. Poner el foco en el poder legislativo es el único camino si de verdad se quiere contrarrestar no sólo el actual autoritarismo, sino el presidencialismo que ha ahogado la participación ciudadana porque mucha gente sigue añorando al “papá gobierno” (o sea el presidente) que resuelve.

Por eso, a esta ñora también se le alegró el coranzoncito cuando se enteró que Sí por México hizo suya la iniciativa ciudadana para volver ley que las bendiciones con cáncer reciban íntegramente su tratamiento. Le alegró tanto porque le parece vital que se garantice esa atención, pero más porque para llegar a ser Dinamarca, los mexicanos necesitamos involucrarnos en esos temas que nos mueven más allá de las redes, que impulsan acciones que pueden llegar a ser ley. Permite que nos sintamos capaces de intervenir en la elaboración de leyes, facilita que nos interesemos en los procesos para hacerlas. Que no creamos que sólo mandar memes o firmas a Change.org nos hace ciudadanos comprometidos. Hay que hacer más.

No es la primera vez que se da algo así, ha habido muchas iniciativas ciudadanas. Pero sí hubo una exitosa, la famosa 3 de 3, que logró que los funcionarios presentaran de manera más completa sus declaraciones patrimoniales y que gracias a ello hemos sabido de la existencia o de la omisión, no castigado necesariamente, de las propiedades de Bartlett, Nahle, el departamento en EU de Sánchez Cordero, etc.

Esta ñora espera que Sí por México sí consiga aglutinar cada vez más personas, que como hasta ahora haga ese puente entre las asociaciones y los ciudadanos que ya nos inscribimos con los partidos políticos de oposición para que entiendan que o vamos juntos o vamos a tener que correr a la frontera en bola. Que sepa mantener el equilibrio entre lo local, porque al final la elección de diputados por más federales, son representantes de los estados. Sobre todo, que mantenga el dificilísimo equilibrio entre tantas fuerzas y que sigan trabajando en esa agenda de seis puntos que son muy claros y que sí sean la bandera de los próximos diputados.

Esta ñora tampoco piensa que todos los mexicanos deban unirse a Sí por México, pero sí espera que se convierta un modelo para organizar y crecer como ciudadanos unidos más por la causa que por las personas. Nos urge que este desastre que cumplió dos años ya, sea la gran oportunidad para construirnos como ciudadanos mexicanos, danxicanos o como quiera que queramos llamar, pero ciudadanos.

PS. Esta ñora se ha preguntado si con los famosos 500 millones de la corrupción los habrán buscado bien en Palacio Nacional, ¿habrán abierto todas las galletas de cajas danesas que seguro había por ahí? Esta ñora está segura de que ya con eso no tendrían que volver a quitarles su aguinaldo a tantos burócratas, ¿no?

 

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