Los juegos infantiles en Palacio

En este recorrido por las canciones y rondas infantiles, esta ñora no puede evitar pensar que el futuro de México nos lo estamos jugando como aquella “Doña Blanca está cubierta de pilares de oro y plata”.


Juegos en Palacio


Con esto de que los escuincles, perdón, las bendiciones necesitan ayuda para sus clases en casa, especialmente a la hora del recreo, esta ñora tuvo a bien compartir con ellos algunos de los juegos infantiles que se sabía. Así empezamos con “El patio de mi casa es particular, se moja y se seca como los demás”. Obviamente, este debe ser uno de los favoritos del quiero-mi-consulta-inconstitucional-como-el-Tata-quería-su-cocol porque el control que está ejerciendo para que muy pocas protestas lleguen al Zócalo es asombroso y sólo se entiende por su amor a los simbolismos más que a la realidad. Los del gobierno de la Ciudad de México, especialmente, su titular baila rebien al ritmo de “agáchense y vuélvanse a agachar” como se ha visto las últimas semanas.

¡Y qué tal el gabinete! A ellos parece que lo que les encanta jugar es a las “estatuas de marfil”, sobre todo, en las mañaneras donde hacen un hermoso de desplegado de sus estoicas personalidades, mientras están jugando a no moverse, a que no se note ni siquiera si respiran porque eso del final de la ronda de “el que se mueva, baila Twist, con su tía la Beatriz…”, ah, no perdón, que era su “tía la lombriz” parece una amenaza muy desagradable. Como sea, es una ruda competencia y para uno que otro no ha quedado más que dominar el arte de más vale a aquí corrió que aquí murió…

En Morena se supone que tienen elecciones, ahí la ronda infantil favorita es “a la víbora de la mar”. Ahí va la larga fila de candidatos de la mano cantando y brincando “los de adelante corren mucho, los de atrás se quedarán”, para al final pasar debajo de una pareja al ritmo de “será Marió, será Yeidkcol, será Muñoz” hasta que la pareja electoral baje los brazos y deje caer la ansiada designación pactada desde antes por el se-me-acaban-los-temas-y-regreso-a-lo-de-que-me-pidan-perdón-por-la-Conquista. Y los Attolinis, Gribranes, Ramírez Cuéllar llorarán porque los tiraron los de “adelante”.

En el Congreso de la Unión los artistas, directores y demás miembros de la comunidad del cine creyeron que estaban jugando “amo ato” con los legisladores quienes desde mayo les hicieron “promesas y promesas y nada…” (si alguien leyó esto cantando como Daniela Romo, es persona de riesgo en la pandemia, por favor no salga de su casa ni a tirar la basura, la ñora al servicio de la salud) de que no se desaparecería ninguno de los fideicomisos que se usaban para el cine. Ahí estaban felices en el cabildeo desde mayo y en el Parlamento Abierto donde quedó claro que los fideicomisos son instrumentos que han funcionado porque apartan el dinero para proyectos específicos y permiten que sigan funcionando incluso con los cambios de gobierno.

Al parecer a la comunidad artística, científica y cultural se les olvidó que la ronda termina con “matarililileró” y es lo que seguramente acabará por pasar con los fideicomisos: les darán matarili a todos. La escena recuerda al paso del huracán Morena y saldrán afectadísimas instituciones como el Instituto Mora (de historia) o el CIDE (de economía y política), además de cientos de programas del Conacyt. Ah, por cierto, la ñora les recuerda que si hay un huracán tampoco habrá recursos porque el FONDEN hasta el momento que se escribieron estas líneas también sería arrasado, junto con los destinados a gastos de apoyo a enfermos de cáncer y otras minucias…

En el “amo ato” del Congreso que acabó en “quemados”, dejó precisamente a muchos en esa condición. Porque esta ñora y muchos otros no olvidamos que varios artistas y alumnos del mismo CIDE, beneficiarios de becas del Conacyt y otros exhibieron su incondicional apoyo al cuarenta-días-desde-que-exhibieron-a-mi-Pío-y-yo-ni-pío-he-vuelto-a-decir. Esta ñora quisiera ser tan generosa y no disfrutar ni un poquito de lo irónico de esta situación, pero no lo es. Claro luego se acuerda del Fonden y se le sube la bilirrubina (y si bailó con Juan Luis Guerra, segunda alerta de persona de riesgo).

En este recorrido por las canciones y rondas infantiles, esta ñora no puede evitar pensar que el futuro de México nos lo estamos jugando como aquella “Doña Blanca está cubierta de pilares de oro y plata”. Es cierto, que por el momento “Doña Blanca” está corriendo perseguida por el lobo, pero si los millones de opositores logramos extender nuestros brazos con nuestras manos fuertemente entrelazadas y le damos cobijo, evitaremos que el lobo sí atrape y para siempre a nuestra patria.


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