De huevos y merengues

La ñora anda muy filosófica, ¿será tanto rompope que le echó al pastel con merengue?


Chapo


En la casa de esta ñora, cosa rarísima, hubo una crisis de huevos. Se acabaron antes de lo anticipado. Debe ser que la ñora anda muy sintonizada con la política nacional, porque desde el jueves pasado lo que se ha mostrado es que les gustan primero estrellados, pero luego revueltos y mañana quién sabe. La consistencia no parece ser el fuerte de algunos.

Aunque en este sentido, a la ñora sí le había llamado la atención que desde hace meses el no-me-gustan-con-chorizo-porque-me-caen-pesados se ha vuelto muy empático con el Chapo y su mamacita, y las cortesías con los hijos el jueves y el viernes, ni se diga. La familia del Chapo podrá ser cualquier cosa menos desagradecida, ya que desde antes de la famosa liberación de uno o dos de sus miembros ya había anunciado su intención de fundar una universidad e invitarlo a poner la primera piedra. Nomás la primera. porque eso le gusta tanto al tráiganme-una-margarita-para-saber-si-hoy-sé-o-no-sé-lo-que-me-pregunten que en Santa Lucía ya lleva dos inauguraciones.

Una vez recuperada de la escasez, esta ñora se emocionó y se puso a cocinar con hartos huevos. Y ya se sabe que hace asociaciones muy raras mientras los bate y así se acordó de pronto que había leído que el programa de las universidades Benito Juárez, ésas que no tienen instalaciones, ni reconocimiento oficial, ni planes de estudio y que fueron asignadas a un organismo internacional que nada más no se puede auditar, ahora tampoco tiene nada de dinero para pagar a los profesores… o a los que contrataron como tales.

Y la ñora siguió batiendo porque iba a hacer unos merengues, y de pronto lo que se le levantó fue la horrible posibilidad de que un día el narco de plano se consolide como un estado… El narco tiene dinero, tiene poder, ciertas “leyes”, maneja territorios… El narco en muchas zonas es conocido porque tiene contenta a su “base social” al hacer caminos o incluso al cuidarlos de otros delincuentes. Hay videos y testimonios de algunos columnistas de cómo ante una situación de emergencia como los sismos de 2017 los narcos ponen lo mejor de su capacidad de organización –que es notable– a favor de los demás, aunque sea de momento: reparten despensas, usan motocicletas para llevar medicinas, etcétera. Ahora en Culiacán se difundió ampliamente que ellos se ocuparían de los gastos de los muertos y quizá de los heridos, la ñora no se acuerda de eso.

La universidad del Chapo no parecería que fueran a tener problemas de pago a los maestros, y aunque la arquitectura de sus instalaciones quizá no fuera muy del gusto de la ñora, seguro destacarían en la cuadra donde se pongan. A como van las cosas, resultaría más atractivo ir a la Chapo University que a la Gansito Juárez. Lo cual es una idea escalofriante porque no se trata de una competencia entre un grupo de ciudadanos u orden religiosa o cualquier otra asociación que invierten dinero y esfuerzo en un negocio (que en este país necesita el aval del mismo Estado), ni de un Estado que subsidiariamente da ese servicio a algunos de sus integrantes con los impuestos que cobra. Es mucho peor porque muestra que se están ampliando los “servicios” que proporcionan y estirarían tomando cada vez más funciones del Estado, creando uno paralelo que hace parecer bueno el fruto de lo que se obtuvo delinquiendo. Y de forma, aparentemente, más eficiente.

El Estado no es negocio, no es bueno ni malo en sí, es una compleja institución que los seres humanos han construido para regular en mayor o menor medida la convivencia y su función es procurar el bienestar de los individuos, bajo un amplio abanico de definiciones de ambos conceptos, según la variedad de concepciones y filosofías que la ñora estudió y olvidó hace mucho.

Por tanto, en un mundo ya no ideal, sino más o menos funcional las obligaciones del Estado no pueden ser usurpadas ni mucho menos compartidas con un grupo/asociación/cártel/conferencia de cárteles cuyo origen es comerciar con sustancias prohibidas haciendo uso de métodos criminales para lograrlo. Y con una sociedad que le aplaude, le admira y le sigue proporcionado negocio y gente.

En este escenario, hay tres opciones: huevos estrellados, donde el Estado Mexicano fracasa y nos convertimos plenamente en narcoestado; huevos revueltos donde seguimos como hasta ahora con ciertas zonas totalmente narco y otras mediamente Palacio; o huevos a la mexicana –los favoritos de esta ñora– donde como sociedad recuperamos el protagonismo en nuestras comunidades y contribuimos a formar mejores ciudadanos que ni consuman ni se unan al narco y exigimos un mejor gobierno. La ñora anda muy filosófica, ¿será tanto rompope que le echó al pastel con merengue?

 

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