Vacaciones en un auto 4T

Parece que el gabinete del yo-cerré-avenidas-pero-te-condeno-si-tú-lo-haces es muy parecido a un viaje largo en auto, un modelo 4T que algo recuerda a los viejos Ford T, pero eso ha se ser mera coincidencia.


AMLO gabinete


Esta ñora está muy feliz de que las vacaciones hayan comenzado, poder levantarse un poco más tarde, ¡y salir del grupo de WA de cada uno de los grupos de la escuela! Perdón, ñoras, pero algunas de ustedes merecen un lugar especial… en algún círculo del infierno de Dante. Así como toda familia clasemediera luchona en peligro de extinción, esta ñora saldrá de viaje familiar.

El ñor lleva hoy la ñora-van a revisar todo lo que se tenga que revisar en un auto para salir de vacaciones, la mecánica es un verdadero misterio para esta ñora. Además de las maletas, esta ñora está empacando mucha paciencia porque en estas semanas siempre tiene el riesgo de cometer un “escuinclicidio”; o sea, darle un guamazo mortal a las bendiciones si se siguen peleando en el coche por te pasaste una rayita de mi lado del asiento del auto o por a quién le toca la ventanilla.

Parece que el gabinete del yo-cerré-avenidas-pero-te-condeno-si-tú-lo-haces es muy parecido a un viaje largo en auto, un modelo 4T que algo recuerda a los viejos Ford T, pero eso ha se ser mera coincidencia.

Para el viaje, algunos de los pasajeros se subieron desde hace mucho, permanecieron en este a pesar del calor. Aunque a la larga, podría ser que se les hayan freído algunas neuronas porque a la entrona y empoderada Olguita, los migrantes se le colaron y ni supo cómo ni cuándo; y se llevaron con ellos sus posibilidades de figurar.

En cambio, Marcelito llegó así como con la cola entre las patas, muy encorvado y diciendo que no había bronca, que él se iba en el último asiento haciéndose bolita. Después de todo, los asuntos exteriores no parecían muy importantes, porque eso de andar viajando y viendo gente que ni habla español como uno o seguro tiene malas mañas como esos malvados conquistadores que llegaron de las mismas tierras que mi fami… O sea, el pasajero de hasta atrás, de pronto, con asombrosa agilidad, ya anda comprando pipas, medicinas, picándole el ombligo a Trump y repartiendo cacahuates japoneses –que son muy mexicanos, por cierto–. Es el pasajero más sonriente que saluda a los de otros autos y todo.

Hay algunos miembros menores del gabinete que tampoco están haciendo el viaje muy agradable. Quizá porque ella en sus años mozos habría corrido más rápido que el propio auto; pero Anita Gabita nomás no sabe bien eso de andar en puesto público, se decía ni hacer un presupuesto sabe y trasquiló con la política de austeridad a muchos… aunque parece que le hizo un abriguito a algunos de sus consentidos. Esta semana compareció en la Cámara de Diputados para explicar por qué el salto de altura, pero a otros países, se ha vuelto un deporte tan popular. La ñora hizo una cara de What! para seguir con otra de Why the rito? cuando escuchó que Anita había dicho no podía responder porque se iba a incriminar. ¿Se preparó viendo series de abogados gringos y creyó que estaba en el juzgado? ¿O qué quiere ocultar y no sabe cómo?

Hubo una pasajera que iba contando arbolitos y buscando aluxes distraídamente, pero de pronto, en una de las paradas para estirar las piernas, pues que se suelta corriendo y agitando los bracitos y ni la portezuela cerró, pues. Y a estas alturas, ni quién se acuerde de su nombre.

Otro de los pasajeros parecía contar con todas las confianzas del me-paso-por-el-arco-del-triunfo-las-recomendaciones-de-la-CNDH, pero era el típico que preguntaba: “¿A dónde vamos? ¿Falta mucho?” Y recibía siempre es la misma respuesta: “Al paraíso donde no hay corrupción…” La respuesta como que le gustó al principio, y hasta andaba buscando en la guantera moneditas para cooperar con el pago de la siguiente neoliberal caseta. Por andar tan concentrado en los centavitos, de pronto levantó a vista y preguntó: “¿Por qué dejamos la autopista y vamos por este camino de terracería? ¡Se nos va amolar el coche!” El no-me-confundan-con-Salinas-que-yo-sí-tengo-pelo-y-blanco se volteó y lentamente le respondió: “Porque me da la gana, y si no te gusta, bájate”. Y se bajó, así la ñora y, todo el país con él, se quedó chiflando en la loma.

Esta ñora procurará no estresarse de más. Procurará.

 

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