La autoestima más cara de México

Cuando se le pregunta al gobierno a detalle por cosas como economía o inseguridad, pues sale reprobado.



Esta ñora como muchos de los que la leen habrán visto ya las imágenes del Zócalo lleno de aplaudidores, aunque hay un video donde al parecer los aplausos nomás salían de las bocinas, pero no correspondían a las actividades de los asistentes, así quién sabe si eran o no aplaudidores. Lo que es incuestionable es que un alto porcentaje de los que fue llegó en camiones y muchos de ellos pagados.

Esta ñora no puede negar que esos despliegues le dan un poquito de susto justo porque son muy efectivos en vender una imagen de poderío que hace temer que este desastre actual pueda extenderse más allá de los tres años que quedan. Sin embargo, esta ñora sabe porque le han contado, no es que ella se acuerde, que en los años de dominio priista la llenada del Zócalo de acarreados era el pan de cada día (que por cierto, hablando del PAN cuatro de siete gobernadores de ese partido ahí andaban) y que con lana no es tan difícil lograrlo. O sea, alimentar el espejismo de la popularidad es fundamental porque crea esa imagen de poderío y, por otra parte, el cedí-a-que-los-agentes-de-la-DEA-entren-con-tal-de-que-EU-lance-Sembrando-Oportunidades necesita esas multitudes para alimentar su débil autoestima. O sea, no hay medicinas para curar otras enfermedades, pero para solucionar esa adicción a las multitudes siempre habrá.

La popularidad del dije-que-los-militares-volverían-a-los-cuarteles-pero-no-les-dije-lo-haría-volviendo-a-todo-el-país-un-cuartel no es significativamente mayor que la de otros presidentes a estas alturas. Nomás que como esta popularidad genera más miedo es fácil perder la perspectiva. Esta ñora se ha fijado que en las mismas encuestas donde sale esa popularidad, cuando se les pregunta a detalle por cosas como economía o inseguridad pues el gobierno sale reprobado. Si se tratara de las calificaciones de los escuincles, perdón, las bendiciones es como si sacara seis puntos cinco en simpatía, pero reprobara con puro dos y tres las materias.

Además de las comparaciones con las pasadas popularidades a esta ñora también le llama la atención las dificultades que aparentemente están teniendo en Morena para conseguir las firmas para solicitar la Revocación de Mandato (o como decíamos en alguna columna pasada, la ratificación, por lo ratas que son). Si fuera tan popular ya tendrían no los casi tres millones, sino seis o siete millones. Pero esta ñora sabe que no importará si tienen que pagar por cada firma o si luego tienen que pagar porque vayan a votar al menos unos cuantos más de los que fueron en la anterior. Otra vez, se pagará un altísimo precio por cuidar una sola autoestima.

Con tal de cuidarle la autoestima todos a su alrededor están dispuestos a lo que sea. Como la doña Icela, secretaria de Seguridad, hizo hace unos días cuando dijo que gracias a lo de “abrazos no balazos” los malos no matan por error a nadie, que ya afinan bien la puntería y sólo me matan entre ellos. Por tanto, resulta que todos los muertos por asesinato en estos tres primeros años (196,097) son malos de malolandia; pero las cantidades equivalentes en esos tres años de Peña (63877) o de Calderón (41375) eran buenas personas y todos eran víctimas inocentes. La verdad es que a esta ñora le parecería fantástico que fuera así, sería cosa de sentarse a esperar que los malos que ahora tienen tan buena puntería se acaben entre ellos; porque claro, como los programas sociales que se reparten con abrazo son tan efectivos pues ya no habría nadie más que se uniría a sustituir a los caídos.

Esta ñora supone que por cuidarle la autoestima nadie del gabinete del nunca-había-salido-tan-caro-mantener-la-autoestima-de-un-mexicano-como-ha-salido-mantener-la-mía le atreve a corregirle las matemáticas, ni los datos y por eso siempre anda lanzado cifras a lo loco. Por ejemplo, el miércoles dijo que ya prontito salimos de la crisis económica aunque sí dice que fue gracias a las remesas (¿qué gobierno se ufana de algo en lo que no tiene mérito alguno?) pero luego lanza que vamos a crecer al 6% el próximo año. La verdad es que con el bajón del que venimos desde 2019, ese 6% ni siquiera nos alcanza para llegar a donde estábamos antes. La verdad si andaba prometiendo así nomás, pues hubiera dicho que íbamos a crecer al 12 o al 18 (puro múltiplo de tres porque es muy bonita la tabla del 3).

Y ya nomás para acabar porque esta ñora tiene que empezar a sacar las cajas de los adornos navideños, en el Zócalo también se dijo que el salario mínimo había ido subiendo 65% en estos tres años. Aunque claro por andar protegiendo su autoestimas y sentirse el héroe que logró solito tan alto “logro”, omitió algunas cositas: la primera que los que propusieron impulsar el salario desde finales del sexenio pasado fueron los empresarios y así lo han seguido apoyando; lo segundo, es que es parte de las negociaciones del T-MEC y de pilón, que básicamente nadie gana el salario mínimo en el empleo formal y la mayor parte de los “empleos” nuevos son informales que esta ñora duda mucho que den aumento salarial… Y ya de pilón esta ñora espera que en el precio pagado no incluya que gracias al amontonamiento no se vuelva a disparar la pandemia, porque por poco que se gaste en tratar a los acarreados, pues sí nos puede salir carito.

 

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