El presidente más despreciable

López Obrador comentó que comprar vacunas “de más” es consumismo, pero sigue sin anunciar de forma organizada las medidas para que los niños regresen a la escuela.



El martes pasado esta ñora se enchiló muchísimo luego de la mañanera y no es que el pico de gallo de los molletes haya quedado bien traicionero, sino por el desdén con el que el no-voy-a-ver-a-las-víctimas-del-Metro-en-la-capital-pero-voy-tres-veces-a-la-Capital-del-Narco habló de la vacunación a los escuincles, perdón a las bendiciones.

De entrada, esta ñora deseó que esa noche, Beatriz le haya puesto una regañiza de época y le haya cortado su mesada (como ella es la que le da sus dos pesos para los gastos como si fuera Bartolo) por haber usado a su hijo para decir que no les da muy fuerte a los adolescentes y que si los papás están vacunados pues ni se contagian de los hijos. Nomás se le olvidaron varios detalles: los padres son de cierta edad, casi abuelos y claro que ya están vacunados; pero no es el caso general.

Además, esta ñora espera que en verdad al escuincle, perdón, a la bendición sí le haya dado COVID-19 y no porque esta ñora desee el mal ajeno, sino porque el escenario de que el le-di-el-avión-a-Julio-Astillero-al-que-sí-dejé-entrar-a-la-mañanera-porque-era-mi-cuate haya inventado semejante barbaridad para justificar la falta de medidas y el desastre en salud del exrockstar de la pandemia es demasiado truculento. No es que tuviera muchas esperanzas de que el me-creo-el-Simón-Bolívar-del-siglo-XXI fuera un buen ser humano, pero parecía un padre más o menos amoroso con su escuincle, perdón su bendición. Que no se haya enfermado y lo inventara sería la confirmación de que su egolatría sí es absoluta y no tiene límites.

Si el tema de que los escuincles, perdón las bendiciones, son menos susceptibles a padecer el COVID-19 en forma grave se hubiera presentado con cifras reales y con tablas comparativas de los países que no están vacunando a los de 12 a 17 años (la Pfizer es la única autorizada para ese grupo) y sus índices de contagios hubiera sido otro escenario. Si hubiera dados datos de cómo esos países han abierto las escuelas con tales y tales medidas y por tanto los ñores y ñoras podríamos tener confianza en que las cosas saldrán, esta ñora puede ser que no se hubiera enojado tanto. Pero no fue así.

Al contrario, el me-quiero-ver-humanista-liberando-presos-viejitos atribuyó a las ganas de ganar de dinero de las farmacéuticas el tema de la vacunación a adolescentes, agregó que comprar vacunas “de más” es consumismo y sigue sin anunciar de forma organizada las medidas para que “llueva, truene o relampaguee” los escuincles, perdón, las bendiciones regresen a la escuela. Nomás llama a los ñores y ñoras a que vayamos a limpiar las escuelas, lo cual podríamos hacerlo sin detenernos a pensar que en el presupuesto se destinaba dinero al mantenimiento de las escuelas y que sería obligación del gobierno. Pero va, limpiamos.

Sin embargo, tener el piso limpio o el pasto cortado no es suficiente: debe haber ventilación, agua corriente, salones lo suficientemente amplios para que las bancas estén espaciadas, lugar amplio para que se distribuyan para comer el lunch, contar con controles estrictos de temperatura y posibilidad de aislar si hay un contagio, que los escuincles tengan buenas mascarillas y no se las quiten, etc. Esta ñora no ha escuchado ni una palabra de todo eso y tampoco lo ha escuchado de las bancadas de la oposición en las Cámaras.

Esta ñora, por supuesto, que no se opone a que sus escuincles, perdón, bendiciones regresen a clases (de eso pide su limosna) pero sí quiere que lo hagan con la tranquilidad de que se hará lo humanamente posible por evitar que se enfermen. Lo de regresarlos así nomás porque mis chicharrones truenan es una barbaridad.

Esta ñora está consciente de que las vacunas contra COVID son todavía un experimento (y un poquito chafón porque eso de que no eviten el contagio y nomás sirvan para que no te dé grave pues es como gachito, pero es lo que hay). También sabe que habrá ñores y ñoras que no quisieran exponer a sus bendiciones a éstas, pero que como política de gobierno se nieguen a gastar los impuestos en comprar la vacuna para que se aplique (con la venia de los papás) como protección a adolescentes (lo que hay aprobado) es una atrocidad.
Si esta situación que afecta a todos los escuincles, perdón, bendiciones del país no tuviera como antecedente los cerca de 1600 de niños con cáncer fallecidos por falta de abasto (van más de 1000 que los padres suplican por lo que tienen derecho); la escasez de las vacunas regulares como sarampión o tuberculosis; el pésimo manejo de la Escuela en Casa como sustituto de las clases; las fallas en los libros de texto; la cancelación de las escuelas de tiempo completo y ser el país con más huérfanos por COVID en América Latina, esta ñora no estaría tentada a pensar que el soy-muy-ecologista-sino-se-fijan-en-Dos-Bocas-y-el-Tren-Maya en verdad es ser con un interior monstruoso y sí pasará la historia como el más despreciable de los presidentes mexicanos.

 

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