Los calcetines perdidos de este gobierno

Aunque dicen que con eso de la pandemia empezó el desastre, lo cierto es que ya desde 2019 la pérdida de empleos ha ido a la baja.



Como cualquiera que ha puesto cientos (o miles) de lavadoras en su vida sabe que los calcetines tienen una extraña tendencia a desaparecer. Es un fenómeno muy bien documentado que los calcetines entran por pares y salen de a uno. (Esta ñora ha sospechado que originalmente en la Cenicienta, ella perdía un calcetín al lavar y se enamoraba del príncipe cuando éste lo encontraba).

Esta ñora ha notado que el gobierno del haré-lo-que-sea-porque-dejen-de-hablar-de-la-tragedia-del-metro parece que no se salva de esa maldición y también se le pierden cosas en esa dimensión desconocida a la que van los calcetines. Por ejemplo, de la dupla de subsecretario y secretario de Salud hace meses que nadie ha visto, oído, sabido (o extrañado) al secretario. De hecho, los que le entran a la lucha de cifras de cuántos vacunados habrá para tal fecha son el de Hacienda y de Relaciones Exteriores.

Cuánto orgullo siente esta ñora de vivir en el único país donde ni por error se acierta en el número de vacunados (andaríamos en 80 millones según las primeras estimaciones y no llegamos a 20) y las apuestas las hacen el que cobra impuestos y distribuye la lana (podría haber pagado a tiempo las vacunas, ¿no?) y el encargado de las relaciones políticas de México con otros países… y que fue el encargado de viajar a Rusia para negociar la vacuna Sputnik. Esta ñora trata de no ser conspiracionista, pero la única explicación que encontró a ese viaje misterioso a finales de abril (¡hasta tuiteó en ruso!) fue que le dieran el control remoto para activar el “chip” de los mexicanos. O al mejor ahí le aconsejaron que dejara de vacunar a médicos y aflojara en el tema para vacunar incluso a empleados de canal Once que están muuuuucho más expuestos al virus que los médicos de hospitales privados, los dentistas, los camilleros, los laboratoristas y demás personal médico que sigue sin recibir vacunas porque les toca esperar a que encuentren el calcetín donde venían sus vacunas.

En esa misma lavadora se perdió otro calcetín: la directora del metro, Florencia Serranía, que ella misma era un doble calcetín porque hace casi un año se autonombró jefa de mantenimiento. Pero luego resultó que “nomás era la directo del Metro” y así se le quemó completito el Centro del Control del Metro y tuvo el peor accidente en más de 50 años de existencia del mismo. Dicen que el nuevo Control del Metro trae ahora sí tecnología danesa, según supo esta ñora, porque para simular las corridas de los diversos convoyes ¡usan piezas de LEGO! Dicen también que doña Florinda, perdón, doña Florencia (esta ñora a veces se confunde con los nombres) es tan consentida de Clau y del no-es-mi-estilo-tomarme-fotos-con-las-víctimas-nada-más-con-beisbolistas-que-casualmente-se-cruzan-en-mi-camino porque su amistad viene de cuando vivían en Copilco, en el departamentito donde dijo que tenía su humilde vivienda cuando, sin cumplir la residencia de 5 años en el entonces DF, se lanzó como candidato a Jefe de Gobierno… con que su credencial de se hubiera perdido en la lavadora tantos problemas nos habríamos ahorrado.

El ahora-invento-nuevas-carreras-en-el-deporte-porque-en-realidad-el-beisbol-es-lo-único-que-me-importa también metió a la lavadora un aeropuerto porque estaba muy sucio de corrupción, uno que ya estaba avanzado, con financiamiento y que podría haber inaugurado con bombo y platillo y sin tener que invitar a su antecesor si no quería… Es más pudo haber invitado a su BFF el agente naranja y todo, pero que se le pierde en la lavadora, pero sí apareció una deuda que los mexicanos pagaremos hasta 2047 más o menos y que además, nos deja sin financiamiento para el aeropuerto actual (que iba a dejar de servir) y ahora será pareja del otro calcetín perdido en Santa Lucía.

Aunque dicen que con eso de la pandemia empezó el desastre, lo cierto es que ya desde 2019 la pérdida de empleos ha ido a la baja como esta ñora y cualquier ser pensante ha notado. Pues otro de los calcetines perdidos en la lavadora del gobierno son los 2 millones de empleos prometidos. Nomás no aparecen por más que se le busca al fondo de la lavadora. Eso sí, los calcetines de las remesas se han convertido en la “joya de la corona”, en lugar de suscitar la vergüenza de que los vecinos nos tengan que ofrecer empleos porque acá también se pierden los calcetines de apoyo a los empleadores, empresarios, emprendedores y demás palabras con “em” que apliquen.

Lo último que el gobierno actual, en uno de esos contubernios que esta ñora está segura se leerán en 100 años con tanta pena como el impuesto a las ventanas impuesto por Santa Anna, es la ruptura del orden federal, porque la orden de aprehensión al gobernador de Tamaulipas con la que está actuando la Fiscalía y que fue primero anunciada por el jefe de los senadores de Morena, “Ricky” Monreal se pasa por el arco del triunfo al ¡ministro de la Suprema Corte de Justicia! que señaló que sigue tiendo fuero y que en unos meses que se le acabe que procedan. Ahí se les perdieron como 25 calcetines que tienen escritas las leyes de la Constitución, nomás no las encuentran… Han de estar junto con el del juicio a Lozoya o la detención de Ovidio. O quizá se los está “zurciendo” la mamá del Chapo que se ve que es una de las señoras de antes y seguro sabe ese arte perdido…

Esta ñora podría seguir enumerando calcetines perdidos de este gobierno como los millones de millones que se van al caño con Pemex cada hora, o los millones que se les perdieron a las Fuerzas Armadas por lo que ahora en lugar de uniformes nuevos les reparten sobrecitos de colorante a los soldados para que “renueven” ellos mismos los que tienen, los calcetines de las compras de medicinas para todo el sector salud que siguen sin resolverse, o las reglas de operación del INSABI o las denuncias por los malos manejos de los desaparecidos fideicomisos… Esta ñora mejor se va a vaciar la lavadora y cruza los dedos (y sus boletas electorales el 6 de junio) esperando que entre todos, encontremos el camino de regreso a la cordura y la legalidad.


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