El intercambio navideño en Palacio

Esta ñora vio clarito entre nubes que el primero en recibir su regalo fue el de la lana, por supuesto, don Arturo Herrera desenvolvió su paquete y se topó con un bellísimo ejemplar de “El Alquimista” de Paulo Coelho.



Las horas que los que cocinamos las cenas de Noche Buena este año se verán reducidas porque pues ni modo, nos están tocando tiempos “simpáticos” (sí el adjetivo que las ñoras usamos cuando nos toca saludar al bebé recién nacido de alguna otra ñora y nomás no le vemos otra cualidad) y no queda de otra. Ahora que eso no impide a esta ñora que mientras limpia romeritos eche a volar su imaginación a Palacio… no el de Hierro, a ese nomás en línea y sólo para ver, al otro, la Nacional.

Esta ñora se imagina que el no-soy-como-los-otros-y-no-haré-propaganda-a-favor-de-Morena-porque-viva-Morena-el-mejor-partido como es un gran líder de equipo y tiene un gabinete maravilloso (o por lo menos en su cabeza así es), pues organizó un modesto y austero intercambio navideño entre sus colaboradores.

La verdad es que se iba a ser de la manera tradicional en que se meten los papelitos con el nombre de cada uno en una canastita; pero le habían encargado esa tarea a Bartlett y que se tropieza con un cable y ¡se cayó el sistema! Así que el ahora-sí-mi-mayor-preocupación-es-el-covid-porque-los-once-meses-anteriores-nomás-me-preocupaba-no-perder-popularidad decidió que él decidiría todo y entregaría todos los regalos porque eso de delegar es como las palabras “empatía” o “resiliencia” que él no las conoce.

A la mera hora, la encargada de comprar los regalos fue Beatriz, quien como todos saben es lo que se define como intelectual de izquierda, promotora de la lectura y embajadora de las causas perdidas, así que pues, esta ñora se la imaginó, envolviendo los libros que cada uno recibiría.

Así que luego de una de las mañaneras y seguramente frente a unos tamales de chipilín, que habían sobrado de aquella épica cena con los empresarios para sacarles una lanita para la no-rifa del no-avión, que por cierto nunca se supo si entregaron o no. Total que descongelaron los tamalitos para acompañar el no intercambio, sino asignación directa de presentes.

Esta ñora vio clarito entre nubes que el primero en recibir su regalo fue el de la lana, por supuesto, don Arturo Herrera desenvolvió su paquete y se topó con un bellísimo ejemplar de “El Alquimista” de Paulo Coelho, todo con la esperanza de que ahí venga la fórmula para convertir la basura en oro, porque hasta ahora han hecho lo contrario, convertir en basura todo lo que tocan.

La segunda en abrir su regalo fue la florera mayor, doña Olga, quien recibió un ejemplar de “El fraile que vendió su Ferrari” porque dicen que la pobre “vendió” todas las funciones de su secretaría y ahora las hacen otras y ella nomás paga por aparecer en la mañanera de vez en cuando. La ñora cree que ella esperaba que le tocara “El diablo viste a la moda”, pero desde que adoptó la Morena-fashion, la pobre de moda ni lo que le acomoda.

Después apareció la nueva y flamante secretaría de economía que no supo cómo agradecer el ejemplar de “Padre rico, hija pobre” que le tocó. En cambio, don Marcelo sí estuvo muy feliz de recibir “Cómo hacer amigos e influir sobre las personas” porque con tanta gente a que tiene que andar convenciendo para que le manden, aunque sea un lotecito de vacunas para el show, que le presten unas pipas para el desfile del 16 de Septiembre y demás funciones, una cara bonita nunca es suficiente, hay que hacerlo con técnica.

A la nuevísima integrante del gabinete le tocó como regalo un bellísimo ejemplar de “El caballo de Troya”, sí ese de JJ Benítez, no vayan a creer que la “Iliada” original que esa sí está en griego. La ñora no cree que sea una alusión a que doña Delfina sea una enviada del líder de Morena, Higinio Martínez, como algún columnista dijo.
La que sí estuvo muy triste fue la prima Felipa porque según se supo, le iba a tocar un ejemplar de “Quién se ha llevado mi queso”, pero luego resultó que a la prestanombres, perdón, la industriosa y emprendedora parienta le tocó otro contrato en PEMEX con otra empresa. Así que parece que al final disfrutará de la lectura de la versión 4T de “Los renglones torcidos de Dios”.

En fin, que esta ñora acabó de limpiar los romeritos y juró no volver a prepararlos porque además de la lata que es, ahora le provoca unas imaginaciones muy raras, ¿no?

PS. La Ñora tomará un descanso la próxima para regresar con nuevos bríos, si Dios permite, el año que entra. ¡Feliz Navidad y próspero (sí caray muy próspero) Año Nuevo a todos!

 

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