Se nos agotó el gas

El sueño de la autosuficiencia, lejos de ser realidad, se está convirtiendo en pesadilla, no sólo para Pemex, sino ahora también la CFE que nos prepara una nueva crisis.



Durante el viejo régimen (el del PRI) se contaba una anécdota respecto de la “sabiduría” del sistema que permitió gobernarnos durante más de 70 años. Fue una fórmula que la sabiduría popular desarrolló para explicar la forma como operaba la “monarquía sexenal hereditaria”.

Como es natural que los gobernados se sientan insatisfechos por la actuación de los gobernantes, se dice que cuando un presidente iba a dejar el cargo, llamaba a su sucesor y le entregaba tres sobres, indicándole que cuando su popularidad bajara, fuera abriendo cada uno de ellos. Pues bien, al abrir el primero de ellos el presidente leía que su antecesor le aconsejaba: “Échame a mí la culpa”. Cuando este discurso se agotaba, se abría un segundo sobre y esta vez decía: “Échale la culpa al extranjero”. Y finalmente, cuando eso ya no servía, el consejo del tercer sobre señalaba: “Entrégale tres sobres a tu sucesor”.

Seguramente esto no fue realidad, pero explicaba claramente tres etapas de los sexenios del pasado, y con sobre o sin él, así se comportaban los presidentes. Pero parece que los gobiernos de la alternancia no recibieron el sobre, no conocieron la anécdota y no pudieron remontar las crisis.

En el sexenio presente, en el que nos gobierna un exmilitante del PRI, pareciera que se revivió, aunque defectuosamente, aquel ciclo de gobierno. Sin embargo, ahora las cosas suceden más rápido. El presidente no esperó a las crisis, sino que aún antes de llegar a Palacio empezó a culpar hasta el agotamiento, las miradas retrospectivas, pero no sólo hacia el sexenio anterior, sino a todo el periodo “neoliberal”. Pero esta cantaleta ya hartó hasta a Elena Poniatowska. Por eso, ahora ya estamos en el momento de culpar al exterior, lo mismo en el caso de las vacunas que en el de los apagones del norte del país.

Y aunque es verdad que los apagones se originaron porque en Texas cerraron la llave que nos surtía de gas natural para las plantas generadoras de energía eléctrica, también lo es que a pesar de las reiteradas promesas presidenciales de que no habría más apagones (una mentira más de las mañaneras), lo cierto es que no se tomaron las medidas necesarias para que esto no ocurriera.

Por una parte, no aseguraron reservas de gas, a pesar de contarse con dos instalaciones para su almacenamiento, ni se dio luz verde a la construcción de un tercero subterráneo en Veracruz. Tampoco se procedió a la construcción de una terminal flotante para recibir gas desde el mar, cosa que hubiera sido muy útil en los momentos actuales.

Pero las deficiencias o errores no se agotan ahí. Como todos sabemos, el presidente suspendió las rondas petroleras que, entre otras cosas, hubieran aumentado la extracción de gas para atender la demanda nacional, pues los yacimientos que están en producción se han ido agotando. También canceló las asociaciones con la iniciativa privada pues, ya saben, eso lo considera atentatorio a la rectoría del Estado y la soberanía nacional. Así quedaron paralizadas 60 áreas que podrían haber puesto a trabajar. Así que el sueño de la autosuficiencia, lejos de ser realidad, se está convirtiendo en pesadilla, no sólo para Pemex, que sigue en decadencia y dependencia de auxilios económicos ante sus pérdidas, sino ahora también la CFE que, con la legislación pendiente de aprobación en estos días, sin cambiarle ni una coma, nos prepara una nueva crisis. Ahora a Bartlett no sólo se le cae el sistema (electoral), sino también el abasto de gas y la generación de energía eléctrica.

Pero, finalmente, ya escuchamos que no es culpa de la Administración de Cuarta, sino del extranjero.

Un sobre ya se agotó y el segundo está en aplicación, pero al paso que vamos, se acelera el tiempo en que el presidente tendría que entregar tres sobres. Como sabemos, es posible iniciar un proceso de revocación de mandato y, entonces sí, podrían irse preparando las misivas para el sucesor.


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