AMLO: el ciego humanista

Si el presidente quiere ser humanista que estructure métodos y sistemas para un mejor servicio de Salud.


Presidente humanista


En días pasados hemos escuchado las declaraciones del presidente López Obrador acerca de su decisión de respaldar la liberación de Ovidio Guzmán, hijo del Chapo Guzmán.

Los argumentos que expone el ciudadano presidente se sustentan en imperar la vida de muchos y no priorizar la estancia de un delincuente en la cárcel. Horas después pudimos ver en los medios de comunicación que los abogados de Guzmán agradecieron al presidente el gesto de liberarlo “sano y salvo”.

¿Es en serio que le aplauden a Andrés Manuel esto?, ¿es real ver que sus fieles y seguidores dicen que haga lo que haga y pase lo que pase siempre tendrá la razón?, ¿dónde queda el equilibrio?, ¿el Justo medio?, ¿cuándo el contrapeso llegará?

Porque los de Morena culpan al expresidente Felipe Calderón de lo sucedido. ¿Es momento de hablar de culpas?, ¿esto ayuda a la gobernanza del país?, ¿se señalan unos a otros como si fuera un juicio para sentenciar y dar castigos?

Importante que AMLO observe el verdadero humanismo que se necesita hoy en México. ¿Quiere ser humanista? Pues que estructure métodos y sistemas para un mejor servicio de Salud, donde muchos hospitales aún no cuentan con lo suficiente para atender a la población. ¿Más humanismo? Dejar de regalar dinero a los “compra votos” y mejor incentivar con trabajos mejores pagados a los que realmente lo necesitan.

¿Humanismo o prédica escurridiza? Porque cuando le conviene cree en Dios, en Jesús, es amigo del papa. Cuando no, no profesa religión y su estandarte es el estado laico.

Vuelvo a preguntar ¿a quién le creemos? ¿Al todavía candidato, al intento de presidente que tenemos o al dictador en potencia que crece cada día?

Humanismo no es ser Robin Hood, ni es ser el bueno en la lucha contra “los chicos malos”. El humanismo se fundamenta en el ser humano como una concepción integrada de elementos antropocéntricos, pero también sociales. No es el humanismo renacentista el que nos rige hoy. Pero tampoco López Obrador es el padre del humanismo milenario.

Una acción no te hace humanista, ser coherente con los principios y valores inmutables que rigen los principales caminos de conducción hacia la coherencia, es lo que permite a alguien tener el distintivo de humanista.

Nadie se puede colgar esta medalla, quien lo haga; de entrada ya no lo es. Porque su ego le impedirá ver que él/ella es el primero que requiere de trabajo personal para seguir creciendo en esta escala de evolución personal.

Así que sólo un ciego –con respeto de las personas invidentes– podría ver en Andrés Manuel a un humanista. Veamos y pidamos lo que el resultado de la elección del 2018 le encomendó: ser presidente de México. Ese es su empleo, que lo lleve a cabo.

 

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