Educación a distancia: vengadores o vencidos

Mientras haya más quejas que soluciones en torno a la educación a distancia, estamos perdiendo el tiempo.


Teconologia y educación


“Yo soy… inevitable”, fueron las palabras del conocido villano de Marvel antes de chasquear sus dedos para terminar con la mitad de la vida en su universo. En nuestro tiempo y espacio, más específicamente, en nuestro planeta en el año 2020, ese inevitable e indeseable villano, ¡está siendo el protagonista de la historia! Pues está en todo tipo de medios de comunicación, charlas entre amigos e incluso los sueños de muchas personas, se hace llamar COVID-19. Mucho se ha discutido sobre el origen de este “Thanos”, si existe o no, si es un asunto de interés político, económico, si fue creado de manera natural, por el ser humano, por Batman, o ve tú a saber por quién. Lo cierto es que ahora es una realidad para nosotros, que ha venido a cambiar muchas cosas en nuestros estilos de vida, y efectivamente, afecta de diferentes maneras a la población, siendo la educación uno de los ejemplos más claros y del que me han invitado a compartir mi opinión.

No pocas son las opiniones que he leído y escuchado sobre el asunto de la educación a distancia, sin embargo, pienso que mientras haya más quejas que soluciones, estamos perdiendo el tiempo. Lo verdaderamente importante es cómo la sociedad ha hecho frente a esta realidad, pues recordemos que, aunque los maestros somos, por decirlo así, los profesionales en el tema, no debemos estar solos en este compromiso que a todos compete. Partiendo del punto en el que nadie queda deslindado de esta responsabilidad (no por estar en cuarentena, sino porque así debe ser siempre), pienso en las que, a mí parecer, fueron las “6 gemas de la Educación”, que, si bien no fueron utilizadas por la totalidad de ciudadanos, fueron necesarias para hacer frente al problema de la lucha educativa en nuestro país:

La primer gema es la gema de la empatía, pues es muy fácil, como siempre, juzgar al otro (llámese alumno, maestro, autoridad educativa o padre de familia) sin saber realmente la situación que está pasando, no sólo económica, sino familiar, emocional, laboral y espiritual. ¿Realmente vale la pena quejarme del padre de familia y del alumno que teniendo las posibilidades, prefieren no hacer nada? ¿O del maestro que está muy cómodo en casa recibiendo su sueldo sin dar acompañamiento a sus alumnos? ¡Por favor! Desde hace mucho existen las personas irresponsables, sólo que ahora es más notorio para algunos, pero también las hay aquellas que realmente la están pasando mal. No estamos en un concurso de quién sufre más, hay que ponernos también en los zapatos del otro.

La gema de la responsabilidad y la gema del compromiso juegan un importante papel, pues aunque sea cierto que hay personas que no cuentan con los recursos necesarios para la comunicación a distancia, también es cierto que donde hay interés, sobran pretextos: ¿Que si no tengo posibilidad de comunicación con el maestro? Pues agarro mis libros y avanzo en las actividades propuestas. ¿Que si mis alumnos tienen dudas para comprender algún tema? Les mando un audio, les grabo un video, les hago un escrito o un dibujo. Más soluciones y menos excusas.

La gema de las tecnologías de comunicación, que, si bien no todas son accesibles para la totalidad de la población, han sido indispensables para llevar a cabo este proceso, e incluso muchos de nosotros tuvimos que aprender a manejar nuevas herramientas que facilitaron en gran medida el funcionamiento de esta modalidad educativa, nueva para muchos. Ahora el mayor miedo de muchos es tener el micrófono prendido y no darse cuenta.

La gema de la familia, pues al final del día, lejos o cerca, son quienes llenan de valores o antivalores a cada individuo. La familia es la base de la sociedad, y definitivamente si no hay apoyo y motivación en la familia, el camino para cualquiera puede ser más duro o difícil de lo que parece.

La última gema no puede conseguirse tan fácilmente “a distancia”, y me atrevo a decir que esto es un fuerte problema que ha afectado a la educación, es la gema a la que llamaría “Pedagogía del afecto”, pues a pesar de los conocimientos adquiridos en el proceso, no es un secreto que el encuentro respetuoso y afectivo maestro-alumno y alumno-alumno, que sólo puede darse en el aula, genera en cada estudiante el deseo y gusto por superarse.

Terminado ya el ciclo escolar, muchos nos encontramos a la expectativa de lo que viene, de cómo será la educación cuando regresemos a las aulas, o de cuándo regresaremos… sin embargo, algunos de esos datos son todavía inciertos. Lo único cierto es que debemos prepararnos para afrontar los nuevos retos que nos esperan de la mejor manera que podamos, con las gemas que estén a nuestro alcance, siendo los héroes de nuestra historia… ¿o tal vez los villanos?

 

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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