Retroceso en seguridad

Independientemente de los datos precisos sobre la inseguridad en México, es evidente que la situación que vulnera la calidad de vida de los mexicanos no ha cambiado para nada, no ha mejorado, sigue siendo mala.


Imágenes de la movilización de la Policía Federal


El propio presidente Andrés Manuel López Obrador lo reconoció el lunes en el Zócalo, en el evento en el que celebró su triunfo electoral del 1 de julio del año pasado.

Ya casi finalizando su discurso y después de la larguísima lista de logros que asegura haber obtenido durante sus meses en Palacio Nacional, mencionó algo en lo que coincidimos, seguramente, todos los mexicanos.

Apenas dedicó uno segundos pero lo dijo: “tenemos pendientes” en el sector salud, la economía y la seguridad.

“Todavía se mantienen los mismos niveles de violencia que heredamos del antiguo régimen”, dijo López, siempre culpando al pasado, e inmediatamente aseguró que “muy pronto obtendremos más y mejores resultados en atención de éstos y de otras necesidades y preocupaciones de nuestro pueblo”.

La pregunta aquí es ¿cuánto tiempo es “muy pronto?

En ese sentido, la rebeldía mostrada por agentes de la Policía Federal, quienes rechazan integrarse a la Guardia Nacional, empaña más aún el horizonte de la seguridad.

Eran prácticamente impensables las escenas de policías bloqueando vialidades –como el Anillo Periférico Sur y la avenida Constituyentes– y carreteras como la México-Pachuca.

Surge la pregunta, ¿quién va a controlar a esos policías federales? Y la duda se aviva si se considera que la Guardia Nacional se asume a sí misma como un cuerpo de élite.

En el mismo discurso del lunes pasado, el Ejecutivo indicó que “se creó la Guardia Nacional para garantizar la seguridad pública”.

¿Qué condiciones de seguridad están brindado ahora mismo policías enfocados en la atención a sus peticiones?

De por sí ya era criticable el hecho de que no están bien definidas las funciones y tareas de la Guardia Nacional, y ahora, la actitud de sus integrantes complica el panorama.

El problema amenaza con escalar a mayores, a menos que se actúe cuanto antes y se dé respuesta al pliego petitorio de los policías, que por cierto incluye la renuncia de los mandos y el respeto a las condiciones labores a las que tenían derecho como integrantes de la Policía Federal.

Y es que al pasar a formar parte de la Guardia Nacional, los federales denuncian que perderían la antigüedad y los apoyos necesarios en su labor, tales como seguro de vida, uniformes y resguardo de vehículos.

Para este problema, que es de urgente resolución, habrá que esperar para saber si se aplica la inteligencia o vuelve a salir a flote el tan jocoso como deplorable “mecansogansismo” del mandatario.

 

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@yoinfluyo

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