Enero suele ser el mes de las carencias: nos falta dinero por la cuesta, nos falta energía tras las fiestas, nos falta tiempo para cumplir los propósitos. Sin embargo, el 11 de enero, el calendario nos invita a una pausa disruptiva. La gratitud, a menudo relegada al terreno de los buenos modales o la autoayuda superficial, se revela en este 2026 como una de las herramientas más potentes para la salud mental y la cohesión social.
En un mundo saturado de filtros de Instagram y comparaciones algorítmicas que alimentan el sentimiento de insuficiencia, la gratitud es un acto de rebeldía. No es simplemente decir “gracias” por compromiso; es una postura vital, un ejercicio de la inteligencia y el corazón que permite reconocer el bien recibido y, sobre todo, la fuente de ese bien fuera de uno mismo.
La Ciencia detrás del “Gracias”
Lo que la tradición espiritual ha sostenido por milenios, la neurociencia moderna lo ha confirmado con datos contundentes. Investigaciones de la Universidad de California en Berkeley (The Greater Good Science Center) demuestran que practicar la gratitud de forma constante activa el córtex prefrontal dorsomedial, una zona asociada con el aprendizaje y la toma de decisiones.
Cuando agradecemos, el cerebro libera dopamina y serotonina, dos neurotransmisores responsables de la sensación de bienestar y felicidad. Pero hay más: el ejercicio de la gratitud reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés. En 2026, con tasas de ansiedad al alza entre los jóvenes de 18 a 35 años, la gratitud se presenta como un “seguro de vida” emocional. Un estudio publicado en el Journal of Personality and Social Psychology indica que las personas que mantienen diarios de gratitud reportan menos síntomas físicos de enfermedad, hacen más ejercicio y tienen una visión más optimista del futuro.
Antídoto contra la envidia y el resentimiento social
A nivel sociológico, la gratitud cumple una función crítica: es el antídoto natural contra la envidia. En la era de la “hiper-comparación”, es fácil caer en el resentimiento social al ver lo que otros tienen y nosotros no. La envidia carcome el tejido social porque nos hace ver al prójimo como un rival o una injusticia viviente.
La gratitud cambia el foco: de lo que falta a lo que abunda. Al reconocer el valor de lo propio y el esfuerzo de los demás, el resentimiento se disuelve. Como bien señala el humanismo trascendente, la persona es un ser en relación. La gratitud nos hace conscientes de nuestra interdependencia. Nadie es un “hombre hecho a sí mismo”; todos somos deudores de alguien: de los padres que nos cuidaron, de los maestros que nos enseñaron, de los agricultores que cultivaron nuestra comida y de los antepasados que construyeron el México que hoy habitamos.
Resaltar los valores de los mexicanos implica volver a nuestra esencia de generosidad. El mexicano agradecido es aquel que celebra la vida a pesar de las dificultades. El respeto a la legalidad y al Bien Común también nace de la gratitud: quien agradece su ciudad, la cuida; quien agradece su trabajo, lo realiza con integridad; quien agradece su libertad, defiende la democracia.
La Gratitud como Virtud Ética
Para Yo Influyo, la gratitud no es un sentimiento pasivo, sino una virtud activa. San Ignacio de Loyola afirmaba que la ingratitud es “la causa de todos los males”. ¿Por qué? Porque el ingrato se vuelve soberbio, cree que todo se lo merece y termina utilizando a las personas como objetos.
Desde la óptica de la Solidaridad, la gratitud nos mueve a la reciprocidad. Cuando recibo un bien, nace en mí el deseo de devolverlo, no como una transacción comercial, sino como una difusión del bien. Esto genera un círculo virtuoso que fortalece la comunidad. Si agradezco la paz, me convierto en constructor de paz. Si agradezco la educación, ayudo a otros a aprender.
“Llegué a 2026 sintiéndome fracasado porque a mis 28 años no tenía el coche o el puesto que veía en LinkedIn”, comparte Miguel, ingeniero de software. “Mi terapeuta me retó a escribir tres cosas buenas cada noche. Al principio me pareció tonto, pero empecé a notar que tenía salud, que mi familia estaba unida y que vivía en un país con una cultura increíble. La envidia que sentía por mis amigos desapareció y empecé a disfrutar mi propio camino. La gratitud no cambió mis problemas, pero cambió mi capacidad para resolverlos”.
Este testimonio ciudadano refleja lo que los expertos llaman “reencuadre cognitivo”. La realidad es la misma, pero el sujeto que la observa es distinto: más fuerte, más pleno y más conectado con la realidad.
Ejercicio práctico: El hábito de los 5 minutos
No necesitamos grandes eventos para ser agradecidos. La gratitud es un músculo que se entrena. Para cerrar este reportaje, te proponemos el “Reto de los 3 Dones”, una práctica que te tomará 5 minutos al día y cuyos efectos empezarás a notar en menos de una semana:
* Momento: Elige el final del día, justo antes de dormir.
* Registro: Escribe (en papel o en una app de notas) tres cosas específicas que agradeces de las últimas 24 horas.
* No pongas solo “mi familia”. Pon: “La risa de mi hermano durante la comida”.
* No pongas “mi trabajo”. Pon: “Poder resolver ese problema técnico que parecía imposible”.
* Reflexión: Junto a cada punto, escribe brevemente por qué sucedió eso y quién tuvo que ver en ello.
Esto te ayuda a salir de tu ego y reconocer la red de apoyo que te sostiene.
Una sociedad que agradece es una sociedad que sana
Al concluir esta semana de análisis en Yo Influyo, queda una certeza: la gratitud es el pegamento de la humanidad. En un México que enfrenta desafíos de inseguridad y división, volver la vista a lo que nos une y agradecerlo es el primer paso para la reconstrucción social.
La gratitud nos devuelve la esperanza porque nos recuerda que el bien sigue ocurriendo, incluso en medio de la tormenta. Al ser agradecidos, no solo mejoramos nuestra química cerebral, sino que nos volvemos personas más amables, más justas y más dispuestas a servir. Este 11 de enero, y todos los días de 2026, hagamos del “gracias” un compromiso con la verdad y la solidaridad.
Agradecer es reconocer que no estamos solos. Y en esa compañía, México encuentra su verdadera fuerza. ¿Por qué darás gracias hoy?
Fuentes y Referencias:
* The Greater Good Science Center, UC Berkeley. “The Science of Gratitude” Research Report.
* Harvard Medical School. “Giving thanks can make you happier”.
* Journal of Personality and Social Psychology. “Counting Blessings Versus Burdens”.
* Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. El valor de la gratuidad y la solidaridad.
* Análisis de Bienestar Subjetivo en México 2025, INEGI.
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