Ante la encrucijada histórica de seguir administrando la violencia o seguir avanzando en estrategias que permitan la construcción de la paz desde la corresponsabilidad, se anunció el Segundo Diálogo Nacional por la Paz que tendrá lugar en Guadalajara el 30 y 31 de enero y 1 de febrero.
Esta actividad es convocada por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús, la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos y Sociedades de Vida Apostólica de México (Cirm) y la Dimensión Episcopal para los Laicos.
Los organizadores destacaron que este segundo encuentro marca un cambio radical en el que ya no se pregunta qué está pasando, sino que se busca que cada actor se haga responsable de lo que le corresponde.
Subrayaron que representa la exigencia más amplia y organizada que la sociedad civil ha presentado a la ciudadanía y al Estado mexicano en un momento histórico en el cual el país enfrenta la decisión entre seguir administrando la violencia o construir una paz sostenible y territorial.

Luis Felipe González Ruiz, de la Cirm, dijo que la actividad es “una propuesta organizada por la sociedad civil, un llamado a la corresponsabilidad y al trabajo conjunto para articular una mejor propuesta de construcción de paz”.
Héctor Pérez Villarreal, secretario general de la CEM, dijo que el Segundo Diálogo Nacional por la Paz busca articular, escuchar y profundizar, pues se trata de “un movimiento nacional, plural, apartidista y horizontal” que busca trascender los proyectos sexenales. “La sociedad mexicana no está derrotada. Está cansada, pero dispuesta a organizarse; dolida, pero con esperanza”. Por eso, agregó, es importante que “cada sector de la sociedad y el Estado mexicano asuman su responsabilidad histórica”.
Luis Gerardo Moro Madrid, provincial de la Compañía de Jesús en México, presentó el esquema general del diálogo, que tendrá como sede el ITESO, que constará de tres momentos principales: mirar las causas estructurales de la violencia; interpretar a partir de la recolección de metodologías que han funcionado en diferentes lugares del país, y actuar con una mirada de largo plazo y mira a un horizonte más amplio y plural.
“O seguimos los caminos que nos trajeron aquí o construimos algo radicalmente distinto. Elegimos lo segundo”, recalcó.
Recordó que fruto del primer Diálogo Nacional por la Paz surgió la Agenda Nacional de Paz, que describió como “el diagnóstico más completo y participativo sobre la crisis de violencia en México. No fue un documento técnico, fue un clamor colectivo pidiendo ser escuchado, porque la violencia en México es institucional, social y estructural”.
Ana Paula Hernández, coordinadora del Diálogo Nacional por la Paz, hizo un llamado a las autoridades de todos los órdenes de gobierno, a las iglesias, a los empresarios y a los jóvenes para trabajar desde cada uno de sus ámbitos. “La paz es posible, es medible y debe comenzar hoy”, dijo y agregó que esta paz “no será homogénea, sino que será territorial, diversa y construida desde abajo”.
Jorge Atilano González Candia, SJ, director ejecutivo del Diálogo Nacional por la Paz, dijo que desde su creación el proyecto ha ido consolidándose y sumando más actores en 26 estados del país, convirtiéndose en un interlocutor entre las autoridades y la sociedad civil. Añadió que el país tiene una deuda con la seguridad y la justicia, de ahí la importancia de abrir espacios de diálogo.
Los organizadores hicieron un llamado a las autoridades de todos los niveles, a las iglesias, empresarios y jóvenes para que se sumen a la demanda popular de paz. “La paz no se decreta, se construye”, enfatizaron, señalando que la paz en México será territorial, diversa y construida desde abajo, con una visión de largo plazo.
“Este no es un evento, es el inicio de una década decisiva para México”, un movimiento plural, apartidista y horizontal que exige que la paz se convierta en política de Estado y no en una promesa sexenal, enfatizaron los organizadores.
Finalmente, apuntaron que “sin verdad y justicia para las víctimas no hay paz para nadie. México no está condenado a la violencia. La paz es posible, es medible y debe comenzar hoy”.
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