El 2025 fue un año en el que la dimensión religiosa adquirió protagonismo inesperado. En medio de violencia persistente, crisis migratoria, polarización política y un gobierno que insiste en construir un relato único de país, la fe se convirtió en refugio y la Iglesia Católica en un actor clave para el equilibrio social.
Mientras la 4T buscó sostener su narrativa —progresista, centralista y propia de un Estado que pretende monopolizar la verdad pública—, la Iglesia mexicana reforzó su papel moral, comunitario y mediador. El contraste entre ambas instituciones fue evidente:
- El gobierno, operando desde la post-verdad y la propaganda.
- La Iglesia, operando desde la escucha, la dignidad humana y la realidad cotidiana.
Este artículo analiza el panorama religioso del país con base exclusiva en el documento original, pero con un enfoque crítico: el Estado mexicano ha intentado utilizar el lenguaje de la moral pública, mientras abandona las responsabilidades básicas del bien común.
Un gobierno que intenta apropiarse del discurso moral
Claudia Sheinbaum, en su llegada al poder, articuló un discurso simbólico de esperanza. ¿Qué busca? construir un tono moral, casi pastoral. La 4T se ha presentado repetidamente como un movimiento ético, casi redentor. Sin embargo, esta retórica contrasta con:
- la violencia persistente,
- la migración abandonada,
- el crecimiento económico insuficiente,
- la precariedad laboral,
- y el asistencialismo sin salida.
La 4T ha intentado llenar vacíos espirituales con ideología política. Y esa sustitución es profundamente peligrosa: cuando el Estado intenta ser guía moral, suele terminar corrompiendo tanto la política como la fe.
La Iglesia Católica y el tono del diálogo
Uno de los cambios más relevantes del 2025 fue el reencuentro entre la Iglesia mexicana y el gobierno federal. Tras años de desgaste con la administración de López Obrador —marcados por acusaciones, tensiones y acusaciones de “conservadurismo”—, la nueva presidenta abrió un espacio de diálogo.
El presidente de la CEM, Mons. Ramón Castro, lo expresó así: “El habernos escuchado nos da esperanza… llegar a ella nos abre un horizonte.” —Presidente de la CEM Esta frase revela dos cosas:
1. La Iglesia reconoce un cambio de actitud en el Estado. Sheinbaum —más técnica, más institucional— entiende que excluir a la Iglesia del diálogo social solo genera más conflicto.
2. La Iglesia entra al 2025 como actor social indispensable. No por privilegio, sino porque la realidad obliga al Estado a buscar aliados en:
- construcción de paz,
- atención a migrantes,
- mediación comunitaria,
- acompañamiento espiritual,
- contención emocional frente a la violencia.
Mientras el gobierno produce discursos, la Iglesia produce cercanía.
Migración: la herida más profunda, la Iglesia como hospital de campaña
La cancelación de CBP One por parte de Donald Trump dejó a cientos de miles de migrantes atrapados en México. La Iglesia fue la única institución con presencia continua en todo el territorio que atendió esta crisis. Mientras el gobierno administraba el discurso… La Iglesia administraba:
- agua,
- alimento,
- techo,
- atención jurídica,
- orientación humana,
- protección de mujeres y niños.
Las parroquias fronterizas se convirtieron en hospitales de campaña, como los describió el Papa Francisco.
El Estado, mientras tanto, se limitó a declaraciones diplomáticas y acuerdos políticos sin impacto humanitario real.
Violencia: entre estadísticas optimistas y la realidad del dolor
El gobierno presumió una reducción del 19.1% en homicidios. Pero la Iglesia, presente en funerales, colonias y comunidades, conoce la otra parte de la historia.
La estadística no elimina el sufrimiento. Un sacerdote de Sinaloa lo explicó en un encuentro comunitario “Las cifras pueden bajar, pero mientras haya balaceras en las noches, la gente no siente paz.” El aumento del 170% en homicidios en Sinaloa por la guerra entre “Chapitos” y “Mayos”
muestra que la reducción nacional oculta tragedias regionales. ¿Qué hizo la Iglesia? Acompañó, escuchó, cuidó, lloró con las familias
¿Qué hizo el Estado? Presumió cifras. Este divorcio entre narrativa y realidad ha erosionado la credibilidad del gobierno en temas de seguridad.
El papel cultural y espiritual de la Iglesia ante la polarización
La polarización política ha generado fracturas familiares, comunitarias y sociales. El discurso oficial sigue utilizando categorías ideológicas rígidas: “pueblo bueno”, “conservadores”, “transformación”, “adversarios”.
Frente a este ambiente tóxico, la Iglesia aporta algo que el Estado ha perdido: lenguaje de reconciliación.
La CEM insistió en diálogo, escucha, construcción de paz, cifras reales no maquilladas, respeto a la dignidad humana, mientras la política divide, la fe busca unir.
La Iglesia como defensora del bien común frente al populismo
La Doctrina Social de la Iglesia afirma que:
- la verdad nunca puede ser sacrificada a la propaganda,
- la dignidad humana es inviolable,
- el asistencialismo destruye la libertad,
- y el poder no puede manipular la moral pública.
En 2025, el populismo se evidenció en:
- el uso de programas sociales como herramienta electoral,
- narrativas simplistas que sustituyen análisis realista,
- apropiación de símbolos culturales para legitimarse,
- construcción de una moral política que intenta colocarse por encima de la moral religiosa.
La Iglesia, con su sola presencia crítica, recordó al país que el Estado no es ni puede ser guía espiritual.
En una parroquia de Ciudad Juárez, una religiosa relata: “Cada día llegan mujeres con niños que llevan semanas durmiendo en la calle. El gobierno dice que hay acuerdos y que todo está bajo control. Nosotros solo vemos hambre, miedo y abandono… pero también mucha fe.” Ese es el verdadero panorama religioso: la fe como fortaleza ante el vacío del Estado.
El 2025 fue un año complejo para la vida religiosa de México. Mientras la 4T buscó impulsar un discurso moralizante para reforzar su legitimidad, la Iglesia se consolidó como:
- mediadora,
- constructora de paz,
- protectora de migrantes,
- defensora del bien común,
- y voz crítica frente a la post-verdad gubernamental.
La Iglesia ester 2025 fue la institución que actuó donde el gobierno habló. En un país lastimado por violencia, migración, pobreza y polarización, la Iglesia devolvió esperanza. Y en un clima político saturado de propaganda, la fe devolvió verdad.
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