Nacido el 5 de agosto de 1963 en Torreón, Coahuila, Eduardo Tricio Haro es ingeniero agrónomo por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM). Pertenece a una familia empresarial que fundó la empresa de productos lácteos Grupo Lala (originalmente en 1949), y tras ingresar al consejo de administración a los 25 años, ascendió a presidente del Consejo de Administración en el año 2000.
Bajo su liderazgo, Lala se expandió de ser una empresa regional a una firma con presencia en varios países de América Latina, diversificando su portafolio de productos lácteos.
Además, Tricio Haro ocupa múltiples cargos: consejero de otras empresas nacionales e internacionales, miembro de organismos empresariales y filantrópicos; su red de influencia se extiende más allá de su firma principal.
Este perfil amplio de empresario “tradicional” ha hecho que su nombre suene con fuerza en los círculos económicos mexicanos.
Su incursión en Grupo Televisa
Una de las noticias más recientes sobre Tricio Haro es su compra de una participación del 7.2 % en Grupo Televisa (SAB). Este movimiento lo posiciona entre los accionistas más relevantes del grupo y da pie a múltiples preguntas: ¿por qué ingresó a Televisa?, ¿qué pretende?, ¿cómo se posiciona frente al círculo de los Azcárraga?
Antecedentes en Televisa
Desde abril de 2012, Tricio Haro ya formaba parte del Consejo de Administración de Televisa como consejero independiente. Al ser “independiente”, en principio no se vinculaba directamente con los accionistas mayoritarios ni con la gestión operativa de la empresa, lo que le daba un perfil de observador/inversionista más que el de controlador.
Ahora, con la adquisición del 7.2 %, su influencia potencial crece. Televisa informó que la adquisición se registró de conformidad con el artículo 110 de la Ley del Mercado de Valores.
Relación con la familia Azcárraga
La familia Azcárraga —y en particular Emilio Azcárraga Jean— ha sido históricamente la cabeza visible de Televisa.
Sin embargo, los datos más recientes señalan que la participación de Azcárraga Jean, a través de fideicomiso, es del 15.6 % aproximadamente, mientras que otras firmas de inversión tienen participaciones del 11.1 %, 8.9 % etc.
Con esto, el 7.2 % de Tricio Haro lo coloca justo detrás de estos jugadores, o al menos entre los cinco mayores accionistas. No obstante, no hay evidencia pública de que haya entrado en el control operativo de Televisa, sólo en la propiedad. El artículo de Bloomberg Línea, por ejemplo, menciona que aunque esto “no significa que adquiera influencia significativa” todavía.
¿Qué significa para Televisa?
Este tipo de movimientos corporativos suelen interpretarse como una apuesta o señal de que la empresa mediatica está entrando en una nueva fase, quizá buscando mayor diversificación, alianzas o una estrategia diferente ante la convergencia digital. Televisa está enfrentando desafíos estructurales: ingresos de televisión abierta decrecientes, competencia de streaming, necesidad de adaptación.
Con un nuevo inversionista con fuerte trayectoria en consumo masivo como Lala, podrían abrirse sinergias: conocimiento de mercado, canales de distribución, branding, etc. Pero también implican riesgos: ¿qué ocurrirá con la independencia editorial?, ¿con la línea corporativa? Es prematuro saberlo.
El perfil de Tricio Haro tiene varios matices que pueden explorarse.
- Dignidad de la persona y bien común: Grupo Lala bajo Tricio Haro ha impulsado programas de responsabilidad social, educación, nutrición infantil, desarrollo rural. Esto concuerda con una visión empresarial que no solo busca rentabilidad sino que reconoce su papel social.
- Solidaridad y subsidiariedad: Su origen agrónomo, su vinculación con la región Laguna y su participación en iniciativas de desarrollo muestran un enfoque local que se podría vincular al principio de subsidiariedad (que lo que pueda hacerse a nivel local no se delegue al nivel superior, etc).
- Valores mexicanos: Su trayectoria se ha forjado en la industria nacional, con expansión internacional, preservando una identidad regional. Su figura resulta familiar para el país, lo que le otorga mayor legitimidad.
- Legalidad y transparencia: En su calidad de consejero independiente y participante de grandes consejos corporativos, se espera cumplimiento de gobernanza. Su paso a Televisa despierta atención sobre la transparencia de esos giros, lo cual es relevante desde el valor de la legalidad.
En resumen, la figura de Tricio Haro puede verse como un ejemplo de “empresario mexicano exitoso y comprometido”, que bajo ciertos valores éticos podría encajar bien en el marco de la Doctrina Social de la Iglesia — aunque, claro, con todos los matices que implica la gran empresa y la inversión mediática.
Relaciones políticas: pasado, presente y su cercanía o no con la 4T
Críticas y distancia en el pasado
Durante el periodo previo al triunfo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y el inicio de la llamada “Cuarta Transformación” (4T), Tricio Haro, junto con otros empresarios del sector privado organizado, tuvo posturas críticas. Por ejemplo, se señala que en 2018, a través del Consejo Mexicano de Negocios (CMN), se participó en un desplegado de medios titulado “Así no” contra el entonces candidato López Obrador.
Además, se reconoce que su relación con el gobierno de AMLO no fue al inicio de la 4T parte de los más alineados; se le considera un crítico en ciertos momentos.
Giro y acercamiento con la 4T
No obstante, con el tiempo su postura cambió. Por ejemplo, en septiembre de 2024 manifestó públicamente que los empresarios confían en la transición política hacia la presidencia de Claudia Sheinbaum, primera mujer presidenta prevista para México.
Al mismo tiempo, fuentes periodísticas señalan que Tricio Haro figura ahora como enlace del sector empresarial de Coahuila con la Federación, lo que muestra una cercanía mayor con el gobierno federal bajo la 4T.
Estos gestos apuntan a una estrategia de acomodamiento: aunque fue crítico antes, ahora busca instalarse como actor relevante en el nuevo ciclo político.
¿Cercanía formal con la 4T?
No hay, hasta donde consta públicamente, una afiliación partidista de Tricio Haro con el partido en el poder, ni una declaración de militancia. Su rol es más bien de empresario, inversionista y consejero; su relación con el poder político es de lobbying, participación institucional, y en algunos casos de interlocución.
Por tanto, más que “aliado de la 4T” en sentido ideológico, lo que parece es una “adaptación pragmática”. En otras palabras: primero estuvo en una posición crítico-empresarial, luego se alineó al entorno de facto de gobernabilidad. Esto le permite mantener la operatividad de sus negocios en un entorno político cambiante.
Retos
- Su participación del 7.2 % en Televisa lo coloca en un escenario nuevo: deberá demostrar que no es un mero inversionista, sino que aporta valor añadido, porque las expectativas mediáticas son altas.
- El cruce entre poder mediático y responsabilidad pública es complejo: Televisa es un actor de comunicación e influencia en México; una mayor concentración accionaria siempre despierta interrogantes sobre pluralismo, independencia editorial, conflicto de intereses.
- Su “alineación” con el gobierno federal puede generar percepciones de cercanía política que podrían afectar su imagen como empresario independiente, lo cual choca con los valores de transparencia y equidad.
Oportunidades
- Poder aportar sinergias entre consumo masivo (Lala) y medios (Televisa): nueva estrategia de negocio, diversificación, ampliación de mercado.
- Convertirse en un ejemplo de empresario mexicano que opera bajo estándares de buen gobierno corporativo, responsabilidad social y ética, lo cual se alinea con la Doctrina Social de la Iglesia.
- Aprovechar que los modelos de medios están en transformación: digitalización, streaming, contenido propio; su entrada puede abrir nuevas rutas de negocio.
Eduardo Tricio Haro representa la confluencia de varios factores que lo hacen una figura relevante en el México actual: un empresario regional que escaló al ámbito nacional e internacional; un actor que, desde la industria de alimentos, ha construido reputación, influencia y redes; y ahora un inversionista significativo en un medio clave, Televisa.
Su reciente compra de 7.2 % de las acciones de Televisa pone en evidencia que no solamente se explora otra industria, sino que se pretende jugar un papel en el tablero mediático. Su relación con la familia Azcárraga no es de control operativo claro, pero su participación financiera y de consejo lo ubica entre los jugadores importantes.
Desde la perspectiva de valores —la legalidad, la responsabilidad social, el bien común— su perfil empresarial parece alinearse bastante con una visión humanista: reconoce la dignidad del trabajo, el papel social de la empresa, la importancia de la comunidad. Sin embargo, la gestión de medios demanda un nivel aún mayor de escrutinio público.
En el terreno político, su evolución es ilustrativa: de crítico a interlocutor, de distancia a participación pragmática. No es un militante de la 4T, pero tampoco está en la oposición radical; está operando en un espacio de convergencia.
Para los jóvenes de 18 a 35 años que están acostumbrados al pensamiento crítico y a cuestionar las élites económicas, Tricio Haro representa tanto una oportunidad como un reto: su éxito muestra que sí “se puede influir” —como reza el hashtag que tanto gusta—, pero también advierte que quienes tienen poder mediano o grande requieren rendición de cuentas, ética y transparencia.
En definitiva, Eduardo Tricio Haro es un actor del presente mexicano al que conviene seguir de cerca. Su próximo capítulo en Televisa, su interacción con el sector empresarial, su vínculo con el poder político y su responsabilidad social marcarán si su influencia será constructiva para el bien común o simplemente una maniobra más del poder económico.
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