El asunto de las declaraciones hechas por El Chicharito no son algo menor. Implica muchas más cosas que el lamentable y primitivo dislate de un futbolista de casi cuarenta años. Sin embargo, tratándose de una figura deportiva ampliamente reconocida en el país y que a la fecha goza de ser una celebridad pública por su desempeño deportivo, sus declaraciones sobre temas extra futbolísticos requieren ser vistos con otra lupa. Un individuo con millones de seguidores en sus redes sociales puede ser utilizado o él mismo puede decidir impulsar pensamientos retrógradas, políticas públicas cuestionables, linchamientos de otros personajes o empresas. De ahí que se les pueda señalar y cuestionar.
Los deportistas reconocidos no van solos por el mundo. Dependen en mucho de sus equipos, por un lado, y de sus patrocinadores por el otro. Es de ese par de columnas que les llegan enormes cantidades de dinero y de seguidores. Eso explica que El Chicharito, a pesar de la edad y de que su desempeño dista mucho de ser el que tuvo en sus mejores años, se mantenga vigente como figura.
Y es precisamente en esas dos columnas donde se ve afectada la imagen, no del futbolista, sino de su equipo y la marca que lo patrocina, a saber: las Chivas de Guadalajara y la marca deportiva internacional PUMA. En el caso del equipo, sin que haya dado una información precisa al respecto, se rumora que se le rescindirá el contrato que tiene y que concluye a fin de año y que tomará un curso de Igualdad de Género o algo similar. Qué bien, pero ¿qué les van a decir a las niñas que son fanáticas de las Chivas y que ven la figura del Chicharito en una foto gigante a la entrada del estadio? ¿Cómo quieren que se desempeñe su equipo de futbol femenil si la estrella más usada del equipo es un misógino sin llenadera alguna? ¿Cómo piensan actuar contra cualquier otro jugador – menos famoso-, que incurra en ese tipo de declaraciones?
El caso de PUMA es de llamar la atención. Sacó uno de los comunicados que bien podrían ejemplificar un modelo de qué es lo que no se tiene que hacer en una crisis de ese tipo. La marca decía que respaldaba “la importancia del respeto a las mujeres, la equidad de género y los movimientos que luchan por la igualdad de derechos en nuestra sociedad. (…). Puma seguirá trabajando de la mano con clubes atletas y comunidades que promuevan el respeto, la inclusión y la equidad como pilares fundamentales de nuestra cultura deportiva”. Todo muy bien, nada más que en absoluto mencionan ni siquiera la sombra del Chicharito; dicen que hay “recientes declaraciones en redes sociales” que consideran “corresponden al ámbito personal”. De don Javier Hernández, nada. Su comunicado no dice si siguen con él, si le retiran el patrocinio, si su comunicado es un deslinde, una condena o simplemente información. No dice que hará con su patrocinado. Uno entiende que los patrocinados deben responder a ciertas reglas que pongan los patrocinadores tal y como son los “valores” que señala el comunicado. ¿Para PUMA es correcto que Javier Hernández represente su marca? ¿Con esos modelos y “valores” piensan vestir a las nuevas generaciones de deportistas? ¿Ya preguntó la empresa a las mujeres deportistas que patrocinas qué les parecen las opiniones del futbolista?
Más allá de un asunto de ingresos o de que la empresa vaya a entrar en una crisis por el asunto (no creo que pase ni una caída de ventas y la crisis ya la atraviesan), el asunto de PUMA es reputacional. Una marca como esas puede escoger sin problema quién quiere que la representa. Y no parece ser que sea el caso de Javier “Chicharito” Hernández.
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