Los "toma y daca" en campañas estadounidenses
Bernardo Ardavín Migoni .
El presidente Barack Obama ha enderezado fuertes ataques al candidato republicano Mitt Romney por supuestamente hacer un negocio multimillonario de la asesoría a empresas para reducir sus costos de mano de obra, mediante la desviación de sus inversiones hacia la India, China y otros países fuera de los Estados Unidos, a través de la firma Bain Capital, de su propiedad. |
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Como ha ocurrido en las campañas en México, en un toma y daca, Romney ha respondido acusando al presidente Obama por beneficiar a empresas especializadas en fuentes alternas de energía -una prioridad para el gobierno norteamericano-, pero que presuntamente han realizado importantes inversiones fuera de Estados Unidos lesionando los empleos domésticos, utilizando para ello beneficios o subsidios del gobierno. Teóricamente, algunas de las instalaciones relacionadas con esa industria han sido hechas en estados fronterizos de México, como Baja California. Durante su gestión, el presidente Barack Obama ha sido acusado de ser musulmán, de no haber nacido en territorio norteamericano, e incluso de ser un socialista o comunista que está empinando al país en una crisis de enormes proporciones, sobre todo por sus propuestas fiscales y por la promoción de la ley de salud que supone un seguro universal para gastos médicos de toda la población norteamericana cuya cobertura, en parte, será financiada con una bolsa de recursos públicos en beneficio de los más pobres. Además, esa ley introduce ciertas restricciones para el gigantesco negocio de la salud manejado por los hospitales y diversas instalaciones abocadas a la atención médica, así como por las poderosas empresas de seguros cuyos abusos ya había denunciado el presidente Bill Clinton, en su tiempo, por su repercusión en los costos de la atención médica para la población, mismos que eran y siguen siendo de los más caros del mundo. Curiosamente, tampoco algunos sectores de “la izquierda” norteamericana están contentos con Obama. Aducen como justificación que se mantiene alto el índice de desempleo, que no ha podido hacer realidad la prometida ley de migración, que ha incumplido la promesa de cerrar la prisión de Guantánamo en la cual se rompe el orden jurídico norteamericano e internacional, y que ha promovido los ataques para perpetrar asesinatos selectivos como el de Osama Bin Laden y el más reciente del líder de Al Qaeda, Abu Yahya al-Libi, además de que ha autorizado las operaciones con los aviones no tripulados, llamados “drones”. Una diferencia importante entre los candidatos Obama y Mitt Romney, que podría tener repercusiones en México, es la de sus respectivos enfoques en política exterior que en Estados Unidos es manejada con un amplio margen de discrecionalidad por el presidente en turno, en acuerdo desde luego en algunos asuntos con el Congreso. Pero prácticamente la política exterior se define al margen de la opinión del norteamericano común que, al parecer, poco interviene para apoyar o rechazar las políticas instrumentadas en esta materia, desde la Presidencia. El presidente Obama no parece ser ajeno a la pretensión histórica norteamericana de la hegemonía global, pero da la impresión de estar consciente de que se enfrenta a un mundo nuevo, diferente al del siglo pasado, con el fenómeno de la globalización que le impide actuar con la discrecionalidad de antes, situación que aparentemente acepta tendiendo a negociar para lograr lo que desea. En contraste, Mitt Romney, tratando de ganarse a la línea dura de los republicanos aboga por la vuelta a las decisiones unilaterales de Estados Unidos en el ámbito internacional, y juzga con dureza a Obama porque, a sus ojos, está condescendiendo demasiado con la lógica pérdida del liderazgo norteamericano que, a juicio del candidato republicano debiera ser aceptado por los demás porque tenerlo es lo mejor que les pudiera ocurrir, por contar con la colaboración providencial de Estados Unidos, y si esa aquiescencia no fuera alcanzable, su voluntad unilateral debería imponerse. Esa polémica asume muy variadas posiciones ante problemas tan importantes como la guerra de Irak, la ocupación en Afganistán, las tensiones entre judíos y palestinos, el presupuesto militar que está siendo afectado por la crisis fiscal, la presunta amenaza del Islam y el crecimiento de la influencia china en todos los terrenos, con el apoyo de Rusia y de otros países asiáticos. |









