Melinda Gates ¿confundida en sus objetivos?
María Elena Melgarejo .
CNS News ofrece una valiosa información con base científica que fortalece nuestro criterio frente a la exitosa campaña promovida por Melinda Gates, punta de lanza al frente de la “Bill & Melinda Gates Foundation”, el Gobierno Británico y poderosos capitales que favorecen el control natal incluyendo el aborto. |
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| La señora Gates espera lograr la anticoncepción de al menos 120 millones de mujeres del mundo en vías de desarrollo: África subsahariana, Latinoamérica y el sur de Asia. Descritas también (con cierto tinte discriminatorio) como mujeres de piel oscura. Quizá es posible suponer un leve grado de nobleza en su intención y en sus metas: proteger a la mujer, reducir la pobreza y mejorar en general la salud y el bienestar de las mismas y el de los niños. Sin embargo el enemigo, que está en los detalles, suele servirse hasta de las buenas intenciones. Melinda Gates afirma que para solucionar el drama de la pobreza hace falta inundar al mundo en desarrollo con anticonceptivos y abortivos. ¿Qué es exactamente lo que ofrece la señora Gates? Su “solución” dará como resultado la muerte de incontables bebés recién concebidos, duplicar los índices de contagio de VIH/SIDA y aumentar el riesgo de cáncer de mama, como sostiene la investigadora Denise Hunnell, M.D. La doctora Hunnell afirma que hay dos mecanismos de acción de los anticonceptivos inyectables como “Depo-Provera” (DMPA) para impedir un embarazo. El primero impide la ovulación, por lo que la concepción no tiene lugar. Sin embargo, si este mecanismo falla y la mujer concibe, “Depo Provera” provoca la implantación extra uterina provocando el aborto del cigoto, feto o embrión humano. Melinda Gates (mal documentada, quizá) amplía su promoción a la lucha contra el SIDA, pero sin lugar a dudas los anticonceptivos inyectables no ofrecen protección alguna contra este mal. La doctora Hunnell declara: “los investigadores de la Universidad de Washington estudiaron mujeres en África y descubrieron que DMPA duplicó los índices de transmisión de VIH, por las siguientes razones: primero alteran el conducto vaginal adelgazándolo, de modo que produzca una humedad que aumenta exponencialmente el contagio durante el acto sexual. En segundo lugar, debilitan el sistema inmunológico y reducen la capacidad de la mujer para rechazar la infección del VIH/SIDA. Por último, las mujeres que son VIH positivas y toman anticonceptivos hormonales contagian el virus, volviéndose agentes infecciosos. La ciencia médica sostiene con plena certeza, que el uso de anticonceptivos hormonales inyectables contribuye negativamente en la lucha contra el SIDA. El Centro de Investigaciones de Cáncer, Fred Hutchinson, publicó en 2012 un estudio en el “Journal of Cancer Research”, que informa sobre el riesgo real de padecer cáncer de mama gracias al uso de anticonceptivos hormonales, refiriéndose específicamente a DMPA. Incentivar el uso de este anticonceptivo en países en desarrollo, que carecen de medios suficientes para detectar el mal, es un acto ilógico e irresponsable. Por lo tanto, ¿por qué la Fundación Gates pretende introducir en países en desarrollo una solución médica de alto riesgo? A vuelo de pájaro, su motivación radica en los viejos principios malthusianos del siglo XIX. Con base en eso, pronostican un aumento poblacional del 50 por ciento para el 2050, sin tomar en consideración todos los imponderables que podrían hacer fallar dichos cálculos. Pero tal preocupación les conduce a la lucha por limitar la fertilidad de aquellos (los no nacidos) tenidos como “indeseables”, del mismo modo que Margaret Sanger, fundadora de “Planned Parenthood” (Paternidad Planeada), impulsó la anticoncepción en comunidades afroamericanas en Estados Unidos, para limitar su aumento poblacional. Del mismo modo “Gates Foundation” ve a la anticoncepción como un medio para limitar la población de la empobrecida gente de África, América Latina y Asia. Podemos estar seguros que ninguna asociación médica honrada y responsable, recomienda el uso rutinario de anticonceptivos hormonales para mujeres sanas como medio para mantener su buena salud, a causa de los riesgos significativos de cáncer asociados con su uso, desde mucho tiempo atrás. Por otro lado, el llamado “empoderamiento” de las mujeres depende de su educación. En un estudio de 50 años practicado en mujeres sudamericanas, se descubrió que el factor más crítico en el progreso de la salud materna y en la reducción de la mortandad materna e infantil, radicaba en una educación optimizada, no en proporcionar anticonceptivos de modo irracional. De acuerdo a lo dicho, es una lástima que no se planteen su ayuda para favorecer la nutrición, la salud y la educación de los necesitados construyendo hospitales, clínicas, escuelas y universidades para preparar futuros médicos, así como surtiendo de medicamentos a poblaciones apartadas, a la par que se favorece el progreso de esas naciones que poseen riquezas naturales en su territorio. Riquezas que ambicionan los países poderosos. Sin soslayar la urgencia del combate a la corrupción que desvía muchos recursos en beneficio de intereses gubernamentales. |









