Revolución sexual ¿hacia dónde?
Norma Mendoza Alexandry .
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La revolución sexual y sus consecuencias ¿Por qué cuesta tanto hablar de la revolución sexual si vivimos en el siglo XXI y ha habido un cambio radical en base a este concepto? En este artículo voy a resumir más abajo el testimonio de una mujer sexualmente desorientada que rectificó y que nos ubica en lo que ahora se ha convertido en una práctica común. Pero antes, me permito comunicar a ustedes algunos breves antecedentes psico-sociales. |
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En un artículo de periódico Wall Street Journal (Marzo 2012)1, la investigadora del Hoover Institute Universidad de Stanford, Mary Eberstadt se pregunta si realmente la revolución sexual ha sido buena y liberadora para las mujeres. Ella misma responde con un tajante “No” a este cuestionamiento. Aludiendo a un mito sobre la Iglesia Católica que dice: “Si no fuera por la Iglesia Católica ya nadie se opondría a la anticoncepción”, Eberstadt contesta que en realidad...”la guerra contra las mujeres es un mito” –y más adelante afirma que debido a esta tendencia ha habido cambios: “Ahora las familias son más pequeñas; las tasas de nacimientos han caído; los divorcios y los nacimientos fuera del matrimonio están por las nubes... La demografía ha empezado a funcionar ahora contra el moderno estado de bienestar, que se ha hecho difícil de mantener con menos hijos y padres más ancianos...” Eberstadt pregunta. ¿La revolución sexual ha hecho más felices a las mujeres? Confusión entre sexualidad normal y anormal En el ámbito puramente psicológico, acudimos al psiquiatra doctor A. Polaino2 quien dice que se trivializan y diluyen trastornos que son por sí mismos suficientemente importantes como para ser estudiados y atendidos por un clínico. Si existen trastornos, en lugar de estudiarlos, son desnaturalizados en su auténtica significación al reducirlos a nuevas formas alternativas -y en tanto que afectados por la permisividad, son socialmente aceptables, con los que cualquier persona puede procurarse la satisfacción sexual que se le antoje, sea esta normal o anormal (patológica). La sexualidad humana es enormemente versátil como consecuencia de no estar del todo determinada biológicamente, de no ser completamente innata, de ser modificable por influencias del aprendizaje y de la educación y de irse configurando a lo largo de la trayectoria biográfica de cada persona de acuerdo con las elecciones que cada uno hace, a tenor de la libertad que cada persona tiene. Esto explica la enorme versatilidad que la conducta sexual tiene en la especie humana. Pongamos un ejemplo actual de la experiencia personal de una mujer que plasma los confusos alcances de la revolución sexual a la que nos referimos. Experiencia de una mujer, relatada por ella misma. “-Permítanme decirles el último acontecimiento en mi vida: No he tenido relaciones sexuales en ya casi cuatro años. No soy perfecta, pero durante los últimos años de mi vida no ha habido desviaciones. Admito que no soy virgen. Tampoco soy una reprimida sexual. No soy una helada obsesiva-compulsiva con problemas psicológicos. Y hasta el punto que yo sé, no soy totalmente repulsiva. Sin embargo, al observar el mundo a mi alrededor, si eres mujer, no importa cómo te veas, siempre hay alguien que piensa que estás “bastante bien”. Lo que pasó conmigo es que llegué a una decisión por razones éticas, morales y hasta religiosas: no tener ya relaciones sexuales y lo he sostenido más de tres años. Usted se preguntará: -¿por qué ella me estará diciendo esto? -Buena pregunta. Eso es el por qué me ha llevado tanto tiempo decirlo. Voy a trasmitirles algo crucial. Entre más pienso y aprendo sobre el aborto, estoy más convencida de que la manera de ocultarlo, es convencer a la gente que aún no existe un ser humano después de la concepción y que “eso” se extirpará con la aspiradora. Así, mientras las personas tengan relaciones sexuales a pesar del hecho de que no tienen interés o deseos de procrear, seguirá habiendo abortos. Y sí, esto también incluye la anticoncepción. Todos sabemos que no existe ningún método completamente seguro aparte de la abstinencia. Yo personalmente creo que la mejor manera de que un niño venga a este mundo, es naciendo de dos personas unidas en matrimonio -esto es, comprometidos uno con la otra ante los ojos de Dios y de los hombres. Así, decidí seguir el consejo de Mahatma Gandhi acerca de que: yo voy a ser el cambio que deseo que haya en el mundo. Decidí poner un alto a actividades de “hacer-bebés” hasta que estuviese en una situación en la que sintiera que era lo mejor al hacer esta actividad. ¡Ah! ¡Ustedes están pensando que lo que acabo de decir es sólo una estúpida regla de mi tonta, anticuada y opresiva religión patriarcal! Primero les voy a recomendar que se calmen. En segundo lugar, permítanme decirles que –Si, hay algo de eso-. La ley moral está basada en la ley natural. La razón por la que Dios nos dio estas molestas reglas es porque son buenas para nosotros. Cuando la gente sigue los principios básicos de la moral sexual judeo-cristiana, simplemente viven mejor. Llevan una vida de amorosa responsabilidad en la que por ejemplo, su reacción a una prueba positiva de embarazo es con lágrimas de alegría y abrazos, opuesto a los ataques de pánico y sudores de temor. Yo sé esto, porque he vivido la otra vida. Mi vida nunca fue lo que se llama “promiscua”, pero tampoco viví una vida sexualmente moral. Debido a que yo quería entregarme totalmente a hombres que no estaban dispuestos a hacer lo mismo por mí, viví una vida con el corazón roto y muy confundida. Finalmente hace cuatro años, noté que cada vez que daba mi corazón a alguien, ya no era igual. Cada vez había menos y menos corazón para dar. Me convertí en una mujer menos abierta, más reservada y hasta amargada. Sentí como una pared alrededor de mi corazón y ésta se hacía cada vez más gruesa y alta. Yo sabía que -si Dios lo quisiera-, algún día tendría un esposo. Pero, ¿quería yo que él se conformara con lo que sobraba de mí? ¿Quería yo que él tuviera que escalar esa pared para llegar hasta mi corazón? Entre tanto, yo estaba perdiendo el respeto de mi misma. Después decidí tomar la decisión de poner fin a ese estilo de vida. Yo no soy la persona más responsable del mundo. Tengo deudas y hasta descuido cuánto dinero me queda en el banco. Alguna vez ni siquiera me preocupé por lavar mi carro en todo un año. Pero aún así puedo tomar la decisión de animar a otras a vivir la vida de otra manera. Hoy puedo decirles lo irresponsable que es involucrarse en relaciones sexuales pasajeras y no-procreativas. Hoy practico lo que digo. Tengo ya 32 años de edad y últimamente he salido con un hombre responsable de 40 años. Ambos pensamos que tener bebés debe ser privilegio exclusivo de personas casadas. Quiero que tú quienquiera que seas, vea y sepa que sí es posible hacer decisiones morales, aún en estos tiempos. No te sometas a lo que Chesterton llamaba “La degradante esclavitud de ser hija de estos tiempos”. ¡Haz tus propias decisiones; no te creas esa mentira de que si no tienes relaciones sexuales te vas a marchitar o tus partes íntimas caerán en desuso! Aunque te acusen de vivir una vida de privaciones, ellos en cambio son prisioneros de sus impulsos, invitando a un embarazo no planeado o a enfermedades de trasmisión sexual, o a un aborto, o a la depresión, o a la pérdida del respeto propio, etcétera. Yo ya me retiré de todo eso y soy inmensamente feliz. He sentido cómo mi corazón se ha curado y vuelve a sanar. Sé que la próxima vez que me entregue a un hombre, será en mi noche de bodas; será a alguien en quien yo ponga mi confianza y él será quien a su vez se entregue a mí. Aún más, cuando tengamos un bebé será en las mejores circunstancias posibles, para que podamos dar a ese bebé la mejor vida posible. Soy una mujer ordinaria con sentimientos bastante ordinarios. Lo que deseo comunicar a ustedes es algo así como: -Miren, si ella puede lograrlo, entonces... creo que yo también-. Quizá puedas pensar: -Esa persona con la que estoy dice que está enamorado de mí y quiere tener relaciones sexuales conmigo-. Esa persona miente; así de simple. Debo preguntarme: ¿Quiero estar con una persona que solamente quiere estar conmigo si me acuesto con él? ¿Se llama “amor” a eso? Para mi la respuesta es: NO. Y No, punto. Conclusión La confusión que hoy está vigente en el ámbito de la sexualidad humana, en opinión de un prestigiado psiquiatra3 tiene algunos factores precisos:
Finalmente habrá que preguntarse: ¿Por qué hoy hay mujeres con mucho talento que deciden tirar la toalla y tener hijos solas, recurriendo al semen de donantes anónimos, creando así –por primera vez de manera intencionada—un mundo de hijos sin padres? ¿O cómo explicar el que, en una época en que el progreso de las mujeres estadounidenses y europeas ha sido enorme, sus niveles de satisfacción vayan en declive? A partir de datos de varias encuestas realizadas en EU y Europa, los investigadores de la Wharton School, Universidad de Pennsylvania, B. Stevenson y J. Wolfers 4 muestran que el grado de satisfacción que declaran las mujeres, ha descendido en los últimos 35 años, precisamente en un período en el que han mejorado indudablemente su educación, sus ingresos, su situación profesional y social. La revolución sexual acogida por el feminismo de género, se ejemplifica en un dicho popular: 1 Ace-Prensa, 24-03-12 |








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