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Mundial de Futbol: ¿Enajenación o diversión colectiva?

En el contexto del Mundial, todos tenemos el anhelo de que este atribulado mundo tenga más intereses en común, más lazos que compartir.

En estos días del Campeonato Mundial de Futbol en Brasil, he escuchado y leído diversos comentarios muy críticos calificándolo como “un evento de alienación o de enajenación colectiva”. El diccionario describe la ‘enajenación’, en su sentido figurado, como el estado de una persona cuando, por diversas circunstancias habitualmente traumáticas, ha quedado privada del uso de la razón”.


Mundial de futbol con alegría


Considero que se exagera bastante con este calificativo. Porque ante todo es una fiesta internacional alrededor de este deporte, como lo son las Olimpiadas y otras competiciones deportivas que apasionan a los ciudadanos.

Son competiciones que, en muchas ocasiones, son una exhibición de destreza, fortaleza, habilidad, perseverancia, control y dominio de un deporte, e incluso una manifestación artística, como lo observamos, por ejemplo, en las Olimpíadas de Invierno, con el patinaje individual o en parejas.

Disfruto mucho del atletismo, la natación, los clavados y la gimnasia en todas sus facetas. Siempre me pregunto: Para ganar esas medallas, ¿cuánto tiempo les llevó de entrenamiento a esos deportistas? Y la ejemplar actitud de espíritu deportivo de los que no ganaron.

Pero más disfruto del ambiente de fraternidad universal y alegría que nos une a todos los seres humanos. Al menos por esos días, se olvidan rencillas, rencores, resentimientos, fricciones entre unos pueblos y otros, y todos participan, con el mismo gusto, en toda esa algarabía que se observa en las tribunas por parte de los aficionados.

Es divertida la creatividad y capacidad de innovación de parte de muchos asistentes al magno espectáculo, y cada uno busca una manera original de pintarse el rostro, el sombrero, el pelo, los más variados atuendos con los colores de su país, con pancartas, así como las canciones y coros que se entonan.

Cuando México le ganó al equipo de Croacia y pasaron a octavos de final, me llamó la atención que personas de todas las clases y condiciones sociales se encontraban vitoreando el tan esperado triunfo en “El Ángel de la Independencia”. Se veían jóvenes y chicas saltando gozosos; madres de familia “echando porras”; padres con sus pequeños sobre sus hombros, por supuesto, vestidos con su camisetita verde del equipo nacional, y hasta abuelitas felices de la vida. Por allá se observaba al copiloto de un taxista que iba ondeando una enorme bandera de México, o un reportero de televisión abrumado por entusiastas jóvenes que querían aparecer en la pantalla chica, saludando a sus familiares y festejando el triunfo.

En los comercios, en las oficinas, en los hospitales, en los aparadores de tiendas, en el Metro… se veían a aficionados siguiendo los partidos por radio o televisión. Si alguien ignoraba el marcador, podía preguntar a cualquier persona en la calle: “¿Cómo va el partido?” Y de inmediato tenía la respuesta.

Me parece que todos tenemos el anhelo de que este atribulado mundo tenga más intereses en común, más lazos que compartir: de compañerismo, de amistad, de aprecio y respeto mutuos, sin importar fronteras, razas ni lenguas, para lograr esa fraternidad y esa paz universal. En que las naciones y los que económica y políticamente son poderosos, sean verdaderamente solidarios y tengan una mayor preocupación social por ayudar (con hechos y constancia), tanto a los países como a los individuos que más lo necesiten.

 

@yoinfluyo

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