Entretenido cierre de feria en Texcoco decimoprimero

Muy interesante resultó la última corrida de la feria de Texcoco, en la que Ruiz Manuel, Leopoldo Casasola y César Delgadillo, cortaron una oreja por coleta, aunque sin lograr redondear ante un encierro de Joselito Huerta que tuvo recorrido y calidad.

Lo más artístico del festejo corrió a cargo de Ruiz Manuel, pues el diestro de Almería dejó detalles de gran calado estético que le llegaron intensamente al público que hizo una pobre entrada en la Silverio Pérez.

Al segundo de su lote le tomó muy bien el ritmo y comenzó a correr la mano con la derecha de forma muy templada, aprovechando la clase del toro y sobreponiéndose al vendaval que en esos instantes soplaba con fuerza.

Desafortunadamente, el astado cambió de lidia y se refugió en tablas, hasta donde fue Ruiz Manuel para, basado en cruzarse y pisarle sus terrenos, extraerle una sensacional tanda con la izquierda, aunque tal vez le faltó mayor ligazón dado que el de Joselito Huerta salía desparramando la vista.

El ibérico terminó su faena con una serie de adornos muy bellos, como un elegante trincherazo, cambios de mano y un pase de la firma mirando hacia el tendido, lo que terminó por poner al público a su favor.

Tras quitarse de encima al toro gracias a un espadazo desprendido y trasero, pero de efectos letales, la autoridad le concedió una oreja. El público pidió con fuerza la segunda pero no fue otorgada, por lo que dio la vuelta con mucha fuerza.

Con su primero, un precioso berrendo alunarado, el de Almería tuvo un grato inicio de faena, pero su labor vino a menos dado que el astado comenzó a perder fijeza y a salir un tanto suelto. Aún así, de no fallar con la espada, pudo haber tocado pelo.

Leopoldo Casasola se encontró con un toro muy bravo y que embestía con alegría. Lástima que justo cuando Polo iba a iniciar su faena, el burel se partió un cuerno, aunque no se cayó.

El nacido en Texcoco toreó con gusto y emocionó al público con sus molinetes, aunque también corrió la mano con temple por ambos lados, sobresaliendo una tanda de derechazos que le resultó bien ligada e igualmente lenta.

Después de conseguir una buena estocada, paseó una merecida oreja ante el júbilo de un público que lo apoyó en todo momento.

Con el quinto de la tarde parecía que vendría una faena importante, pero los altos vuelos esperados quedaron sólo en deseos, debido a que el viento molestó y el toro comenzó a quedarse un poco parado.

Sin embargo, buen sabor de boca dejó Leopoldo Casasola, quien se puso pesado con el acero para retirarse en medio de una cerrada ovación.

César Delgadillo se enfrentó en primer lugar a un toro extraordinario, un bello cárdeno que se tragó casi 100 muletazos y sin abrir el hocico. El joven torero estructuró una faena irregular, pues por momentos cuajó movimientos de gran calidad y, en otros, parecía perderse.

Esto es entendible, pues César está poco toreado, pero no cabe duda de que, si se le apoya, puede llegar a ser un torero importante, pues tiene cualidades y sabe conectar con la afición, además de tener buen esquina, puesto que la gente que lo acompaña continuamente le da acertados consejos.

Pese a no redondear, su toreo gustó a la afición texcocana, tanto que si acierta con la toledanada en la primera oportunidad, hubiera cortado dos orejas, y uno una, que fue la que finalmente paseó.

Con su segundo, el lunar del encierro, Delgadillo estuvo digno pero sin hacer cosas de gran relevancia, hasta que consiguió un estocadón que hizo que el toro rodara patas para arriba, lo que merecía, por sí solo, la oreja, trofeo no concedido por la autoridad.

 
jorgeraulnacif@hotmail.com

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