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2015, ¿Una elección intermedia como las otras?

Si la gente no sale a votar el 7 de junio, se impondrá el voto duro y la LXIII Legislatura tendrá un reto: no dividirse frente al Poder Ejecutivo.

Faltan menos de 45 días para la elección intermedia de 2015. El ambiente –como suelen ser los procesos de “medio camino” – no es el más alentador. Existe apatía, que puede traducirse en abstencionismo y, eso sí, una percepción de molestia contra la clase política. Algo que no es nuevo, pero que se acrecienta con la “guerra sucia” de las campañas electorales.


Panorama Electoral 2015


Pero esta elección en particular no es igual a la de 1997, con la que llegó la primera legislatura sin mayoría absoluta del PRI. Hay que recordar que en ese momento se vivía en la sociedad un cansancio del gobierno y los “bolsillos” resentían los efectos de la crisis económica de 1995.

Los resultados de 1997 fueron contundentes. En ese momento la oposición ganó espacios importantes: la capital del país fue ganada por el PRD y el PAN ganaba las gubernaturas de Nuevo León y Querétaro. No hay duda que fue la antesala para la elección de la alternancia del 2000.

En cambio, la elección intermedia del 2003 ha sido la de menor participación en la historia moderna de México, sólo votaron el 41.19% de los inscritos en el listado nominal. El resultado favoreció al PRI, partido que tiene el mayor voto duro. Una consecuencia fue que LIX legislatura federal (2003-2006) se caracterizó por bloquear las propuestas de reformas estructurales que proponía el gobierno de Vicente Fox.

Para la elección del 2009 se dio una apuesta por parte de varios sectores de la sociedad de anular el voto. El resultado de la jornada electoral derivó en que el 5.40% de los sufragios fueran nulos. En números redondos, hablamos de 1 millón 867 mil 729 de mexicanos que decidieron de esa manera rechazar a la clase política.

En esa elección, los llamados partidos pequeños obtuvieron los siguientes porcentajes: Partido del Trabajo (3.57%), Convergencia (2.38%), Nueva Alianza (3.42%) y el Partido Social Demócrata (1.03%). Si el voto nulo hubiera sido un partido político hubiera sido la quinta fuerza, pues la cuarta fue el Partido Verde, que obtuvo el 6.52%.

Los partidos tradicionales, PRI, PAN y PRD, obtuvieron su voto duro y la LXI Legislatura federal al igual que la LIX legislatura no dio muestras de sacar adelante las reformas estructurales.

¿Qué tiene de particular esta elección del 2015?

Primero, la renovación de 9 gobernadores. Es sin duda un ingrediente especial, pues la “grilla local” a veces motiva a una mayor participación ciudadana.

Sin duda, hay además dos entidades que provocan una mayor atención por su actual complejidad política y social: Guerrero, que fue el que por el caso Ayotzinapa desencadenó la mayor crisis del gobierno de Peña Nieto; y Michoacán, donde el surgimiento de los grupos de autodefensas y el involucramiento de la clase política local evidencian la necesidad de la aplicación del Sistema Nacional Anticorrupción.

Otro elemento particular es la constante violación de la ley electoral por parte del Partido Verde, que no sólo es ya el más multado en la historia de México, sino además el que muestra el mayor número de irregularidades desde el punto de vista jurídico.

Este caso ha generado un debate en el que diversos sectores de sociedad buscan que se les quite el registro como partido político por esa violación constante a la ley electoral y otros han argumentado que sólo obteniendo menos del 3% de la votación es como se le puede quitar el registro a un partido político en México.

El tema pone a pensar si se violan los derechos humanos.

También tenemos el caso de MORENA, donde parece que el único candidato es Andrés Manuel López Obrador, pues el único que sale en sus spots y publicidad. AMLO ha dicho que busca ser candidato presidencial en 2018, por lo que existe una pregunta: ¿La presencia de AMLO en propaganda política destinada a la elección de candidatos a la Cámara de Diputados puede ser considerada como actos anticipados de campaña?

La respuesta sin duda genera polémica, en especial en una figura cuyo ataque sistemático a las instituciones puede darle elementos para iniciar una campaña legal rumbo al 2018, que le generará reflectores.

Por el momento, se puede llegar a una primera conclusión, si la gente no sale a votar el próximo 7 de junio, se impondrá el voto duro tradicional y la LXIII Legislatura tendrá un reto: no dividirse frente al Poder Ejecutivo.

@yoinfluyo

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