Narnia, una interpretación para padres de familia Parte III

Un amigo en el camino

Ahora llegamos a otra escena que tiene mucho material de reflexión: el encuentro con los castores después de la trágica visita a la casa del señor Tumnus.

Nosotros notamos que el castor es quien sale al encuentro de los niños, precisamente en un momento en que reinaba la confusión entre ellos. El castor representa a un pastor de almas, a un director espiritual; al menos eso es lo que decidimos nosotros que interpretábamos, y a continuación se verá por qué.

El castor los invita a dejar el lugar de confusión a las afueras de la casa del fauno y a adentrarse en Narnia. En palabras evangélicas podemos decir que les decía a los niños: “Ducete in altum” (remen mar adentro). En este momento ellos se encuentran divididos. La templanza (Susan) y la justicia (Edmund) no quieren ir. Parecen pensar que toda esta aventura no es su problema (Susan) o que ir con el castor no los acercará a la bruja, sino todo lo contrario (Edmund). Qué interesante es reflexionar que hoy día en nuestro mundo muchos niños reaccionan como ellos cuando se les invita a algún retiro, cuando pueden hacer una obra de caridad; cuando se trata de ir a misa o rezar: creen que no es su problema o que no los hará felices, sin embargo la realidad es todo lo contrario.

Por otra parte, la fortaleza y la prudencia sí quieren ir y, como Peter es quien manda, pues van.

Al ver caminar a los Pevensies en el bosque, pensamos que el castor bien podía ser un sacerdote, pero los niños cayeron en la cuenta que en la presa había una señora castor, y que nuestros sacerdotes no se casan. Sin embargo, en este punto recordamos que C. S. Lewis no era católico, sino anglicano y que los sacerdotes o pastores anglicanos sí se pueden casar.

Llegamos a la escena en la casa del castor y decidimos que ésta representa una catequesis o una clase de formación católica. Se verá por qué: hay un momento en que el “señor Beaver” les susurra a los Pevensies que Aslan está en camino.

La cámara va enfocando uno a uno los rostros de los niños. Todos sonríen al escuchar el nombre de Aslan. Todos excepto Edmund, quien con una actitud más o menos molesta pregunta: “¿quién es Aslan?”. Pregunta de la misma manera en que alguien pudiera preguntarse si Dios existe o quién es Dios. Pero los otros niños, ¿por qué sonrieron si no conocían a Aslan? Tal vez porque presintieron, como los niños saben presentir, que él era aquél que su corazón está esperando.

Los castores, al percatarse del desconocimiento de los niños, empiezan a explicar todo acerca de Aslan y de la profecía, comenzando por la creación. Pero al comenzar la explicación, la catequesis, uno de los niños no esta allí. Es como un niño que le interesa poco aprender las cosas de Dios y se escapa de la clase de moral.

Aquí empieza una parte oscura de la película. Dice el Evangelio que era de noche cuando Judas salió del cenáculo para traicionar a Jesús. También estaba oscuro cuando Edmund escapa de la casa donde vive el castor.

La experiencia religiosa

A lo largo de la película vimos momentos donde algunos personajes hacen experiencias religiosas, es decir, entran de alguna manera en contacto con Dios. Hay incluso una de estas experiencias en el difícil transe de Edmund en el castillo de Jadis.

La escena de Edmund en el castillo de la bruja puede parecer a primera vista oscura, sin otra enseñanza que confirmarnos que en el mal no existe la felicidad. Sin embargo, descubrimos algo muy positivo en el calabozo del infierno que es donde se encontraba Edmund.

Edmund es en este momento un prisionero, esclavo de sus pecados. Es privado de su libertad cuando él creía que precisamente se dirigía a ésta. Él hace precisamente en este calabozo una experiencia religiosa: cuando la bruja está a punto de matar al fauno Edmund invoca el nombre de Aslan para salvarlo. Al final la iniciativa no tiene éxito, pero ha dado un paso en la dirección correcta, aun cuando toda esperanza parece perdida. Comienza a vivir la justicia, a ser justo.

Fue distinta la experiencia religiosa que tuvo Lucy al contemplar el farol. Ella vio en profundidad. Se enamoró de la belleza que le rodeaba en el nuevo mundo de Narnia. Jugaba con los copos de nieve y su rostro estaba iluminado de felicidad. Ésta fue su experiencia.

Otro tipo de experiencia religiosa es la de “el señor Tumnus” ante la fogata de su casa. Es la experiencia que le viene de la voz de su conciencia. Reconoce la autoridad absoluta de Aslan y al mismo tiempo es una experiencia personal: el león se dirige a él.

 
fsunderland@legionaries.org

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