Así como las ñoras están atentas, alzando la oreja para saber qué hacen sus bendiciones, nosotros deberíamos hacer los mismo con los chiquillos del Congreso, pues hay que estar pendientes de lo que pueda pasar ahí.

La realidad parece estarle jugando malas pasadas a nuestro presidente de tal forma que su actuación parece estarlo desdibujando conforme pasan los días. Eso lo hace blanco fácil en las redes.

Tal parece que a AMLO no le tocó un buen regalo navideño; solamente le llegó un costal de carbón lleno con mensajes de redes sociales donde lo culpan por la muerte de la gobernadora de Puebla y por sus declaraciones parece que tampoco le llegará nada bonito de Reyes Magos.

Las lecturas infantiles del presidente pudieron marcar su presidencia, parece que su cuento favorito fue “Los cuentos de Mamá Gansa”, no sólo porque ama a los gansos, sino también a las mamás serán sus “aliadas” en seguridad, y le pide permiso a la Madre Tierra.

Las ñoras son expertas para la plática, pueden hablar por horas y no parar, pero a diferencia de los políticos que también hablan mucho, ellas sí cumplen lo que dicen.

Al igual que las ñoras, el gobierno federal debería saber a quién contratar o elegir para resolver los problemas que hay por resolver.

Las ñoras son como un réferi entre las disputas que se pueden dar entre los hijos por juguetes y hasta un alto para las ideas locas de los ñores, así como también  los poderes de la nación actúan como si fueran hijos, en lugar de asumir sus propias responsabilidades.

Los actuales poderes ejecutivo y legislativo parecen actuar como ñoras que buscan controlar todo aspecto de sus maridos e hijos.

Las ñoras  sin duda van cambiando y aprendiendo cosas a lo largo de su vida, como es igual es caso de AMLO en su camino a ser presidente de México