Las redes sociales han avanzado mucho, podemos estar en contacto con amigos, familia y conocidos, pero parece que tras esto, solamente hemos perdido el contacto físico y carnal con estas personas.
Personas externas a la caravana migrante han tomado distintas posturas ante esta, tanto positivas como negativas, pero olvidan que al final de cuentas, son personas en busca de mejores alternativas en el rumbo de sus vidas.
Un sexenio termina y otro comienza, juzgamos los progresos del país y el futuro que pueda tener, pero, no reflexionamos acerca de nosotros mismos en estos seis años y en lo que podemos ser para los próximos seis.
Los mexicanos conmemoramos la revolución, pero, México necesita una revolución en educación.
Con tantos cambios en nuestro gobierno, es bueno saber qué postura tendrán los partidos políticos ante estos cambios extremistas y qué podemos hacer nosotros como pueblo.
En una época donde la tecnología es parte de nuestra vida diaria, es bueno no dejar de lado el gran legado de costumbres que tenemos como país a futuras generaciones.
Los jóvenes de la actualidad han dado muestras de gran calidad humana y entrega ante los desafíos actuales, sin embargo, también sufren presiones de la modernidad absorbida por lo superfluo.
Educarnos no sólo para buscar una estabilidad y realización personal, sino para servir, principalmente a los más pobres debe ser una de los principales objetivos de la vida.
La vida, obra y mensajes de monseñor Romero, a través de su canonización, se nos presentan como un claro modelo a imitar en nuestro tiempo.
Los jóvenes están llamados al profetismo, a través de las nuevas tecnologías, ellos pueden ser grandes divulgadores del Evangelio.
Los actos vandálicos acontecidos en la UNAM no van acordes con lo debería ser la universidad: academia y humanismo.
Educar para la paz nos invita a ver la realidad con los ojos abiertos, pero tener los ojos abiertos significa dejarnos alterar por lo que vemos, no ser indiferentes.
Ser mexicano es parte de nuestro ADN que nos da identidad al saber que la tierra nos ofrece un legado histórico con cultura, con raíces y con una enorme oportunidad de proyección.